Capítulo XI HISTORIA DEL SACRIFICIO ISRAELITA
Capítulo XI
HISTORIA DEL SACRIFICIO ISRAELITA
El ritual de los sacrificios descrito en el capítulo precedente es el que se siguió en el segundo templo, después de la cautividad. La última redacción del Pentateuco supone que esta liturgia se observó siempre, desde su institución en el desierto por Moisés. Pero la crítica literaria del Pentateuco, distinguiendo diversos documentos y asignándoles sus fechas, ha reconstruido una histeria diferente del culto sacrificial. Vamos aho.a a examinar la solidez de esta reconstrucción.
1. La teoría crítica
La vigorosa síntesis de Wellhausen, que tanto influyó y sigue todavía influyendo en la exégesis, dividía la historia del sacrificio israelita en tres períodos:
En el primer período, que se extiende hasta la reforma de Josías en 621 a.C., había muy poca preocupación por los ritos: interesaba menos saber cómo se ofrecía un sacrificio que saber a quién se ofrecía. Bastaba con que el sacrificio, fuese cual fuese su rito, se ofreciese a Yahveh, con lo cual era ya aceptado. Entonces no se conocían más que dos clases de sacrificios, el holocausto y el sacrificio de comunión, y este último era el más frecuente. Tal debe de haber sido la situación que presentan las partes antiguas de los libros históricos, los profetas de los siglos VIII y VII y también los pasajes yahvistas y elohístas del Pentateuco.
Con la reforma de Josías comienza el segundo período. El ritual de los sacrificios no parece haber cambiado, excepto en un punto esencial: debiendo ofrecerse todos los sacrificios en el templo de Jerusalén, la unidad del santuario impuso la unificación del ritual. Fue un paso decisivo en la sistematización de los diversos usos que existían en los lugares altos y en los santuarios de provincias. Tal es el estado de cosas que se refleja en el Deuterpnomio.
A partir de la cautividad se manifestaron nuevas tendencias y entre ellas una gran preocupación por el ritual. Esto aparece, en primer lugar, en Ezequiel, que describe los ritos que se observarán en el culto restaurado e insiste en la idea de expiación. Introduce dos sacrificios ignorados por los textos antiguos: el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación. Estas tendencias, pasando por varias etapas, desembocan en la redacción final del código sacerdotal, en el que se hallan todos los textos relativos al culto sacrificial. En la época de Esdras el ritual está definitivamente constituido y seguirá aplicándose hasta la destrucción del templo.
2. Consideraciones generales
El rigor de esta teoría está, no obstante, atenuado por ciertas reservas que habían sido ya hechas por su iniciador y que fueron acentuadas por sus discípulos: cada vez se va reconociendo más que en el ritual reciente existen elementos antiguos, pero se sigue afirmando que fueron integrados en un sistema nuevo. Este cambio habría tenido lugar en ocasión de la cautividad, entre el Deuteronomio por una parte y Ezequiel y el código sacerdotal por otra. Y aquí precisamente radica el gran flaco del sistema evolutivo que se nos propone. Desde luego, es cierto que la centralización del culto aceleró la unificación del ritual, pero el Deuteronomio no puede servir para reconstituir el ritual del templo después de la reforma de Josías, dado que no contiene ninguna ley de los sacrificios. Sólo habla de éstos incidentalmente y únicamente a propósito de dos asuntos relacionados entre sí, que le interesan especialmente: la unidad del santuario, Dt12, y los derechos de los sacerdotes, Dt 18. Entre los términos cultuales estudiados en el capítulo precedente, sólo cita zebah, 'olah, nedâbah y neder, pero no menciona nunca hattâ't y 'âšâm, lo cual es el argumento principal para atribuirlos a una invención de Ezequiel; pero el Deuteronomio no habla tampoco de las ofrendas, de los perfumes, deh incienso, de los panes de proposición, que formaban ciertamente parte del culto anterior a la cautividad. El cuadro es por tanto incompleto. Además, toda la historia de la reforma indica que en el templo elevado a la categoría de santuario único siguió manteniéndose el ritual anterior, puesto que los mismos sacerdotes, y sólo ellos, cf. 2Re23:9, siguieron manteniéndose en funciones. La expresión de este ritual anterior a la cautividad se debe buscar más que en el Deuteronomio, en la ley de santidad de Lev 17-26, cuyo fondo se remonta, según una opinión probable, a los últimos tiempos de la monarquía. Ahora bien, este ritual tiene contactos evidentes con el pensamiento de Ezequiel y establece un puente entre el profeta y la época posterior a la cautividad, que es donde la teoría crítica marcaba precisamente la ruptura de la historia del sacrificio. Como el Deuteronomio, tampoco la ley de santidad contiene un verdadero código sacrificial, pero tiene prescripciones concernientes al holocausto, al sacrificio de comunión y a sus diferentes clases, Lev 17:1-2; Lv19:5-8; Lv22:18-25, Lv22:29-30, que concuerdan suficientemente con el código sacrificial del segundo templo. Acerca del punto disputado de los sacrificios expiatorios, la ley de santidad contiene el texto más explícito, Lev 17:11, y el sacrificio 'ásám aparece en Lev 19:20-22. No tenemos dificultad en conceder que la ley de santidad sufriera una nueva redacción durante la cautividad y que incluso más tarde recibiera adiciones, pero es una falta contra el método, a lo que parece, descartar como redaccionales los pasajes que acabamos de citar, sencillamente porque no tienen su equivalente en el Deuteronomio y concuerdan con Ezequiel: esto sólo se puede hacer basándose en un esquema preestablecido, que debe justificarse previamente.
Pero, dado que es discutido este testimonio de la ley de santidad, y con el fin de decidir lo que se debe retener de la construcción crítica, vamos a examinar dos cuestiones: en primer lugar nos preguntaremos en qué medida las formas de los sacrificios del segundo templo se hallan en los libros históricos y en los profetas anteriores a la cautividad y en las tradiciones del Pentateuco reconocidas como antiguas. Éste será el objeto del presente capítulo. A continuación trataremos de ver si entre los vecinos de Israel se hallan, en época antigua, estas mismas formas sacrificiales y, una vez que se haya establecido el hecho, estudiaremos si tomaron de ellos algo los israelitas y en qué fecha, o bien si las coincidencias se explican suficientemente por la comunidad étnica de origen y por una historia común. Esto se estudiará en el capítulo siguiente.
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