Congruismo
Es el sistema filosófico cuyo principal valedor fue el teólogo jesuita español Francisco Suárez (1548-1617) con el que pretendía conciliar la doctrina de la divina gracia con la libertad del hombre, matizando lo que propugnaba el molinismo e intentando resolver las dificultades, en torno a la predestinación, formuladas por otros teólogos.
Para Suárez, el pecado original no se debió a la falta de gracia, sino al inadecuado uso de la libertad humana. La Redención de Cristo ofreció los medios suficientes para alcanzar la salvación.
Dios concede a todos la gracia suficiente, de forma completamente gratuita y como consecuencia de su benignidad, escogiendo la oportunidad para que se haga eficaz.
Pero esa eficacia depende únicamente del consentimiento libre de la voluntad de aceptarla. Esa «congrua» o conformidad entre las dos circunstancias es la que da nombre al sistema.
La gracia divina tiene una eficacia intrínseca en sí misma y comunica la facultad de obrar, de manera que si la voluntad consiente, consigue su efecto pero, si no consiente, no se debe a la propia gracia, sino a la falta de voluntad.
En definitiva, lo que el congruismo trata de conciliar es la eficacia de la gracia divina con la libertad humana, manteniendo íntegra la capacidad del hombre para decidir y, por lo tanto, rechazando el concepto de predestinación.
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