Cisma
Separación de algunos de los miembros de la Iglesia, rompiendo su comunión con el Romano Pontífice.
A diferencia de la herejía, el cisma no entraña necesariamente discrepancias dogmáticas y, en este sentido, hubo cismas en los que sus causas fueron meramente disciplinarias. Se habla, en estos casos, de cisma puro. Cuando la ruptura se produce por motivos relacionados con la interpretación de algunos dogmas, se trata de un cisma mixto.
Por lo tanto, un cisma no siempre tiene como origen una herejía, mientras que la herejía provoca, indefectiblemente, una quiebra de la comunión eclesial y, por lo tanto, puede ser considerada, también, un cisma.
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