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Apocalipsis 13

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1El dragón llama en su ayuda a la bestia del mar (imperio romano). Vi que salía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; y sobre los cuernos, diez diademas, y sobre las cabezas, nombres blasfemos.

2Esta bestia que yo vi era semejante a un leopardo; sus patas eran como de oso, y su boca como boca de león. El dragón le dio su potencia, su trono y una gran autoridad.

3Vi la primera de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal había sido curada. Y toda la tierra corría fascinada tras la bestia.

4Adoraron postrados al dragón, porque había dado el poder a la bestia; y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién hay como la bestia? ¿Quién puede presentarle batalla?

5Y se le dio una boca para que profiriese insolencias y blasfemias; y se dio facultad para hacerlo así durante cuarenta y dos meses.

6Abrió su boca en blasfemias contra Dios, blasfemando de su nombre y de su tabernáculo, esto es, de los que moraban en el cielo.

7Se le otorgó asimismo poder de guerrear contra los santos y de vencerlos. Y se le concedió autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

8La adorarán los habitantes de la tierra, todos aquellos cuyo nombre no se encuentra escrito desde la creación del mundo en el libro de la vida del cordero degollado.

9Quien tenga oídos, oiga.

10Quien está destinado a la cautividad, va a la cautividad. Quien a morir por la espada, debe perecer por la espada. Aquí está la constancia y la fidelidad de los santos.

11El dragón llama en su ayuda a la bestia de la tierra. Vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón.

12Ejerció toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella; e hizo que la tierra y sus moradores adorasen a la primera bestia, a aquella cuya herida mortal había sido curada.

13Obró grandes prodigios, hasta hacer bajar fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres.

14Engañó a los habitantes de la tierra con los prodigios que le fue dado obrar en presencia de la bestia. Mandó a los moradores de la tierra que hiciesen una imagen en honor de la bestia (de aquella que tenía la herida de la espada y había revivido).

15Se le concedió infundir la vida en la estatua de la bestia, hasta el punto de hacer hablar a la estatua y de hacer morir a cuantos no se postrasen ante la estatua de la bestia.

16Hizo también que a todos, a pequeños y a grandes, a ricos y a pobres, a libres y a esclavos, se les imprimiese una marca en la mano derecha o en la frente;

17y que nadie pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia o la cifra que daba su nombre.

18Aquí se requiere sabiduría. Quien tenga ingenio, descifre el número de la bestia. Es cifra que designa a un hombre. Su cifra es seiscientas sesenta y seis.

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