Deuteronomio 7
Biblia del Peregrino (1993) ›1Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra donde entras, para tomar posesión de ella, y expulse a tu llegada a naciones más grandes que tú hititas, guirgaseos, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos , siete pueblos más numerosos y fuertes que tú;
2cuando el Señor, tu Dios, los entregue en tu poder y tú los venzas, los consagrarás sin remisión al exterminio. No pactarás con ellos ni les tendrás piedad.
3No emparentarás con ellos: no darás tus hijos a sus hijas ni tomarás sus hijas para tus hijos.
4Porque ellos los apartarán de mí, para que sirvan a dioses extranjeros, y se encenderá la ira del Señor contra vosotros y no tardará en destruirlos.
5Esto es lo que haréis con ellos: demoleréis sus altares, destruiréis sus estelas, arrancaréis sus mayos y quemaréis sus imágenes.
6Porque tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios; él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.
7Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, porque sois el pueblo más pequeño,
8sino que por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó el Señor de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del faraón, rey de Egipto.
9Así sabrás que el Señor, tu Dios, es Dios, un Dios fiel: a los que aman y guardan sus preceptos, les mantiene su alianza y su favor por mil generaciones;
10al que lo aborrece, le paga en persona sin hacerse esperar, al que lo aborrece le paga en persona.
11Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.
12Si escuchas estos decretos y los mantienes y los cumples, también el Señor, tu Dios, te mantendrá la alianza y el favor que prometió a tus padres.
13Te amará, te bendecirá y te hará crecer; bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tus tierras: tu trigo, tu mosto y tu aceite; las crías de tus vacas y el parto de tus ovejas, en la tierra que te dará como prometió a tus padres.
14Serás bendito entre todos los pueblos; no habrá estéril ni impotente entre los tuyos ni en tu ganado.
15El Señor desviará de ti la enfermedad; no te mandará jamás epidemias malignas, como aquellas que conoces de Egipto, sino que afligirá con ellas a los que te odian.
16Devora a todos los pueblos que te entregue el Señor. No tengas compasión de ellos ni des culto a sus dioses, porque serán un lazo para ti.
17Si alguna vez se te ocurre pensar: Estos pueblos son más numerosos que yo, ¿cómo podré desalojarlos?,
18no les temas; recuerda lo que hizo el Señor con el faraón y con Egipto entero.
19Las pruebas tremendas que vieron tus ojos, los signos y prodigios, la mano fuerte y el brazo extendido con que te sacó el Señor, tu Dios; así hará el Señor, tu Dios, con todos los pueblos que te asustan.
20El Señor mandará pánico contra ellos, hasta aniquilar a los que queden escondiéndose de ti.
21No les tengas miedo, que el Señor está en medio de ti, tu Dios, un Dios grande y terrible.
22El Señor, tu Dios, irá expulsando esos pueblos poco a poco. No podrás terminar con ellos rápidamente, no sea que las bestias feroces se multipliquen con peligro tuyo.
23El Señor, tu Dios, los entregará ante ti, sembrando en sus filas el pánico, hasta destruirlos.
24Entregará a sus reyes en tu poder, y tú harás desaparecer su nombre bajo el cielo. No habrá quien se te resista, hasta que los destruyas a todos.
25Quemarás las imágenes de sus dioses. No codicies el oro ni la plata que los recubre, ni te lo apropies; así no caerás en su trampa. Mira que son abominación para el Señor, tu Dios.
26No metas en tu casa una abominación, porque serás consagrado al exterminio como ella. Aborrécela y detéstala, porque está consagrada al exterminio.