443
Si Pedro pudo reconocer el carácter transcendente de la filiación divina de Jesús Mesías es porque éste lo dejó entender claramente. Ante el Sanedrín, a la pregunta de sus acusadores: «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?», Jesús ha respondido: «Vosotros lo decís: yo soy» ( Lc 22:70; cf. Mt 26:64; Mc 14:61). Ya mucho antes, El se designó como el «Hijo» que conoce al Padre (cf. Mt 11:27; Mt 21:37-38), que es distinto de los «siervos» que Dios envió antes a su pueblo (cf. Mt 21:34-36), superior a los propios ángeles (cf. Mt 24:36). Distinguió su filiación de la de sus discípulos, no diciendo jamás «nuestro Padre» (cf. Mt 5:48; Mt 6:8; Mt 7:21; Lc 11:13) salvo para ordenarles «vosotros, pues, orad así: Padre Nuestro» ( Mt 6:9); y subrayó esta distinción: «Mi Padre y vuestro Padre» ( Jn 20:17).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.