Congregación para la Educación Católica
Es uno de los dicasterios de la Curia Romana y tiene competencia sobre todo lo relacionado con la formación de los llamados a las órdenes sagradas. Se encarga también de la promoción y ordenación de la educación católica.
Tiene su origen en la Congregación creada por el Papa Sixto V, en 1588, para supervisar los estudios de la Universidad de Roma y de las que existían en otros lugares de la Cristiandad como Bolonia, París o Salamanca.
Durante siglos su competencia abarcó, fundamentalmente, las enseñanzas universitarias y León XIII y San Pío X reforzaron esta orientación. Pero, el Papa Benedicto XV le encomendó la responsabilidad sobre los seminarios que, hasta ese momento, dependían de la llamada «Congregación del Consistorio».
Su nombre actual proviene de la Constitución Apostólica Pastor bonus, promulgada por San Juan Pablo II en 1988.
Supervisa la labor de los seminarios, trabaja para que haya universidades eclesiásticas y católicas, así como otros institutos de estudios que profundicen en las disciplinas sagradas y promueva los estudios de humanidades y ciencias, teniendo en cuenta la verdad cristiana. Es la encargada de erigir y aprobar esas universidades, ratificando sus estatutos y ejerciendo la alta dirección sobre ellas.
Al frente de la misma se encuentra un Cardenal Prefecto y cuenta con un equipo de oficiales que trabajan en ella, así como un grupo de 31 consultores.
De la congregación depende la Pontificia Obra de las vocaciones sacerdotales y publica la revista Seminarium.
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