Levítico 25
Biblia del Peregrino (1993) ›1El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí:
2Di a los israelitas: Cuando entréis en la tierra que yo os voy a dar, la tierra gozará del descanso del Señor.
3Durante seis años sembrarás tus campos y durante seis años vendimiarás tus viñedos y recogerás sus cosechas.
4Pero el séptimo será año de descanso solemne para la tierra, el descanso del Señor. No sembrarás tus campos ni vendimiarás tus viñas.
5No segarás el grano de ricio ni cortarás las uvas de cepas bordes. Es año de descanso para la tierra.
6El descanso de la tierra os servirá de alimento a ti, a tu esclavo, a tu esclava, a tu jornalero, a tu criado y al inmigrante que vive contigo.
7Su entera cosecha servirá de pasto a tu ganado y a los animales salvajes.
8Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea, cuarenta y nueve años.
9A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país.
10Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis la liberación en el país para todos sus moradores. Celebraréis jubileo, cada uno recobrará su propiedad y retornará a su familia.
11El año cincuenta es para vosotros jubilar, no sembraréis, ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes.
12Porque es jubileo, lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos.
13En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.
14Cuando realicéis operaciones de compra y venta con alguien de vuestro pueblo, no os perjudiquéis unos a otros.
15Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo. Él, a su vez, te lo cobrará según el número de cosechas anuales:
16cuantos más años falten, más alto será el precio; cuantos menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas.
17Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Respeta a tu Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios.
18»Cumplid mis leyes y guardad mis mandatos poniéndolos por obra y habitaréis tranquilos en la tierra.
19La tierra dará sus frutos, comeréis hasta saciaros y habitaréis tranquilos.
20Si os preguntáis: ¿Qué vamos a comer el año séptimo? No hemos sembrado ni hemos recogido cosecha.
21Yo os mandaré mi bendición el año sexto, para que produzca cosecha para los tres años.
22Sembraréis el año octavo y comeréis de la cosecha pasada. Hasta el año noveno, hasta la recogida de su cosecha, seguiréis comiendo de la pasada.
23La tierra no se venderá sin derecho a retracto, porque es mía, y en lo mío sois inmigrantes y criados.
24Daréis posibilidad de rescate a todas las tierras de vuestra propiedad.
25Si un hermano tuyo se arruina y vende parte de su propiedad hereditaria, a su pariente más cercano toca rescatar lo vendido por su hermano.
26El que no tenga quien lo rescate, si ahorra lo requerido para el rescate,
27descontará los años desde su venta, y pagará al comprador lo que falta, recobrando así su propiedad.
28Pero si no ha ahorrado lo requerido para el rescate, lo vendido quedará en poder del comprador hasta el año del jubileo, en que queda libre y vuelve a ser propiedad suya.
29El que venda una vivienda situada en una ciudad amurallada tiene derecho al rescate hasta cumplirse un año de la venta. Su derecho al rescate es limitado.
30Si no es rescatada en el plazo de un año, la casa situada en una ciudad amurallada queda en propiedad del comprador y sus sucesores, sin derecho a retracto. No queda libre el año del jubileo.
31Los poblados no amurallados se consideran como los campos. Sus casas tienen posibilidad de rescate: quedan libres el año del jubileo.
32Referente a las ciudades de los levitas, éstos tienen derecho perpetuo a rescatar las casas de las ciudades de su propiedad.
33Si no son rescatadas, quedan libres el año del jubileo, porque las casas de las ciudades de los levitas son propiedad suya entre los israelitas.
34Los ejidos pertenecientes a sus ciudades no se pueden vender, porque son propiedad perpetua de los levitas.
35Si un hermano tuyo se arruina y no puede mantenerse, tú lo sustentarás para que viva contigo como el inmigrante o el criado.
36No le exijas ni intereses ni recargo. Respeta a tu Dios, y viva tu hermano contigo.
37No le prestarás dinero a interés ni pondrás recargo a su sustento.
38Yo soy el Señor, vuestro Dios, que os saqué de Egipto para daros la tierra de Canaán y ser vuestro Dios.
39Si un hermano tuyo se arruina y se te vende, no lo tratarás como esclavo,
40sino como jornalero o criado. Trabajará contigo hasta el año del jubileo,
41cuando él y sus hijos quedarán libres para retornar a su familia y recobrar su propiedad paterna.
42Porque son mis servidores a quienes saqué de Egipto, y no pueden ser vendidos como esclavos.
43No lo tratarás con dureza. Respeta a tu Dios.
44Los esclavos y esclavas de vuestra propiedad los adquirirán entre los pueblos circundantes.
45O bien entre los hijos de los criados inmigrantes que viven con vosotros, entre sus familias nacidas en vuestro territorio. Serán propiedad vuestra.
46Se los dejarás en propiedad hereditaria a los hijos que os sucedan. Os podéis servir de ellos siempre, pero a vuestros hermanos israelitas no los trataréis con dureza.
47Si un inmigrante o un criado mejoran de posición y un hermano tuyo se arruina y se vende al inmigrante o criado o a un descendiente de la familia del inmigrante,
48después de haberse vendido tiene derecho a rescate. Uno de sus hermanos lo rescatará,
49o un tío suyo o su primo o alguien de su parentela, o él mismo si ahorra lo necesario.
50Calculará con el comprador los años desde la venta hasta el jubileo, y el precio corresponderá al número de años, a razón de jornales de jornalero.
51Si quedan muchos años, se devolverá del precio de compra, como rescate, lo que corresponda a dichos años.
52Si quedan pocos años para el jubileo, pagará el rescate calculando los años que faltan.
53Cada año que pase con él, será como un jornalero. Y no permitirás que lo traten con dureza.
54Si no es rescatado de ninguna de estas maneras, él y sus hijos quedarán libres el año jubilar.
55Porque los israelitas me pertenecen como siervos: son siervos míos, a quienes saqué de Egipto. Yo soy el Señor, vuestro Dios.