Sueños
representación en la fantasía de sucesos, durante el acto de dormir. Los s. desde la antigüedad han sido materia de inquietud, estudio e interpretación en todos los pueblos. Como lo pueblos paganos eran dados a la adivinación por medio de los s., la oniromancia, en las cortes existían adivinos encargados de interpretar los s. de los reyes, en la Ley se prohibe a los israelitas estas prácticas. En las Escrituras se consideran como un medio de comunicación entre Dios y el hombre, por medio de ellos hace advertencias al hombre, anuncios de su voluntad, revelaciones de salvación. Biblia distingue entre s. fugaces, insignificantes, visiones y s. reveladores. Dios habla a sus profetas y se les revela por medio de s., Nm 12, 6; pero existen falsos profetas, Dt 13, 2-6; y Jeremías previene contra estos impostores, Jr 23, 25. A través de la Biblia se encuentran un número de sueños, entre los más importantes se cuentan: aquél en que Yahvéh le advierte a Abimélek, rey de Guerar, que puede morir si no deja a Sara, a quien había tomado creyéndola hermana de Abraham, cuando en realidad era su esposa, Gn 20, 3. Los s. de Jacob, como cuando vio una escalera que desde la tierra iba hasta el cielo, por la cual subían y bajaban los ángeles; sobre ella estaba Dios que le renovaba la promesa hechas a los padres Abraham e Isaac sobre su descendencia y la Tierra Prometida, Gn 28, 12-14; el que tuvo en casa de Labán, su suegro, el de los rebaños listados y pintados, cuando le dijo Yahvéh que volviera a su tierra, Gn 31, 10-13; cuando Labán perseguía a Jacob, también tuvo un sueño en el que Yahvéh le dijo: “Guárdate de hablar nada con Jacob, ni bueno ni malo”, Gn 31, 24. Los s. están presentes en la historia de José, porque los tuvo y además Dios le dio el poder de interpretarlos. Los sueños de las espigas y de los astros los contó a sus hermanos, quienes los interpretaron como deseos de dominarlos, Gn 37, 5 11. Estando en Egipto, José interpretó los s. del panadero y del copero del faraón, que estaban con él en la cárcel; todo lo interpretado por José se cumplió, Gn 40, 8-23. Posteriormente, fue llamado a interpretar los s. del faraón, pues los magos y sabios de Egipto no lo habían podido hacer, los de las espigas flacas y llenas y las vacas gordas y flacas; José le dijo al soberano que lo s. significaban siete años de abundancia y siete de hambre en Egipto, Gn 41. Un hombre tuvo un sueño que fue el anuncio del triunfo de Gedeón sobre Madián, Jc 7, 13-15. En Gabaón Yahvéh se apareció a Salomón en s. por la noche, y le anunció que le daría sabiduría y riquezas, 1 R 3, 5-15. Daniel recibió de Dios el poder de interpretar los s., y así lo hizo con los del rey Nabucodonosor, Dn 2; 4; el mismo Daniel tuvo un sueño escatológico, el de las cuatro bestias, Dn 7.
En el N. T. Dios da a conocer sus designios por medio de s. En un sueño Dios le reveló a José que lo engendrado por María era obra del Espíritu Santo, Mt 1, 20; los reyes magos fueron avisados en s. para que no volvieran donde Herodes, Mt 2, 12; José también fue avisado de las intenciones de Herodes y en s. un ángel del Señor le mandó huir a Egipto con María y el niño, Mt 2, 13. La mujer de Pilato le mandó decir que no se metiera en el caso de Jesús pues había sufrido mucho en s. por su causa, Mt 27, 19.
Los s. son figura de lo efímero Jb 20, 8; de lo irreal, Si 34, 3 y 5; el hombre virtuoso tiene s. dulces, Pr 3, 24. Sobre el material onírico, el Eclesiastés da una idea: “Las muchas preocupaciones afloran en los sueños y en las muchas palabras la voz del necio”, Qo 5, 2.
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