Jeremías 25
Biblia del Peregrino (1993) ›1Mensaje que recibió Jeremías para todo el pueblo judío el año cuarto del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, que corresponde al año primero del reinado de Nabucodonosor en Babilonia,
2y el profeta Jeremías se lo comunicó a todos los judíos y a todos los vecinos de Jerusalén:
3Desde el año trece del reinado en Judá de Josías, hijo de Amón, hasta el presente día -en total, veintitrés años-, he recibido la Palabra del Señor y os la he predicado puntualmente, y no me habéis escuchado.
4El Señor os enviaba puntualmente a sus siervos los profetas, y no quisisteis escuchar ni prestar atención.
5Os exhortaban: Que se convierta cada uno de su mala conducta y de sus malas acciones, y residiréis en la tierra que el Señor os entregó a vosotros y a vuestros padres, desde siempre y para siempre.
6Y no sigáis a dioses extranjeros para servirlos y adorarlos, no me irritéis con las obras de vuestras manos, para vuestro mal.
7No me escuchasteis -oráculo del Señor-, me irritasteis con las obras de vuestras manos, para vuestro mal.
8Por eso, así dice el Señor Todopoderoso: Puesto que no escuchasteis mis palabras
9yo mandaré a por los pueblos del norte y a por Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío; lo traeré a esta tierra, contra sus habitantes y los pueblos vecinos; los consagraré al exterminio, los convertiré en espanto, burla y ruina perpetua.
10Haré cesar la voz alegre y la voz gozosa, la voz del novio y la voz de la novia, el ruido del molino y la luz de la lámpara.
11Toda esta tierra quedará desolada, y las naciones vecinas estarán sometidas al rey de Babilonia durante setenta años.
12Pasados los setenta años -oráculo del Señor-, pediré cuentas al rey de Babilonia y a su nación de todas sus culpas, y convertiré en desierto perpetuo el país de los caldeos.
13Cumpliré en su país todas las amenazas que pronuncié contra él; todo lo escrito en este libro.
14Ellos, a su vez, estarán sometidos a muchas naciones y a reyes poderosos; les pagaré sus acciones, las obras de sus manos.
15El Señor, Dios de Israel, me dijo: Toma de mi mano esta copa de aguardiente y házsela beber a todas las naciones adonde te envío.
16Que beban y se tambaleen y enloquezcan ante la espada que arrojo en medio de ellos.
17Tomé la copa de mano del Señor y se la hice beber a todas las naciones a las que me envió el Señor:
18A Jerusalén y a los pueblos de Judá, a sus reyes y nobles, para convertirlos en ruina y desolación, en burla y maldición. Cosa que sucede hoy.
19Al faraón, rey de Egipto, a sus ministros, sus nobles y todo su pueblo y sus turbas.
20A todos los extranjeros, a los reyes de Hus y de Filistea: Ascalón, Gaza, Ecrón y el resto de Asdod.
21A Edom, Moab y Amón;
22a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las costas allende el mar;
23a Dedán, Temá, Buz y a todos los de cabeza rapada;
24a todos los reyes de Arabia […] que viven en el desierto;
25y a todos los reyes de Zimrí, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;
26a todos los reyes del norte, próximos y remotos, uno tras otro, y a todos los reinos de la superficie terrestre. Y después de todos ellos, beberá el rey de Sesac.
27Les dirás: Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Bebed, emborrachaos, vomitad, caed para no levantaros, ante la espada que yo arrojo entre vosotros.
28Y si se niegan a tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: Así dice el Señor Todopoderoso: Habéis de beber.
29Porque si en la ciudad que lleva mi Nombre comencé el castigo, ¿vais a quedar vosotros impunes? No quedaréis impunes, porque yo reclamo la espada contra todos los habitantes del mundo, oráculo del Señor Todopoderoso.
30Y tú profetízales diciendo: El Señor ruge desde la altura, clama desde su mansión santa, ruge y ruge contra su dehesa, entona la copla de los pisadores de uva contra todos los habitantes del mundo;
31el eco resuena hasta los confines del orbe, porque el Señor entabla pleito con los paganos, viene a juzgar a todos los hombres y hará ejecutar a los culpables -oráculo del Señor-.
32Así dice el Señor Todopoderoso: Mirad la catástrofe pasar de nación en nación, un terrible huracán se agita en los extremos del mundo.
33Aquel día las víctimas del Señor ocuparán la tierra de punta a punta, no los recogerán, ni enterrarán, ni les harán duelo, serán como estiércol sobre el campo.
34Gemid, pastores; gritad, revolcaos, mayorales del rebaño; os ha llegado el día de la matanza y caeréis como carneros hermosos;
35no hay escapatoria para los pastores, no hay salida para los mayorales del rebaño.
36Se oye el grito de los pastores, el gemido de los mayorales del rebaño, porque el Señor ha destruido sus pastos;
37están silenciosas las prósperas dehesas, por el incendio de la ira del Señor;
38abandonan, como un león su guarida, sus tierras, que están desoladas, por el incendio devastador, por el incendio de su ira.