Congrua
Nombre con el que se denominaba la renta o frutos necesarios para el sustento decoroso de una sacerdote, de manera que una persona no podía ser ordenada sin tener garantizada la cantidad fija establecida, que le permitiera vivir dignamente, no computándose a tal efecto aquellos ingresos circunstanciales, como las aportaciones esporádicas que pudieran recibir de algunas personas.
Con esa medida se quiso evitar el que hubiera eclesiásticos que tuvieran que recurrir a la mendicidad, como a veces sucedía, o la tentación de incurrir en simonía.
En la actualidad, todos los sacerdotes perciben una cantidad mensual fija de sus propias diócesis, cuyo importe es fijado por la Conferencia Episcopal.
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