Eclesiástico (Sirácide) 37
Santa Biblia Martín Nieto ›1Todo amigo dice: "Soy tu amigo"; pero hay amigos que sólo son de nombre.
2¿No es una pena indecible cuando un compañero o amigo se torna enemigo?
3Oh perversa inclinación, ¿por qué fuiste creada para llenar la tierra de engaños?
4En tiempo de alegría se alegra, pero al tiempo de la aflicción se vuelve en contra.
5Hay amigo que por conservar el sustento lucha junto al amigo frente al adversario.
6No olvides a tu amigo fiel en tu corazón, ni pierdas su memoria en medio de tus riquezas.
7Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su propio interés.
8Guárdate del consejero; mira antes de qué tiene necesidad porque también él aconseja en provecho propio , no sea que te tienda un lazo
9y te diga: "Bueno es tu camino", y se ponga al acecho después para ver lo que te sucede.
10No te aconsejes de quien te mira de reojo, y oculta tus propósitos a los que te tienen envidia.
11Con mujer no trates de su rival, ni con un cobarde de la guerra, ni con negociante sobre el cambio, ni con comprador acerca de la venta, ni con envidioso de gratitud, ni con egoísta de generosidad, ni con perezoso de trabajo alguno, ni con el obrero eventual acerca del fin de su trabajo, ni con el criado perezoso acerca de una gran tarea: en todos estos no te apoyes para buscar consejo.
12Más bien aconséjate de un hombre piadoso, de quien sabes que guarda los preceptos y tiene un alma afín a la tuya, pues si caes se dolerá contigo.
13Sigue lo que te dicte tu corazón, porque nadie te será más fiel.
14Pues el alma del hombre suele descubrir esas cosas mejor que siete vigías apostados en la torre del centinela.
15Además, reza al altísimo para que él dirija tus pasos por el camino verdadero.
16El principio de toda obra es la razón, y ante toda empresa se precisa reflexión.
17La raíz de los consejos es el corazón, y de él brotan cuatro ramas:
18el bien y el mal, la vida y la muerte; mas quien decide siempre es la lengua.
19Hay quien es sabio y maestro de muchos, pero para sí mismo es inútil.
20Hay quien es sabio en discursos, y es odiado y acabará por morir de hambre.
21Porque el Señor no le dio ninguna gracia, está desprovisto de toda sabiduría.
22Hay quien es sabio para sí mismo, y los frutos de su sabiduría al decir de él son dignos de fe.
23El hombre sabio instruye a su pueblo, y los frutos de su inteligencia son fidedignos.
24El varón sabio está colmado de bendiciones, y le llaman bienaventurado cuantos le ven.
25La vida del hombre dura poco, mas los días de Israel son innumerables.
26El sabio en medio de su pueblo adquiere la confianza, y su nombre vivirá para siempre.
27Hijo, durante la vida pruébate a ti mismo, mira lo que es dañoso y no te lo des.
28Porque no todo conviene a todos, ni todos sienten placer en todo.
29No seas insaciable en festín suntuoso, no seas glotón al comer.
30Porque en el mucho comer anda la enfermedad, y la glotonería provoca los cólicos.
31A muchos acarreó la muerte su glotonería, mas el que se refrena prolonga sus días.