Concelebrante
Son los presbíteros que participan celebración de la Eucaristía con el celebrante principal que es a quien le corresponde la presidencia y está revestido con todos los ornamentos litúrgicos propios de la misma. Los concelebrantes pueden prescindir de la casulla, utilizando el alba con estola y cíngulo.
Hay gestos y movimientos que deben realizar al unísono y, de igual forma pronuncian determinados textos, aunque deben procurar hacerlo en voz baja, de manera que resalte la del que preside.
Concretamente, tienen las manos extendidas hacia las ofrendas en la epíclesis y la mano derecha extendida, con la palma hacia abajo, hacia las especies eucarísticas, durante el relato de la institución y con las manos extendidas después de la consagración.
Hay partes de la plegaria eucarística que se pueden confiar a uno u otro concelebrante, que deben recitarlas con las manos extendidas y en voz alta, mientras los demás escuchan. La doxología final la pueden decir todos los concelebrantes, pero no el pueblo.
El rito de conclusión se reservan al presidente. Antes de retirarse del altar, los concelebrantes se inclinan en señal de reverencia.
En la celebración pueden estar presentes los diáconos, desempeñando los cometidos que les son propios y si faltaran las realizan los concelebrantes que están a cada lado de quien preside.
Las funciones propias de ministerios inferiores a los del diácono, como lector o acólito, deben realizarlas los laicos.
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