Ezequiel 31
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1El cedro. El año undécimo, el día uno del tercer mes 31:1 Mayo-junio del 587. , la palabra de Yahvé se dirigió a mí en estos términos:
2«Hijo de hombre, di al faraón, rey de Egipto, y a la multitud de sus súbditos 31:2 La alegoría del cap. 17 utiliza las mismas imágenes, con sentido diferente. Aquí se trata de una descripción del esplendor de Egipto, que será súbitamente destruida por el castigo divino. : ¿A quién compararte en tu grandeza?
3Mira: a un cedro del Líbano 31:3 «a un cedro» te'assûr conj.; «Asur es un cedro» 'assûr 'erez hebr. La palabra rara te'assûr, ver Ez 27:6 ; Is 41:19 ; Is 60:13 , parece haber sido glosada por el término habitual 'erez, y luego transformada en una palabra más corriente (pero carente de sentido en este contexto) por un copista que sin duda no la entendía. de espléndido ramaje, de fronda de amplia sombra y de elevada talla. Entre las nubes despuntaba su copa.
4Las aguas lo hicieron crecer, el abismo lo hizo subir, derramando sus aguas en torno a su plantación, enviando sus acequias a todos los árboles del campo.
5Por eso su tronco superaba en altura a todos los árboles del campo, sus ramas se multiplicaban, se alargaba su ramaje, por la abundancia de agua que le hacía crecer 31:5 «que le hacía crecer»: traducción conjetural. El verbo significa normalmente «tender», «extender», de donde «brotar», «crecer», pero la forma gramatical es anormal aquí (lit.: «en trance de crecer para él»), y podría también entenderse: «a causa de las aguas que se extendían hacia él». .
6En sus Ez 17:23 ramas anidaban todos los pájaros del cielo, bajo su fronda parían todas las bestias del campo, a su sombra se sentaban naciones numerosas.
7Era hermoso en su grandeza, en su despliegue de ramaje, porque sus raíces se alargaban hacia aguas abundantes.
8No le igualaban los demás cedros en el jardín de Dios, los cipreses no podían competir con su ramaje, los plátanos no tenían ramas como las suyas. Ningún árbol, en el jardín de Dios, le igualaba en belleza.
9Yo le había embellecido con follaje abundante, y le Gn 2:8 envidiaban todos los árboles de Edén, los del jardín de Dios.
10«Pues bien, así dice el Señor Yahvé: Por haber exagerado su talla, levantando su copa por entre las nubes, y haberse engreído su corazón de su altura,
11yo le he entregado en manos del conductor de las naciones 31:11 «Conductor», lit. «carnero», o sea, el que va al frente del rebaño, el conductor o guía. -Se trata de Nabucodonosor, ver Ez 29:19 ; Jr 43:12+ , que invadirá Egipto el 568. No es necesario pensar en la conquista de Egipto por Cambises el 525. , para que le trate conforme a su maldad; ¡le he desechado!
12Extranjeros, los más bárbaros entre las naciones, lo han talado y lo han abandonado. En los montes y por todos los valles yace su ramaje; sus ramas están destrozadas por todos los barrancos del país; toda la población del país se ha retirado 31:12 «se ha retirado» yiddedû conj.; «ha bajado» yiredû hebr. de su sombra y lo ha abandonado.
13Sobre sus despojos se han posado todos los pájaros del cielo, a sus ramas han venido todas las bestias del campo.
14«Ha sido para que ningún árbol plantado junto a las aguas se engría de su talla, ni levante su copa por entre las nubes, y para que ningún árbol bien regado se estire hacia ellas con su altura. ¡Porque todos ellos están destinados a la muerte, a los infiernos, como el común de los hombres, como los que bajan a la fosa!
15«Así dice el Señor Yahvé: El día que bajó al Seol, Nm 16:33+ en señal de duelo yo cerré sobre él el abismo, detuve sus ríos, y las aguas abundantes cesaron; por causa de él llené de sombra el Líbano, y todos los árboles del campo se amustiaron por él.
16Hice temblar a las naciones por el estrépito de su caída, Ez 32:18-31 ; Is 14:15 cuando lo precipité en el Seol, con los que bajan a la fosa. En los infiernos se consolaron todos los árboles de Edén, lo más selecto y más bello del Líbano, regados todos por las aguas.
17Y al mismo tiempo que él, bajaron al Seol, donde las víctimas de la espada, los que eran su brazo y moraban a su sombra en medio de las naciones 31:17 Siendo el faraón el cedro, los otros reyes son como los otros árboles del paraíso terrenal, ver Ez 31:7-9 . Todos esos «árboles», que han bajado ya al Seol, van a consolarse con la llegada del faraón, Ez 32:17s . Ez 32:1 Febrero-marzo del 585. .
18«¿A quién eras comparable en gloria y en grandeza, entre los árboles de Edén? Sin embargo has sido precipitado, con los árboles de Edén, en los infiernos; en medio de incircuncisos yaces, con las víctimas de la espada: ése es el faraón y toda su multitud, oráculo del Señor Yahvé.»