Cripta
Palabra que procede del latín y el griego, cuyo significado etimológico es «esconder» y con la que se designa el espacio subterráneo destinado en los templos para enterramiento.
En su origen estuvieron excavadas en la roca y albergaban los cuerpos de los mártires, sobre las que se edificaron iglesias para venerar su memoria.
Más tarde se construyeron en muchos templos de cierta importancia, disponiéndolas próximas al presbiterio, con el fin de dar sepultura a los clérigos que habían desempeñado su labor pastoral en esa iglesia.
Hubo también criptas destinadas a laicos, principalmente en las capillas de las que eran patronos. De igual forma dispusieron de ellas las cofradías para sus miembros, aunque en este caso recibían el nombre de cisternas, ya que no tenían sepulturas individuales, sino que servían como osarios.
Actualmente, algunas de las antiguas criptas están siendo acondicionadas como columbarios, con objeto de responder a las normas establecidas sobre el depósito de las cenizas de aquellos fieles que optan por la incineración.
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