Cruz
La cruz fue un instrumento utilizado para ejecutar a reos condenados por graves delitos, cuyo origen es muy antiguo, posiblemente asirio, cuya introducción como método de suplicio se suele atribuir a la legendaria reina Semíramis. Los romanos lo adoptaron pero sólo para castigar a esclavos y nunca a sus ciudadanos, salvo que pertenecieran a una clase social muy baja. Estaba compuesta por dos maderos, el vertical llamado stipes, y el que se colgaba perpendicular a éste, de menor tamaño, llamado patibulum, que era llevado a hombros por los reos hasta el lugar de la ejecución
Fue el método utilizado para dar muerte a Jesucristo y, precisamente por ello, al ser asociado al gran misterio de la Redención, llegó a convertirse en el símbolo y signo del Cristianismo.
Sin embargo, su difusión fue tardía, dado que los primeros cristianos utilizaban otros símbolos asociados con Cristo, como su monograma; el pez; un ancla como expresión de la salvación; o algunas escenas bíblicas. De hecho en las catacumbas no aparece la cruz y una de las escasas representaciones encontradas tiene un sentido peyorativo o de burla, obra de algún enemigo.
En ello influyó, probablemente, la repulsa que les ocasionaba utilizar lo que, en definitiva, era un signo relacionado con un instrumento de suplicio y no fue hasta que el Cristianismo se convirtió en religión oficial del imperio cuando comenzó a difundirse con rapidez.
En ello influyó sin duda la visión del emperador Constantino antes de la batalla del puente Milvio contra Majencio, en la que se le apareció una cruz sobre el sol y el anagrama de Cristo que mandó poner en los lábaros de sus tropas, alcanzando la victoria que atribuyó a la protección divina.
Existen diversos tipos de cruz, en función de su forma y su diseño, así como a su empleo, de los que citaremos a continuación los más frecuentes.
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