Escatología
En castellano es un término equívoco, pues puede significar dos cosas completamente diferentes y con distinta etimología.
Por un lado, se encuentra la palabra Escatología derivada del griego ésjaton que quiere decir último, final o extremo. La otra acepción deriva del griego skatós que significa excremento.
La Escatología a la que nos referimos es la parte de la Teología que estudia las realidades últimas del hombre, lo que conocíamos como Novísimos: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria.
Desde otra perspectiva podemos afirmar que se ocupa del destino final del universo o, como señalaba San Juan Pablo II, del camino de la humanidad hacia el Padre.
En otra homilía afirmaba el Papa que la comunión con Dios, don de su Espíritu, se convierte para el pueblo elegido en prenda de una vida que no se limita a la existencia terrena, sino que misteriosamente la trasciende y la prolonga hasta el infinito.
Para el creyente, cuando haya pasado la figura de este mundo, los que hayan acogido a Dios en su vida y se hayan abierto sinceramente a su amor podrán gozar de la plenitud de comunión con Dios, que constituye la meta de la existencia humana. Ello es posible porque Cristo venció al pecado y a la muerte y, como dice San Pablo: «Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros pecados, nos vivificó juntamente con Cristo –por gracia habéis sido salvados– y con Él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús».
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