Job 20
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Sofar de Naamat respondió:
2«Mi turbación me obliga a contestar, | debido a la inquietud que siento en mí.
3He oído una reflexión difamante, | y mi inteligencia me impulsa a responder.
4¿No sabes tú que ya desde antaño, | desde que el hombre apareció en la tierra,
5el triunfo del malvado ha sido efímero, | momentánea la alegría del impío?
6Aunque su altura alcance los cielos | y su cabeza llegue a las nubes,
7desaparece para siempre, como estiércol; | los que lo vieron preguntan: “¿Dónde está?”.
8Vuela como un sueño y no aparece, | se esfuma como visión nocturna.
9El ojo que lo vio no lo divisa, | su morada ya no lo contempla.
10Sus hijos solicitarán el favor de los pobres, | y sus manos devolverán su riqueza.
11Aunque sus huesos rebosen vigor, | yacerán con él en el polvo.
12Aunque le sepa dulce la maldad | y la oculte debajo de la lengua,
13dispuesto a no dejarla escapar, | reteniéndola contra el paladar,
14acabará agriándose en su estómago, | convertida en veneno de víboras.
15Vomitará la riqueza que tragó, | Dios hace que la expulse del vientre.
16Chupaba ponzoña de víboras, | lo matará la lengua del áspid.
17No disfrutará de arroyos de aceite, | de torrentes de miel y de leche.
18Devolverá sus ganancias sin probarlas, | sin gozar del fruto de sus negocios,
19pues defraudó sin miramientos al pobre, | robando casas que no construyó.
20Su vientre no se vio satisfecho; | nada escapó a sus deseos,
21comió sin dejar a los demás, | así que no durará su prosperidad.
22En plena abundancia caerá en la penuria, | lo asaltará con fuerza la desgracia.
23Aunque el malvado sacie su vientre, | Dios le enviará su ardiente cólera, | y hará caer sobre él una lluvia de saetas.
24Aunque escape al arma de hierro, | la flecha de bronce lo atravesará;
25una flecha le sale por la espalda, | la hoja reluciente por el hígado, | los terrores se abatirán sobre él.
26Lo acechan profundas tinieblas, | lo consume un fuego no atizado, | que devora los restos de su tienda.
27El cielo lo declara culpable; | la tierra, en pie, lo denuncia.
28Un diluvio barre su casa, | los torrentes del día de la ira.
29Tal es la suerte que Dios depara al malvado, | tal es la herencia que Dios le tiene reservada».