Jeremías 24
Biblia del Peregrino (1993) ›1El Señor me mostró dos cestas de higos colocadas delante del santuario del Señor. Era después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterró a Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, con los dignatarios de Judá, y a los artesanos y maestros de Jerusalén, y se los llevó a Babilonia.
2Una tenía higos exquisitos, es decir, brevas; otra tenía higos muy pasados, que no se podían comer.
3El Señor me preguntó: ¿Qué ves, Jeremías? Contesté: Veo higos: unos exquisitos, otros tan pasados que no se pueden comer.
4Y el Señor me dirigió la palabra:
5Así dice el Señor, Dios de Israel: A los desterrados de Judá, a los que expulsé de su patria al país caldeo, los considero buenos, como estos higos buenos.
6Los miraré con benevolencia, los volveré a traer a esta tierra; los construiré y no los destruiré, los plantaré y no los arrancaré.
7Les daré inteligencia para que reconozcan que soy yo el Señor; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, si vuelven a mí de todo corazón.
8A Sedecías, rey de Judá, a sus dignatarios, al resto de Jerusalén que quede en esta tierra o resida en Egipto, los trataré como a esos higos tan malos que no se pueden comer.
9Serán terrible escarmiento para todos los reinos del mundo, serán tema de mofas, sátiras, chanzas y maldiciones en todos los lugares por donde los disperse.
10Les enviaré la espada, el hambre y la peste, hasta consumirlos en la tierra que les di a ellos y a sus padres.