Levítico 26
Biblia del Peregrino (1993) ›1No os haréis ídolos, ni erigiréis estelas, ni colocaréis relieves en piedra en vuestro país para postraros ante ellos. Porque yo soy el Señor, vuestro Dios.
2Guardad mis sábados y respetad mi santuario. Yo soy el Señor.
3Si seguís mis leyes y cumplís mis preceptos poniéndolos por obra,
4yo os mandaré la lluvia a su tiempo: la tierra dará sus cosechas y los árboles sus frutos.
5La trilla alcanzará a la vendimia y la vendimia a la sementera. Comeréis hasta saciaros y habitaréis tranquilos en vuestra tierra.
6Pondré paz en el país y dormiréis sin alarmas. Descastaré las fieras y la espada no cruzará vuestro país.
7Perseguiréis a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros a filo de espada.
8Cinco de vosotros pondrán en fuga a cien, y cien de vosotros, a diez mil. Vuestros enemigos caerán ante vosotros a filo de espada.
9Me volveré hacia vosotros y os haré crecer y multiplicaros, manteniendo mi pacto con vosotros.
10Comeréis de cosechas almacenadas y sacaréis lo almacenado para hacer sitio a lo nuevo.
11Pondré mi morada entre vosotros y no os detestaré.
12Caminaré entre vosotros y seré vuestros Dios y vosotros seréis mi pueblo.
13Yo soy el Señor, vuestro Dios, que os saqué de Egipto, de la esclavitud, rompí las coyundas de vuestro yugo, os hice caminar erguidos.
14Pero si no me obedecéis y no ponéis por obra todos estos preceptos,
15si rechazáis mis leyes y detestáis mis mandatos, no poniendo por obra todos mis preceptos y rompiendo mi pacto,
16entonces yo os trataré así: Despacharé contra vosotros el espanto, la tisis y la fiebre, que nublan los ojos y consumen la vida; sembraréis en balde, pues vuestros enemigos se comerán la cosecha;
17me enfrentaré a vosotros y sucumbiréis ante vuestros enemigos; vuestros contrarios os someterán y huiréis sin que nadie os persiga.
18Y si con todo no me obedecéis, multiplicaré por siete mis escarmientos, por vuestros pecados.
19Quebrantaré vuestra terca soberbia. Convertiré vuestro cielo en hierro y en bronce vuestra tierra.
20Se agotarán en balde vuestras fuerzas. Vuestros campos no darán su cosecha ni los árboles sus frutos.
21Y si seguís obstinados en proceder contra mí, negándoos a obedecerme, multiplicaré por siete mis golpes, por vuestros pecados.
22Soltaré contra vosotros fieras salvajes que os dejarán sin hijos, destrozarán vuestros ganados, os diezmarán y asolarán vuestros caminos.
23Y si aún así no escarmentáis, sino que procedéis obstinadamente contra mí,
24también yo procederé obstinadamente contra vosotros, multiplicando por siete mis golpes, por vuestros pecados.
25Esgrimiré contra vosotros la espada vengadora de mi pacto y os refugiaréis en vuestras ciudades. Os mandaré entonces la peste, y os rendiréis a vuestros enemigos.
26Cuando os corte el sustento de pan, diez mujeres cocerán vuestro pan en un horno, os darán el pan tasado y comeréis sin saciaros.
27Y si aún así no me obedecéis, sino que procedéis obstinadamente contra mí,
28también yo me seguiré obstinado en mi ira contra vosotros, multiplicando por siete mis escarmientos, por vuestros pecados.
29Os comeréis la carne de vuestros hijos, os comeréis la carne de vuestras hijas.
30Destruiré vuestros altozanos, destrozaré vuestros cipos, amontonaré vuestros cadáveres sobre los de vuestros ídolos, y os detestaré.
31Devastaré vuestras ciudades, asolaré vuestros santuarios, no me aplacarán vuestros aromas.
32Yo asolaré el país, y vuestros enemigos, sus ocupantes, se horrorizarán de él.
33Os aventaré en medio de los pueblos y os perseguiré con la espada desenvainada. Vuestros campos serán desolación y vuestras ciudades ruinas.
34Entonces todo el tiempo que dure la desolación y estéis vosotros en país enemigo, la tierra disfrutará de sus sábados; sólo entonces descansará la tierra y disfrutará de sus sábados.
35Descansará todo el tiempo que dure la desolación; descanso de sábado que vosotros no le disteis mientras la habitabais.
36A los que de vosotros sobrevivan, los haré acobardarse en país enemigo; alarmados por el rumor de hojas que vuelan, huirán como si fuera la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
37Tropezarán unos con otros, como si de espada se tratara, sin que nadie los persiga. No podréis oponer resistencia a vuestros enemigos.
38Pereceréis en medio de los pueblos. El país enemigo os devorará.
39Los que sobrevivan de vosotros se pudrirán en país enemigo por su culpa y la de sus padres.
40Confesarán su culpa y la de sus padres: de haberme sido infieles y haber procedido obstinadamente contra mí,
41por lo que también yo procedí obstinadamente contra ellos y los llevé a país enemigo, para ver si se doblegaba su corazón incircunciso y expiaban su culpa.
42Entonces yo recordaré mi pacto con Jacob, mi pacto con Isaac, mi pacto con Abrahán: me acordaré de la tierra.
43Pero ellos tendrán que abandonar la tierra, y así ella disfrutará de sus sábados, mientras queda desolada en su ausencia. Expiarán la culpa de haber rechazado mis mandatos y haber detestado mis leyes.
44Pero aún con todo esto, cuando estén en país enemigo, no los rechazaré ni los detestaré hasta el punto de exterminarlos y de romper mi pacto con ellos. Porque yo soy el Señor, su Dios.
45Recordaré en favor de ellos el pacto con los antepasados, a quienes saqué de Egipto, a la vista de los pueblos para ser su Dios. Yo soy el Señor.
46Éstos son los preceptos, mandatos y leyes a tenor de los cuales pactó el Señor por medio de Moisés con los israelitas en el monte Sinaí.