A Dios no le vemos porque es espíritu puro
Dios
17. A Dios no le vemos porque es espíritu puro
17,1. Por la limitación de los ojos de nuestro cuerpo, no podemos ver ni lo muy pequeño, ni lo muy lejano. Por eso nos valemos del microscopio y del telescopio.
Tampoco se ve el viento y la luz, si no que vemos tan sólo las cosas iluminadas por la luz y las hojas movidas por el viento. Nuestros ojos tampoco pueden ver a Dios, porque es espíritu. Con todo, los que están en el cielo ven a Dios «con los ojos del alma», pues reciben para ello un auxilio especial.
Dios.
17,2. Dios es inefable. Es imposible decir adecuadamente lo que es
No hay palabras adecuadas.
Tenemos que hablar de Él antropomórficamente..
Y esto es rebajarle hasta las realidades humanas.
Pero no tenemos otro modo de expresarnos.
Aunque nos demos cuenta de que estas expresiones dan lugar a equívocos. Pero es que Dios está más allá de todo lo que podamos decir de Él.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.