Isaías 25
Biblia del Peregrino (1993) ›1Señor, tú eres mi Dios, te ensalzo y te doy gracias, porque realizaste planes admirables, asegurados desde antiguo.
2Convertiste la ciudad en escombros, la plaza fuerte en derribo, el castillo de los bárbaros en ruina que jamás será reedificada.
3Por eso un pueblo poderoso reconoce tu gloria y la capital de los tiranos te respeta:
4porque fuiste baluarte del desvalido, baluarte del pobre en peligro, reparo del aguacero, sombra en la canícula. Porque el ímpetu de los tiranos es aguacero de invierno,
5es canícula estival el tumulto de los bárbaros; tú mitigas la canícula con sombras de nubes y ahogas los cantos de los tiranos.
6El Señor Todopoderoso ofrece a todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera, manjares deliciosos, vinos generosos.
7Arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones;
8y aniquilará la muerte para siempre. El Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros y alejará de la tierra entera el oprobio de su pueblo lo ha dicho el Señor .
9Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara: celebremos y festejemos su salvación.
10La mano del Señor se posará en este monte, mientras que Moab será pisoteado en su sitio, como se pisa la paja en el agua del muladar;
11allí dentro extenderá las manos, como las extiende el nadador al nadar. Pero el Señor abatirá su orgullo y los esfuerzos de sus manos;
12los altos baluartes de sus murallas los doblegará, abatirá y tumbará en el suelo, en el polvo.