Capítulo VIII EL SACERDOCIO DESPUÉS DE LA CAUTIVIDAD
Capítulo VIII
EL SACERDOCIO DESPUÉS DE LA CAUTIVIDAD
A la sazón de la ruina de Jerusalén, el sacerdocio quedó decapitado: el sacerdote en jefe, el sacerdote segundo y los tres guardianes del umbral, es decir, todas las altas jerarquías del templo, fueron hechos prisioneros y ejecutados por Nabucodonosor en Ribla, 2Re 25:18-21 = Jer 52:24-27; Jer 39:6. Las dos deportaciones afectaron sobre todo a la población de Jerusalén, 2Re 24:14; 2Re25:11 =Jer52:15; Jer39:9. La mayoría del clero sadoquita y del personal inferior que gravitaba alrededor del templo fue arrastrada al cautiverio. Con el común del pueblo partieron también, aunque en menor número, miembros de la tribu de Leví, descendientes de Ebyatar, u otros, que no estaban adscritos al santuario. Anteriormente¹ hemos mostrado cómo la distinción de hecho entre sacerdotes y levitas, nacida de la reforma de Josías, se afirmó en Babilonia. Esta consagración de la superioridad de los sacerdotes sobre los levitas era, por lo demás, teórica, puesto que, no habiendo santuario, no se ejercían las funciones sacerdotales.
Pero las deportaciones no dejaron el país completamente deshabitado. En Judá permaneció una parte de la tribu de Leví: miembros del linaje sacerdotal suplantado por los sadoquitas. y levitas dispersos, computados entre la gente humilde que los caldeos dejaron en el país para cultivar las tierras, 2Re24:14; 2Re25:12 = Jer 52:16; Jer 39:10. Por otra parte, la comunidad judía no se vio privada de vida religiosa y litúrgica; los santuarios de provincias,que se habían vuelto a abrir después del fracaso de la reforma de Josías, siguieron siendo frecuentados y en ellos se celebró el mismo culto sincretista de otros tiempos, pero una parte de la población se mantenía fiel a las formas legítimas del yahvismo: es verosímil que las Lamentaciones atribuidas a Jeremías fueran utilizadas, por lo menos en parte, en asambleas litúrgicas en Judá, se ayunaba en el aniversario de la destrucción del templo, Zac7:1-3, se acudía a sus ruinas a ofrecer sacrificios, Jer 41:4-5. Los sacerdotes levitas que habían quedado en el país, volvían a hallar así un empleo del que habían sido privados por el monopolio de los sadoquitas.
Tal es, en Babilonia y en Judá, la doble situación que hay que tener presente para comprender la reconstitución del sacerdocio de Jerusalén al regreso de la cautividad.
1. Sacerdotes y levitas hasta la época de Esdras y Nehemías
En la estadística de las primeras caravanas de regreso, Esd 2, 36-39; Neh 7:39-42, hay 4289 sacerdotes distribuidos en cuatro familias, las de Yedaya, Immer, Pasehur y Harim. La familia de Yedaya, si bien la menos numerosa, es nombrada a la cabeza porque es la de Josué, el primer sumo sacerdote después de la cautividad; la segunda está ligada a Immer, mencionado por Jer 20:1. Los cabezas de las otras dos familias no son conocidos por otros conductos. En cambio, en estas mismas caravanas no hay más que 74 levitas, Esd2:40; Neh7, 43.
La misma desproporción se observa en la caravana de Esdras: el grupo por él reunido comprende dos familias sacerdotales (no se dan cifras de ellas), Esd8:2, pero ni un solo levita; sólo después de buscarlos con insistencia obtiene 38, Esd8:15-19. Estas cifras modestas se explican por dos razones: entre los deportados, los levitas eran menos numerosos que los sacerdotes y además eran poco propensos a regresar a Judea, donde la discriminación entre sacerdotes y levitas se pondría en práctica y ellos se convertirían en «servidores para el templo», Esd 8:17.
El origen de las cuatro familias sacerdotales de los primeros regresos no está indicado en el texto, pero es muy probable que todas ellas invocaran una ascendencia sadoquita: en cuanto a la familia de Immer, esto se prueba por Jer 20:1; la familia de Yedaya es la de Josué, hijo de Yehosadaq, Ag 1:1, etc., y Yehosadaq, según la lista de 1Cr 6:14, a la que se puede dar crédito en este punto, es hijo de Seraya, último sacerdote en jefe sadoquita antes de la cautividad, 2Re 25:18. Además, los sacerdotes deportados eran sobre todo sadoquitas. Estas cuatro grandes familias componen todavía todo el sacerdocio de Jerusalén a la llegada de Esdras, Esd10:18-22, y probablemente se debe a un accidente de la tradición textual el que sólo tres, Yedaya, Immer y Pasehur estén representados en la lista de población de Jerusalén bajo Nehemías, Neh11:10-14 (donde la familia de Yedaya está asociada explícitamente a Sadoq).
Por el contrario, los sacerdotes de la caravana de Esdras son de origen mixto: hay un grupo de descendientes de Pinhás y otro grupo de descendientes de Itamar, Esd 8:2. Pinhás es hijo de Eleazar, al que los genealogistas hicieron remontar la familia de Sadoq, 1Cr 6:4-8; 1Cr 6:50. Pero Itamar había sido reconocido como antepasado por los descendientes de Ebyatar, 1Cr 24:3, cf. 1Sa 22:20. Así por fin la rama rival de los sadoquitas volvía a recobrar sus derechos al ejercicio del sacerdocio. Eleazar e Itamar son hijos de Aarón, y en uno de los párrafos que siguen ² veremos que la expresión «hijos de Aarón» sustituirá después de Esdras a la de «hijos de Sadoq» para designar a los sacerdotes.
En cuanto a los levitas, los de los primeros regresos formaban sólo tres familias, Esd 2:40; Neh 7:43. Otras dos familias regresaron con Esdras. Entre tanto se había acrecentado su número por la integración de levitas que no habían ido al cautiverio: otros nombres aparecen a propósito de la reconstrucción de las murallas bajo Nehemías, y todo el distrito de Queila parece haber estado ocupado por levitas, Neh 3:17-18; el compromiso contraído por la comunidad, Neh10:10-14, está firmado por los cabezas de las tres familias de Esd2:40, pero lleva también las firmas de otros catorce levitas. La lista de población de Jerusalén bajo Nehemías indica que 284 levitas habitaban en la ciudad, Neh11:18, y había además otros en provincias, Neh11:20. Recientemente se ha hecho la hipótesis de que la lista de Ne 11:25b-35, cf. Ne11:36, representaba los lugares de residencia de estos levitas; lo único que se puede decir es que esta lista contiene tres de las ciudades levíticas de Jos 21, Hebrón, Gueba y Anatot
En las caravanas de regreso, los cantores, todos hijos de Asaf, se ponen aparte de los levitas y son más numerosos que ellos, Esd 2:41; Neh7:44; mientras los sacerdotes y los levitas se instalan en Jerusalén, los cantores con los porteros y los «donados» toman residencia en sus ciudades de origen, Esd2:70;Neh7:72. Esta distinción entre cantores y levitas se mantiene en los pasajes auténticos de la relación de Esdras, Esd7:7.Esd 7:24; Esd10:23-24 y también, a lo que parece, en el informe de Nehemías sobre su segunda misión, Neh 13:5. Los otros textos de los libros de Esdras y de Nehemías donde los cantores están incluidos entre los levitas, fueron redactados por el cronista o son glosas posteriores. Un solo pasaje ofrece dificultad: en la lista de población de Jerusalén los cantores son mencionados entre los levitas, Neh 11:17, y esta lista, si bien no formaba parte de las memorias de Nehemías, es un buen documento de archivo que se refiere a su época. Se puede suponer que en este punto hubiese sido retocada o que la asimilación estaba en vías de verificarse. Así, la solución elegida sería valedera para Neh 13:10, donde «levitas» se explica como «los levitas y los cantores encargados del servicio».
La asimilación de los porteros a los levitas se hizo todavía más lentamente. Los que llegan en los primeros regresos, Esd 2:42; Neh 7:45, se ponen aparte de los levitas y de los cantores y se reparten en seis familias más numerosas, lo cual denota un estado social inferior al de los cantores que forman una sola raza. Estos porteros no tienen nada de común con los guardianes del umbral de la época monárquica, que eran altos dignatarios de los que no se oye ya hablar después de la cautividad. Los porteros no figuran en la caravana de Esdras. Se los menciona al lado de los levitas y de los cantores en las memorias de Esdras y de Nehemías en los pasajes que hemos citado a propósito de los cantores y todavía se los deja aparte en los textos que asimilan ya los cantores a los levitas, Neh 11:19, pero se los nombra al mismo tiempo que a los cantores levitas en el pasaje redaccional de Neh 12:25. Éste es el punto de vista del cronista, para quien los porteros pertenecen definitivamente al orden levítico.
Ya hemos hablado de los «donados» y de los «descendientes de los esclavos de Salomón», a propósito del personal del templo en la época monárquica³ El número relativamente importante de los que regresaron de la cautividad, 392 en los primeros regresos, Esd 2:58; Neh7:60, y 220 en la caravana de Esdras, Esd 8:20, así como su desmenuzamiento en familias pequeñas indican que en Babilonia habían tenido una condición miserable y que esperaban ganar regresando a Palestina. Ciertamente habían sido asimilados a los israelitas, pues de lo contrario Esdras no los habría aceptado para el servicio del templo, cf. Ez 44:7-9. Se los instaló sobre el Ofel, Neh 11:21, y allí, cerca del templo, había una casa que los «donados» compartieron con los comerciantes del templo, Neh 3:31. Después ya no se vuelve a hablar de ellos y es dudoso que fueran asimilados a los levitas, excepto quizá en casos particulares. Más verosímilmente la institución cayó en desuso y sus funciones fueron asumidas por los levitas, a los que entonces se consideró como «donados» a los sacerdotes para el servicio del santuario, Núm 3:9: Nm8:19.
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