Apocalipsis 12
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1El dragón intenta devorar al Mesías que va a nacer. Apareció una grandiosa señal en el cielo: Una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza.
2Estaba encinta y gritaba por los dolores y por las angustias del parto.
3Entonces apareció en el cielo otra señal: Un gran dragón de color de fuego, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre las cabezas, siete diademas.
4Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. El dragón se detuvo ante la mujer que estaba a punto de parir para tragar a su hijo apenas lo diera a luz.
5Ella dio a luz un hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con vara de hierro. Pero el hijo fue arrebatado y llevado ante Dios y ante su trono.
6La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada durante mil doscientos sesenta días.
7El dragón es arrojado del cielo por Miguel y sus ángeles. Y se trabó una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles se levantaron a luchar contra el dragón. El dragón presentó batalla y también sus ángeles;
8pero no prevalecieron y no hubo ya lugar para ellos en el cielo.
9Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente, el llamado Diablo y Satanás, el que extravía al universo entero. Y fue precipitado a la tierra, y con él fueron precipitados sus ángeles.
10Entonces oí una potente voz en el cielo que decía: Ahora llega la salud, el poder, el reinado de nuestro Dios y la soberanía de su Ungido. Ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba ante nuestro Dios.
11Pero ellos lo han vencido en virtud de la sangre del cordero, y por el testimonio que dieron, y porque despreciaron su vida hasta perderla en la muerte.
12Por eso, regocijaos, cielos, y los que moráis en ellos. Pero ¡ay de la tierra y del mar! Porque ha bajado a vosotros el diablo, poseído de gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.
13El dragón persigue a la iglesia, que huye al desierto. Cuando el dragón se vio precipitado en la tierra, se dio a perseguir a la mujer que había dado a luz al varón.
14Pero a la mujer se le dieron las dos alas de la gran águila para que volase al desierto, a su refugio, donde es alimentada por un tiempo y dos tiempos y por un medio tiempo, lejos de la vista de la serpiente.
15La serpiente entonces lanzó de su boca tras la mujer como un río de agua para hacer que el río la arrastrase.
16Pero la tierra vino en ayuda de la mujer. La tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había lanzado de su boca.
17El dragón se enfureció contra la mujer; y se fue a hacer la guerra contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio que dio Jesús.
18Y se apostó sobre la arena del mar.