1 Samuel 25
Biblia del Peregrino (1993) ›1Samuel murió. Todo Israel se reunió para hacerle los funerales, y lo enterraron en su posesión de Ramá. David bajó después a la estepa de Maón.
2Había un hombre de Maón que tenía sus posesiones en Carmel. Era muy rico: tenía tres mil ovejas y mil cabras, y estaba en Carmel esquilando las ovejas.
3Se llamaba Nabal, de la familia de Caleb, y su mujer, Abigaíl; la mujer era sensata y muy guapa, pero el marido era áspero y de malos modales.
4David oyó en el páramo que Nabal estaba de esquileo,
5y mandó diez mozos con este encargo: Subid a Carmel, presentaos a Nabal y saludadlo de mi parte.
6Le decís: ¡Salud! La paz contigo, paz a tu familia, paz a tu hacienda.
7He oído que estás en el esquileo; mira, tus pastores estuvieron con nosotros; no les molestamos ni les faltó nada mientras estuvieron en Carmel.
8Pregunta a tus criados y te lo dirán. Atiende favorablemente a estos jóvenes, que venimos en un día de alegría. Haz el favor de darle a David, siervo e hijo tuyo, lo que tengas a mano.
9Los mozos fueron a decir a Nabal todas estas cosas de parte de David, y se quedaron aguardando.
10Nabal les respondió: ¿Quién es David, quién es el hijo de Jesé? Hoy día abundan los esclavos que se escapan del amo.
11¿Voy a tomar mi pan y mi agua y las ovejas que maté para mis esquiladores y voy a dárselos a una gente que no sé de dónde viene?
12Los mozos desanduvieron el camino de vuelta, y cuando llegaron, se lo contaron todo.
13David ordenó a sus hombres: ¡Ceñíos todos la espada! Todos, incluso David, se la ciñeron. Después subieron unos cuatrocientos siguiendo a David, mientras doscientos se quedaron con el bagaje.
14Uno de los criados avisó a Abigaíl, la mujer de Nabal: David ha mandado unos emisarios desde el páramo a saludar a nuestro amo, y éste los ha tratado de mal modo,
15y eso que se portaron muy bien con nosotros, no nos molestaron ni nos faltó nada todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estuvimos en descampado;
16día y noche nos protegieron mientras estuvimos con ellos guardando las ovejas.
17Así que mira a ver qué puedes hacer, porque ya está decidida la ruina de nuestro amo y de toda su casa; en cuanto a él, no es más que un cretino que no atiende a razones.
18Abigaíl, sin perder tiempo, reunió doscientos panes, dos pellejos de vino, cinco ovejas adobadas, treinta y cinco litros de trigo tostado, cien racimos de pasas y doscientos panes de higos; lo cargó todo sobre los burros,
19y ordenó a los criados: Id delante de mí, yo os guiaré. Pero no dijo nada a Nabal, su marido.
20Mientras ella, montada en el burro, iba bajando al reparo del monte, David y su gente bajaban en dirección opuesta, hasta que se encontraron.
21David, por su parte, había comentado: He perdido el tiempo guardando todo lo de éste en el páramo para que él no perdiese nada. ¡Ahora me paga mal por bien!
22¡Que Dios me castigue si antes del amanecer dejo vivo en toda la posesión de Nabal a uno solo de los que mean a la pared!
23En cuanto vio a David, Abigaíl se bajó del burro y se postró ante él, rostro en tierra.
24Postrada a sus pies, le dijo: La culpa es mía, señor. Pero deja que hable tu sierva, escucha las palabras de tu sierva.
25No tomes en serio, señor, a Nabal, ese cretino, porque es como dice su nombre: se llama Necio, y la necedad va con él. Tu sierva no vio a los criados que enviaste.
26Ahora, señor, ¡vive el Señor que te impide derramar sangre y hacerte justicia por tu mano!, ¡por tu vida, sean como Nabal tus enemigos y los que intenten hacerte daño!
27Este obsequio que tu sierva le ha traído a su señor, sea para los criados que acompañan a mi señor.
28Perdona la falta de tu sierva, que el Señor dará a mi señor una casa estable, porque mi señor pelea las guerras del Señor; ni en toda tu vida se te encontrará un fallo.
29Y aunque alguno se ponga a perseguirte a muerte, la vida de mi señor está bien atada en el zurrón de la vida, al cuidado del Señor, tu Dios, mientras que la vida de tus enemigos la lanzará como piedras con la honda.
30Que cuando el Señor cumpla a mi señor todo lo que le ha prometido y lo haya constituido jefe de Israel,
31mi señor no tenga que sentir remordimientos ni desánimo por haber derramado sangre inocente y haber hecho justicia por su mano. Cuando el Señor colme de bienes a mi señor, acuérdate de tu sierva.
32David le respondió: ¡Bendito el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro!
33¡Bendita tu prudencia y bendita tú, que me has impedido hoy derramar sangre y hacerme justicia por mi mano!
34¡Vive el Señor, Dios de Israel, que me impidió hacerte mal! Si no te hubieras dado prisa en venir a encontrarme, al amanecer no le quedaba vivo a Nabal uno solo de los que mean a la pared.
35David le aceptó lo que ella le traía, y le dijo: Vete en paz a tu casa. Ya ves que te hago caso y acepto tu petición.
36Al volver, Abigaíl encontró a Nabal celebrando en casa un banquete regio; estaba de buen humor y muy bebido, así que ella no le dijo lo más mínimo hasta el amanecer.
37Y a la mañana, cuando se le había pasado la borrachera, su mujer le contó lo sucedido; y Nabal sufrió un ataque al corazón y quedó paralizado.
38Pasados unos diez días, el Señor hirió de muerte a Nabal, y falleció.
39David se enteró de que había muerto Nabal, y exclamó: ¡Bendito el Señor, que se encargó de defender mi causa contra la afrenta que me hizo Nabal, librando a su siervo de hacer mal! ¡Hizo recaer sobre Nabal el daño que había hecho! Luego mandó a pedir la mano de Abigaíl, para casarse con ella.
40Unos criados de David fueron a Carmel, a casa de Abigaíl, a proponerle: David nos ha enviado para pedirte que te cases con él.
41Ella se levantó, se postró rostro en tierra y dijo: Aquí está tu esclava, dispuesta a lavar los pies de los criados de mi señor.
42Luego se levantó aprisa y montó en el burro; cinco criadas suyas la acompañaban, detrás de los emisarios de David. Y se casó con él.
43David se casó también con Ajinoán, de Yezrael. Las dos fueron esposas suyas.
44Por su parte, Saúl había dado su hija Mical, mujer de David, a Paltiel, hijo de Lais, natural de Galín.