Isaías 26
Biblia del Peregrino (1993) ›1Aquel día se cantará este canto en el territorio de Judá: Tenemos una ciudad fuerte: le ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
2Abrid las puertas, para que entre un pueblo justo que guarda los compromisos;
3su voluntad es firme, tú velas por su paz, porque confía en ti.
4Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua:
5doblegó a los que habitaban en la cumbre, y a la ciudad encaramada la abatió, la abatió hasta el suelo, la tumbó en el polvo;
6y la pisan los pies, los pies del oprimido, las pisadas de los desvalidos.
7La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo.
8En la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, invocamos tu Nombre con ansia:
9mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti; porque cuando tus juicios llegan a la tierra, aprenden justicia los habitantes del mundo.
10Si se trata con clemencia al malvado, no aprende justicia, en un país honrado comete crímenes, sin fijarse en la grandeza del Señor;
11aunque alces la mano, Señor, no la miran. Que miren confundidos tu celo por el pueblo y que el fuego devore a tus enemigos.
12Señor, tú nos gobernarás en paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú.
13Señor, Dios nuestro, aunque fuera de ti nos dominaron otros señores, nosotros sólo invocamos tu Nombre.
14Los muertos no vivirán, las sombras no se alzarán, porque tú los juzgaste y aniquilaste y extirpaste su memoria.
15Multiplicaste el pueblo, Señor, multiplicaste el pueblo manifestando tu gloria, ensanchaste los confines del país.
16Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento.
17Como la preñada, cuando le llega el parto, se retuerce y grita de dolor, así éramos en tu presencia, Señor:
18concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo.
19¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.
20Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos y cierra la puerta por dentro; escóndete un breve instante mientras pasa la cólera.
21Porque el Señor va a salir de su morada para castigar la culpa de los habitantes de la tierra: la tierra descubrirá la sangre derramada y ya no ocultará a los asesinados en ella.