Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Es uno de los Dicasterios de la Curia Romana que está encargado de dirigir y coordinar en todo el mundo la obra de evangelización de los pueblos y la cooperación misionera, salvo en el ámbito de las Iglesias Orientales.
Dependen de ella los territorios de misiones, cuya evangelización confía a institutos y sociedades idóneos, así como a Iglesias particulares y, para esos lugares, se encarga de todo lo referido a la erección de circunscripciones eclesiásticas, su provisión y de la formación del clero secular y de los catequistas, salvo en aquellas competencias que son propias de la Congregación de los Seminarios.
Para el desarrollo de sus fines se sirve de las Obras Misionales Pontificias, entre las que se encuentra Propaganda Fide, San Pedro Apóstol, Santa Infancia y la Pontificia Unión Misional del Clero.
El origen de esta Congregación arranca de la Bula Inscrutabili Diviane, del Papa Gregorio XV, quien en 1622 creo la Congregación de Propaganda Fide, con el objetivo de favorecer la Propagación de la Fe.
En 1627, el Papa Urbano VIII creó el Pontificio Colegio Urbano para formar seminaristas procedentes de países de misión, que completaban su formación en el Pontificio Colegio de San Pedro y San Pablo.
El mismo Papa había fundado el Pontificio Ateneo de Propaganda Fide que, en 1933, se convirtió en el Pontificio Instituto Misionero Científico donde se realizaban estudios especializados en temas referidos a las misiones. San Juan XXIII lo transformó, en 1962, en la Pontificia Universidad Urbaniana, en recuerdo del gran Papa que había impulsado la actividad misionera de la Iglesia.
San Juan Pablo II, en virtud de su Constitución Apostólica Pastor bonus, de 1988, le dio el nombre de Congregación para la Evangelización de los Pueblos, aunque mantuvo el antiguo de Propaganda Fide.
En la actualidad está constituida por 55 miembros, bajo la presidencia de un Cardenal Prefecto.
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