Deuteronomio 8
Biblia del Peregrino (1993) ›1Todos los preceptos que yo les mando hoy ponedlos por obra; así viviréis, creceréis, entraréis y conquistaréis la tierra que el Señor prometió con juramento a vuestros padres.
2Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones, y ver si eres capaz o no de guardar sus preceptos.
3Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná que tú no conocías ni conocieron tus padres para enseñarte que el hombre no vive sólo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Dios.
4Tus vestidos no se han gastado ni se te han hinchado los pies durante estos cuarenta años,
5para que reconozcas que el Señor, tu Dios, te ha educado como un padre educa a su hijo;
6para que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, sigas sus caminos y lo respetes.
7Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y veneros que manan en el monte y la llanura;
8tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares y de miel;
9tierra en que no comerás tasado el pan, en que no carecerás de nada; tierra que lleva hierro en sus rocas y de cuyos montes sacarás cobre;
10entonces, cuando comas hasta hartarte, bendice al Señor, tu Dios, por la tierra buena que te ha dado.
11Guárdate de olvidar al Señor, tu Dios, de no cumplir los preceptos, mandatos y decretos que yo te mando hoy.
12No sea que cuando comas hasta hartarte, cuando te edifiques casas hermosas y las habites,
13cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro y abundes de todo,
14te vuelvas engreído y te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud;
15que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que te sacó agua de una roca de pedernal;
16que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres: para afligirte y probarte y para hacerte el bien al final.
17No pienses: Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas.
18Acuérdate del Señor, tu Dios, que es él quien te da la fuerza para hacerte estas riquezas, y así mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy.
19Si olvidas al Señor, tu Dios, y sigues a dioses extranjeros, les das culto y te prosternas ante ellos, yo os garantizo hoy que pereceréis sin remedio.
20Como los pueblos que el Señor va a destruir a su paso, así pereceréis vosotros, por no obedecer al Señor, vuestro Dios.