Apocalipsis 11
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Segundo intermedio: La medición del templo y los dos testigos. Me fue dada una caña parecida a una vara con esta orden: Levántate y mide el templo de Dios, y el altar y a los que adoran en él.
2El atrio exterior del templo, déjalo y no lo midas, porque ha sido entregado a los paganos. Estos hollarán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses.
3Yo daré orden a mis dos testigos de que, vestidos de saco, hablen en mi nombre durante mil doscientos sesenta días.
4Estos son los dos olivos y los dos candelabros que están en la presencia del Señor de la tierra.
5Si alguno quiere hacerles daño, saldrá fuego de sus bocas que devorará a sus enemigos. Y quien quisiese hacerles mal, será muerto sin remisión.
6Ellos tienen el poder de cerrar el cielo para que no caiga lluvia durante los días de su ministerio profético; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda suerte de plagas cuantas veces quieran.
7Cuando hayan acabado de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y les quitará la vida.
8Sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma y Egipto, allí donde fue crucificado su Señor.
9Gentes de diversos pueblos, tribus, lenguas y naciones contemplarán sus cadáveres durante tres días y medio; y no permitirán que sean puestos en el sepulcro.
10Los habitantes de la tierra se alegrarán y regocijarán por su muerte; y se enviarán mutuamente regalos, porque estos dos profetas eran el tormento de los moradores de la tierra.
11Pero después de los tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos; se levantaron sobre sus pies; y un espanto terrible se apoderó de quienes los estaban contemplando.
12Y oí una potente voz del cielo que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en la nube a la vista de sus enemigos.
13En aquella hora se produjo un gran terremoto; se derrumbó la décima parte de la ciudad, pereciendo en el terremoto siete mil personas; y los demás quedaron llenos de espanto. Y dieron gloria al Dios del cielo.
14El segundo ¡ay! ya ha pasado. Llega en seguida el tercer ¡ay!
15La séptima trompeta y canto de victoria en el cielo por el anuncio del reino de Dios. Tocó la trompeta el séptimo ángel. Y se dejaron oír en el cielo grandes voces que decían: Ya llegó el reino de nuestro Señor y de su Ungido sobre el mundo. Y reinará por los siglos de los siglos.
16Y los veinticuatro ancianos, los que estaban sentados en sus tronos en la presencia de Dios, cayeron sobre sus rostros y adoraron a Dios,
17diciendo: Te damos gracias, Señor, Dios omnipotente, el que es y el que fue, porque has recobrado tu gran poder y has entrado en posesión de tu reino.
18Las naciones se habían enfurecido; pero llegó tu cólera; y ha llegado el tiempo de hacer justicia a los muertos y de dar la recompensa a tus siervos, los profetas, a los santos, a los que reverencian tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de exterminar a los que corrompían la tierra.
19Cuadro 2.º: Guerra entre Dios y Satán (11,19-20,15) Preludio (11,19) Aparición del arca de la alianza: Dios se apresta a intervenir. Entonces se abrió el templo de Dios, que está en el cielo, y apareció el arca de la alianza en su santuario. Y hubo relámpagos y estrépito y truenos y un terremoto y un espantoso pedrisco. Acto 1.º: Ataque de las fuerzas del mal contra la iglesia (12,1-14,5)