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Finalmente, el Nombre de Dios Santo se nos ha revelado y dado, en la carne, en Jesús, como Salvador (cf Mt 1:21; Lc 1:31): revelado por lo que él ss, por su Palabra y por su Sacrificio (cf Jn 8:28; Jn 17:8; Jn 17:17-19). Esto es el núcleo de su oración sacerdotal: «Padre santo ... por ellos me consagro a mí mismo, para que ellos también sean consagrados en la verdad» ( Jn 17:19). Jesús nos «manifiesta» el Nombre del Padre ( Jn 17:6) porque «santifica» él mismo su Nombre (cf Eze 20:39; Eze 36:20-21). Al terminar su Pascua, el Padre le da el Nombre que está sobre todo nombre: Jesús es Señor para gloria de Dios Padre (cf Flp 2:9-11).
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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