Juan 9
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Curación de un ciego de nacimiento. Cuando pasaba vio Jesús a un ciego de nacimiento.
2Y le preguntaron sus discípulos: Maestro, ¿por qué pecados nació ciego este hombre, por los suyos o por los de sus padres?
3Ni por los suyos, respondió Jesús, ni por los de sus padres. Es para que se manifiesten en él las obras de Dios.
4Mientras dura el día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado. Viene luego la noche, cuando ya nadie puede ejecutarlas.
5Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.
6Dicho esto, escupió en el suelo, hizo un poco de lodo con saliva, y lo aplicó a los ojos del ciego.
7Luego dijo: Ve a lavarte a la piscina de Siloé (nombre que quiere decir «enviado»). Fue, pues, el ciego, se lavó y regresó recuperada la vista.
8Los vecinos y los que antes lo veían, pues era un mendigo, se preguntaban: ¿No es éste aquel que solía pedir limosna?
9Sí, éste es, decían unos. No, es uno que se le parece, decían otros. Y él afirmaba: Sí, que soy yo.
10Entonces le preguntaron: ¿Cómo se te han abierto los ojos?
11El les respondió: Aquel hombre, que se llama Jesús, hizo un poquitín de lodo, me lo aplicó a los ojos y me mandó lavarme a la piscina de Siloé. Fui, me lavé y recobré la vista.
12Y le preguntaban: ¿Dónde está ese hombre? No lo sé, les contestó.
13Discuten los fariseos el valor del milagro. Condujeron a presencia de los fariseos al que hasta entonces había sido ciego.
14(Es de advertir que era sábado cuando Jesús hizo aquel poquitín de barro para abrirle los ojos.)
15Preguntáronle de nuevo, también los fariseos, cómo había recobrado la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, me los lavé y veo.
16Entonces algunos fariseos exclamaron: No es de Dios este hombre, puesto que no guarda el sábado. Pero otros replicaban: Y ¿cómo puede un pecador dar estas señales? Y había división entre ellos.
17Preguntaron otra vez al ciego: ¿Qué opinas tú de ese que te ha dado la vista? Que es un profeta, les respondió. 18 Sin embargo no quisieron creer los judíos que se trataba de un ciego que había recobrado la vista sin antes haber llamado a sus padres.
19Y así les interrogaron: ¿Es éste vuestro hijo que, según decís, nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
20Nosotros sabemos, respondieron los padres, que éste es hijo nuestro y que efectivamente nació ciego.
21Pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que edad tiene; ya dará él razón de sí mismo.
22Así hablaron sus padres por miedo a los judíos, porque ya éstos habían determinado expulsar de la sinagoga a todos los que reconociesen a Jesús por Mesías.
23Por esto sus padres dijeron: Edad tiene, preguntádselo a él.
24Así pues, lo llamaron por segunda vez y le dijeron: Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.
25Si es pecador, no lo sé, les respondió. Yo no sé más que una cosa: Que yo estaba ciego, y ahora veo.
26Volvieron a preguntarle: ¿Qué hizo para abrirte los ojos?
27Ya os lo dije, les respondió. Y no quisisteis creer. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos?
28Llenáronle de injurias y le dijeron: Tú serás discípulo de ese hombre. Nosotros somos discípulos de Moisés.
29Nosotros sabemos que a Moisés habló Dios. Pero este hombre no sabemos de dónde es.
30Esto sí que es admirable, respondió aquel hombre, que no sepáis vosotros de dónde es, y me ha abierto a mí los ojos.
31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; que no escucha sino a aquellos que le honran y cumplen su voluntad.
32Desde que el mundo es mundo, no se ha oído decir que haya dado nadie la vista a un ciego de nacimiento.
33Si este hombre no viniese de Dios, no podría hacer nada.
34Ellos le respondieron: Has nacido lleno hasta la coronilla de pecados; y ¿quieres darnos lecciones? Y lo echaron fuera.
35Profesión de fe del ciego curado. Conclusión. Enteróse Jesús de que lo habían arrojado fuera, y, cuando se encontró con él, le preguntó: ¿Crees verdaderamente en el Hijo del hombre?
36Señor, respondió, díme quién es; que quiero entregarme a él.
37Respondióle Jesús: Le estás viendo; y es el que habla contigo.
38Y entonces él exclamó: Creo, Señor. Y se postró a sus pies y lo adoró.
39Jesús añadió: Yo he venido a este mundo para hacer un juicio de discriminación; para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.
40Oyéronle algunos fariseos que lo acompañaban, y le dijeron: ¿Conque también nosotros somos ciegos?
41Si fuerais ciegos, les respondió Jesús, no tendríais pecado. Pero, como ahora afirmáis que sí, que veis, vuestro pecado perdura.