Escándalo
Se considera escándalo toda palabra, acto u omisión que induce al prójimo a pecar. En sí mismo es un pecado grave que fue condenado expresamente por el propio Jesucristo que como relata el Evangelio de San Mateo (18: 1-9), llegó a afirmar: «Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡Pero ay del hombre por el que viene el escándalo!». Al referirse al que escandalizase a un niño llegó a afirmar que «más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar».
Por eso, la Iglesia considera un pecado especialmente grave el del escándalo a menores, así como el que se realiza con publicidad.
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