Isaías 24
Biblia del Peregrino (1993) ›1Mirad al Señor que hiende la tierra y la resquebraja, devasta la superficie y dispersa a sus habitantes:
2lo mismo plebe que sacerdote, esclavo que señor, esclava que señora, comprador que vendedor, prestatario que prestamista, acreedor que deudor.
3Queda la tierra rajada, queda saqueada el Señor ha pronunciado esta amenaza .
4Languidece y se debilita la tierra, desfallece y se debilita el mundo, desfallecen el cielo y la tierra,
5la tierra empecatada bajo sus habitantes, que violaron la ley, trastocaron el decreto, rompieron el pacto perpetuo.
6Por eso la maldición se ceba en la tierra y lo pagan sus habitantes, por eso se consumen los habitantes de la tierra y quedan hombres contados.
7Languidece el mosto, desfallece la vid, gimen los corazones alegres;
8cesa el alborozo de los tamboriles, se acaba el bullicio de los que se divierten, cesa el alborozo de las cítaras.
9Ya no beben vino entre canciones y el licor sabe amargo al que lo bebe.
10La ciudad, desolada, se derrumba, están cerradas las entradas de las casas;
11hay lamentos por las calles porque no hay vino, se apagaron las fiestas, se desterró el alborozo del país.
12En la ciudad sólo quedan escombros y la puerta está herida de ruina.
13Sucederá en medio de la tierra y entre los pueblos lo que en el vareo de la aceituna o en el rebusco después de la vendimia.
14Ellos alzarán la voz vitoreando la grandeza del Señor: Aclamad desde poniente,
15responded desde levante glorificando al Señor; desde las islas del mar, al Nombre del Señor, Dios de Israel.
16Desde el confín de la tierra nos llegan cánticos: ¡Gloria al Justo! Pero yo digo: ¡Qué dolor, qué dolor, ay de mí! Los traidores traicionan, los traidores traman traiciones.
17Pánico y zanja y cepo contra ti, habitante de la tierra:
18el que escape del grito de pánico caerá en la zanja, el que salga del fondo de la zanja quedará atrapado en el cepo. Se abren las compuertas del cielo y retiemblan los cimientos de la tierra:
19se tambalea y se bambolea la tierra, tiembla y retiembla la tierra, se mueve y se remueve la tierra,
20vacila y oscila la tierra como un borracho, cabecea como una choza; tanto le pesa su pecado, que se desploma y no se alza más.
21Aquel día juzgará el Señor a los ejércitos del cielo en el cielo, a los reyes de la tierra en la tierra.
22Se van agrupando y quedan encerrados, presos en la mazmorra; pasados muchos días comparecerán a juicio.
23La Cándida se sonrojará, se avergonzará el Ardiente cuando reine el Señor Todopoderoso en el Monte Sión, en Jerusalén, glorioso delante de su senado.