Salmos 39
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›138:2 Yo pensé: vigilaré mi proceder para no ofender con la lengua; mantendré una mordaza en mi boca mientras el malvado esté ante mí.
238:3 Guardé silencio resignado, inútilmente me callé, y mi herida empeoró.
338:4 Mi corazón ardía en mi pecho; mis susurros atizaban el fuego hasta que solté la lengua:
438:5 Señor, indícame mi fin y cuántos van a ser mis días, para que comprenda cuán caduco soy.
538:6 Me concediste unos palmos de vida, mis días son como nada ante ti: El hombre no dura más que un soplo,
638:7 es como una sombra que pasa; sólo un soplo son las riquezas que acumula, sin saber quién será su heredero.
738:8 Entonces, Señor, ¿qué espero? Mi esperanza está en ti.
838:9 De todos mis delitos líbrame, no me hagas la burla de necios.
938:10 Enmudezco, no abro la boca, porque tú has actuado.
1038:11 Aparta de mí tus golpes, bajo tu mano hostil perezco.
1138:12 Castigando su culpa educas al hombre, como polilla corroes su belleza. El hombre no es más que un soplo.
1238:13 Escucha mi súplica, Señor, atiende a mi clamor, no seas sordo a mi llanto, pues yo soy un forastero junto a ti, un huésped como todos mis padres.
1338:14 ¡Aparta de mí tu mirada, y me alegraré antes de que me vaya y ya no exista!