Suertes
las s. servían para invocar la voluntad de Dios, por medio de los urim y tumim, dados en una caja o efod, y la respuesta era sí o no, 1 S 14, 41; 23, 1012.
Esta consulta de la voluntad de Dios sólo la podían hacer los sacerdotes levitas, Nm 27, 21; Dt 33, 8. Los culpables de alguna falta se encontraban, seguramente, por medio de esta consulta, Jos 7, 14-15. La designación de Saúl como rey fue hecha, posiblemente, por medio de esta consulta, 1 S 10, 20-21.
Estas s. ya no se consultaban después del reinado de David.
Tras la conquista de la tierra de Canaán el territorio se repartió entre las tribus por s., Nm 26, 55-56; 33, 54; 34, 13; 36, 2; Jos 14, 2. En tiempos de David, la organización de los sacerdotes, de los levitas, cantores, porteros, se hizo por s., 1 Cro 24, 6; 25, 8; 26, 13-14.
En el N. T. se hizo un sorteo para escoger al apóstol que llenaría en vacío dejado por Judas Iscariote entre los Doce; las s. se echaron entre dos candidatos propuestos, José Barsabás y Matías, y la suerte recayó sobre este último, Hch 1, 26.
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