Salmos 40
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›139:2 Yo esperaba impacientemente al Señor; él se inclinó a mí y escuchó mi clamor.
239:3 Me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa. Asentó mis pies sobre una roca, afianzó mis piernas.
339:4 Me puso en la boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Muchos al verlo se sobrecogieron y confiaron en el Señor.
439:5 ¡Feliz el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y no se va con los idólatras que se extravían con engaños!
539:6 ¡Cuántas maravillas has hecho tú, Señor Dios mío, cuántos planes en favor nuestro!; ¡eres incomparable! Quisiera anunciarlos, pregonarlos, pero superan todo número.
639:7 Tú no quieres sacrificios ni ofrendas; me has abierto el oído; no pides holocaustos ni víctimas
739:8 entonces yo digo: aquí estoy, como en el libro está escrito de mí.
839:9 Deseo cumplir tu voluntad, Dios mío, llevo tu enseñanza en mis entrañas.
939:10 He proclamado tu justicia ante la gran asamblea, no, no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
1039:11 No he escondido en el pecho tu justicia, he anunciado tu fidelidad y tu salvación, no he ocultado tu amor y tu verdad a la gran asamblea.
1139:12 Tú, Señor, no reprimas tu ternura hacia mí, que tu amor y fidelidad me guarden siempre,
1239:13 porque me rodean innumerables desgracias, mis culpas me dan caza y no puedo huir; son más que los pelos de la cabeza y me va faltando el coraje.
1339:14 ¡Señor, dígnate librarme, date prisa, Señor, en socorrerme!
1439:15 Queden avergonzados y confundidos los que me persiguen a muerte, retrocedan y queden abochornados los que desean mi daño.
1539:16 Queden corridos de vergüenza los que se carcajean de mí.
1639:17 Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan. Digan siempre: Grande es el Señor, los que anhelan tu salvación.
1739:18 Yo soy un pobre desgraciado, pero el Señor piensa en mí. Tú eres mi ayuda y mi salvador, ¡Dios mío, no tardes!