El Hijo es Dios
La Santísima Trinidad
22. El Hijo es Dios
22,1. La Segunda Persona de la Santísima Trinidad procede del Padre, de quien recibe su naturaleza (como todo hijo de su padre), pero no es posterior a Él en el tiempo.
Es procedencia de origen, no de tiempo.
Podemos ilustrarlo con un ejemplo. Si yo enciendo la luz de mi cuarto, de noche, veo simultáneamente mi mano y la sombra de ella sobre la mesa. La sombra está originada por mi mano, pero veo las dos simultáneamente.
No hay prioridad en el tiempo. La sombra y la mano aparecen ante mis ojos simultáneamente, aunque la sombra está originada por la mano.
El Hijo procede del Padre por «una generación puramente espiritual, como es la generación del entendimiento».
Lo mismo que del pensamiento humano procede la palabra humana, de la mente de Dios-Padre brota la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Por eso al Hijo se le llama Verbo = Palabra.
22,2. Los Testigos de Jehová que no creen que el Hijo sea Dios como el Padre, engañan a los incautos que les escuchan diciendo que si el Hijo es engendrado por el Padre es posterior al Padre y no eterno como Él. Es que ignoran la distinción filosófica entre prioridad de origen y de tiempo. Por ejemplo: el fuego da origen a la luz; pero la luz no es posterior al fuego, sino que surge simultáneamente con el fuego. Lo mismo ocurre en Dios con el Padre y el Hijo.
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