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Mateo 22

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Parábola de las bodas reales. Una vez más les habló Jesús en parábolas:

2Con el reino de los cielos sucede como con un rey que preparó las bodas de su hijo.

3Y envió a sus servidores a llamar a los invitados a las bodas; pero éstos no quisieron venir.

4Por segunda vez envió nuevos servidores con esta orden: Decid a los invitados: Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneros y cebones; todo está a punto. Venid, pues, a las bodas.

5Pero ellos, sin hacerles caso, se marcharon, unos a sus campos y otros a sus negocios.

6Y los demás, agarrando a los servidores del rey, los llenaron de ultrajes y los asesinaron.

7El rey montó en cólera; envió sus tropas e hizo perecer a aquellos asesinos, entregando su ciudad a las llamas.

8Dijo después a sus servidores: Todo está listo para las bodas; pero los invitados eran indignos.

9Salid, pues, a las encrucijadas, y a todos cuantos encontréis invitadlos a las bodas.

10Salieron, pues, los servidores a los caminos y reunieron a cuantos hallaron, malos y buenos, quedando la sala de bodas llena de comensales.

11Entrando el rey a ver a los que estaban a la mesa, se fijó en uno que no llevaba traje de boda;

12y le preguntó: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de boda? El otro no despegó sus labios.

13Entonces el rey dio esta orden a sus servidores: Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llorar y el crujir de dientes.

14Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. La cuestión del impuesto al César.

15Después de esto, se retiraron los fariseos a deliberar sobre cómo lo sorprenderían en alguna palabra.

16Y enviaron a sus discípulos, junto con algunos partidarios de Herodes, para que le hablasen así: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con veracidad la manera de vivir según Dios, sin consideración a respetos humanos ni aceptación de personas.

17Dínos, pues, tu parecer sobre esto: ¿Debemos pagar impuesto al César, sí o no?

18Dándose cuenta Jesús de su mala intención, les respondió: ¿Por qué me tendéis este lazo, hipócritas?

19Enseñadme la moneda con que se paga el impuesto. Y le presentaron un denario.

20¿De quién es esta figura y este nombre?, les preguntó.

21Del César, le contestaron. Entonces repuso Jesús: Pues dad al César lo que es del César, pero a Dios lo que es de Dios.

22Quedaron sorprendidos al oír aquellas palabras; y, dejándolo en paz, se marcharon. Los saduceos y la resurrección de los muertos.

23Aquel mismo día se le acercaron unos saduceos (éstos negaban la resurrección de los muertos) y le pusieron este caso:

24Maestro, Moisés dijo: Si un hombre casado muere sin dejar hijos, su hermano tome a la viuda por esposa, para dar así sucesión al difunto.

25Es el caso que entre nosotros había siete hermanos. El primero murió después de haberse casado; y, como no había tenido hijos, dejó la mujer a su hermano.

26De la misma manera sucedió con el segundo y con el tercero, y así hasta el séptimo.

27Después de todos murió la mujer.

28Ahora bien, en la resurrección de los muertos, ¿a cuál de los siete pertenecerá esa mujer si todos la tuvieron por esposa?

29Respondióles Jesús: Estáis en un error. No entendéis las escrituras ni la omnipotencia de Dios.

30Porque cuando resuciten los muertos, no se casarán ni ellos ni ellas, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo.

31Y por lo que se refiere a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído la palabra de Dios que os dice:

32Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es, pues, Dios de muertos, sino de vivos.

33Y la gente quedó asombrada, al ver la sabiduría y prudencia con que enseñaba. El mandamiento principal de la ley .

34Los fariseos, enterados de que había reducido al silencio a los saduceos, vinieron a reunirse en el mismo lugar;

35y uno de ellos, doctor de la ley, para tentarle, le planteó esta cuestión:

36Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

37Jesús le respondió: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.

38Este es el principal y el primero de los mandamientos.

39El segundo, parecido a éste, es: Amarás al prójimo, como a ti mismo.

40Estos dos mandamientos son el fundamento de todo lo que dicen los libros de la ley y los profetas. La cuestión del origen del Mesías .

41Preguntó Jesús a un grupo de fariseos:

42¿Qué pensáis del Mesías? ¿De quién es hijo? De David, le respondieron.

43Replicóles Jesús: Pues ¿cómo David, inspirado por el espíritu, le llama Señor, cuando dice:

44El Señor ha dicho a mi Señor: Siéntate a mi diestra, mientras pongo a tus enemigos por escabel de tus pies?

45Si es cierto que David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?

46Y nadie supo responderle una palabra, ni desde aquel día se atrevió nadie a plantearle más cuestiones.

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