Salmos 56
Católica Biblia de Jerusalén ›1Tenme piedad, oh Dios, porque me pisan, todo el día hostigándome me oprimen.
2Me pisan todo el día los que me asechan, innumerables son los que me hostigan en la altura.
3El día en que temo, en ti confío.
4En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un ser de carne?
5Todo el día retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme mal;
6se conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.
7Por su iniquidad, ¿habrá escape para ellos? ¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu cólera!
8De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!
9Entonces retrocederán mis enemigos, el día en que yo clame. Yo sé que Dios está por mí.
10En Dios, cuya palabra alabo, en Yahveh, cuya palabra alabo,
11en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?
12A mi cargo, oh Dios, los votos que te hice: sacrificios te ofreceré de acción de gracias,
13pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la luz de los vivos.