5. Los extranjeros residentes
5. Los extranjeros residentes
Fuera de los israelitas libres, que forman el «pueblo del país», y los extranjeros de paso, que pueden contar con las costumbres de la hospitalidad, pero que no disfrutan de la protección de la ley, Dt15:3; Dt23:21, una parte de la población estaba compuesta por extranjeros residentes, los gerím.
Entre los antiguos árabes nómadas, el yár era el refugiado o la persona aislada que acudía a pedir la protección de una tribu distinta de la suya Asimismo, el ger es esencialmente un extranjero que vive en forma más o menos estable en medio de otra comunidad en la que es aceptado y goza de ciertos derechos.
Puede tratarse de un individuo o de un grupo. Abraham es un ger en Hebrón, Gn23:4, como Moisés lo es en Madián, Ex 2:22;Ex18:3; un hombre de Belén va con su familia a establecerse como ger en Moab, Rt1:1.Los israelitas eran gerím en Egipto, Ex 22:20;Ex23:9;Dt10:19;Dt 23:8. Las gentes de Beerot se habían refugiado en Guittayim, donde vivían como gerím, 2Sm 4:3.
Cuando los israelitas, establecidos en Canaán, se consideraron como los poseedores legítimos de la tierra, como el «pueblo del país», entonces los antiguos habitantes, no asimilados por matrimonios ni reducidos a servidumbre, vinieron a ser los gerím, a los que se añadieron los inmigrantes. Dado el carácter individualista de las tribus y su división territorial, los antiguos textos consideran como ger a un israelita que va a residir en otra tribu: un hombre de Efraím es un ger en Guibeá, donde viven los benjaminitas, Jue19:16. Es el caso general de los levitas, que no tienen territorio propio, Jue17:7-9;Jue19:1, y las leyes de protección social equiparan a levitas y gerím, Dt12:12; Dt14:29; Dt26:12.
Desde el punto de vista social, estos extranjeros residentes son hombres libres, y se oponen por tanto a los esclavos, pero no tienen todos los derechos cívicos, de modo que se contraponen también a los ciudadanos israelitas. Se los puede comparar con los periecos de Esparta, los antiguos habitantes del Peloponeso que conservaban su libertad, podían poseer, pero no tenían derechos políticos. Sin embargo, los gerím de Israel estaban, en un principio, menos favorecidos. La propiedad inmobiliaria estaba en poder de los israelitas, por lo cual los gerím estaban reducidos a alquila sus servicios, Dt 24:14, como lo hacían los levitas en lo concerniente a su especialidad, Jue17:8-10. Eran generalmente pobres y se los asimila a los indigentes, a las viudas, a los huérfanos, a todos los «económicamente débiles», los cuales son recomendados a la caridad de los israelitas: se les debe permitir recoger los frutos caídos, las olivas olvidadas en los árboles, racimar las viñas, espigar después de la siega, Lev19:10; Lv23:22; Dt 24:19-21, etc., cf. Jer7:6;Jer22:3;Ez22:7;Zac7:10. Como los otros pobres, están bajo la protección de Dios, Dt 10:18; Sal146:9; Mal 3:5. Los israelitas, al asistirlos, deben recordar que ellos también fueron gerím en Egipto, Éx22:20;Ex23:9;Dt24:18-22, y, por esta razón, deben incluso amarlos como a sí mismos, Lev 19:34; Dt 10:19 Tienen parte en el diezmo trienal, Dt 14:29, y en los productos del año sabático, Lev 25:6, las ciudades de refugio les están abiertas, Núm35:15. En los procesos deben ser tratados con la misma justicia que los israelitas, Dt 1:16, pero están sometidos también a las mismas penas que ellos, Lev 20:2; Lv24:16-22. En la vida corriente no había barrera que separase a gerím e israelitas. Había gerím que llegaban a hacer fortuna, Lev 25:47; cf. Dt 28:43, y Ezequiel prevé que en el Israel futuro compartirán el país con los ciudadanos, Ez 47:22.
Desde el punto de vista religioso, Dt 14:21 dice ciertamente que un ger puede comer de un animal muerto, pero Lev 17:15 lo prohibe a los extranjeros residentes lo mismo que a los israelitas. En otros casos están sujetos a las mismas prescripciones de pureza, Lv17:8-13;Lv18:26;Núm19:10. Deben observar el sábado, Éx 20:10; Dt 5:14, el ayuno del día de la expiación, Lev16:29. Pueden ofrecer sacrificios, Lv17:8; Lv22:18;Núm15:15-16.Nm15:29, y toman parte en las fiestas religiosas, Dt 16:11-14. Pueden incluso celebrar la pascua con los israelitas, a condición de estar circuncidados, Éx 12:48-49; cf. Núm 9:14.
Es significativo que casi todos estos textos fuesen redactados poco antes de la cautividad: Dt y Jer, y la ley de santidad del Levítico. Es evidente, pues, que al final de la monarquía se había multiplicado en Judá el número de los gerím y era preciso ocuparse de ellos. Hubo probablemente afluencia de refugiados procedentes del antiguo reino del norte. No era difícil la asimilación de estos gerím de la misma raza y que compartían la misma fe, y hasta debió de contribuir a acelerar la asimilación de los gerím de origen extranjero. Así se iba preparando el estatuto de los prosélitos, y los Setenta traducen ger por esta palabra griega.
A veces, junto al ger se menciona también al tósáb, Gén 23:4; Lev25:23, Lv25:35;1Cr29:15; Sal39:13. El tósáb aparece también junto al operario asalariado en Éx 12:45; Lev 22:10; 25:40, y con los esclavos, los obreros y «todos los que residen en tu territorio» en Lev 25:6. De estos textos resulta que la situación del tósáb es análoga a la del ger, aun sin ser precisamente idéntica. Parece estar menos asimilado, social y religiosamente, Éx12:45; cf. Lev22:10, menos adscrito al país y también menos independiente: no tiene techo, es el tósáb de otro, Lv22:10; Lv25:6. Es un término más reciente, que aparece, sobre todo, en textos de redacción posterior a la cautividad.
6. Los asalariados
Además de los esclavos, de quienes trataremos en el capítulo siguiente había operarios asalariados, hombres libres que se contrataban para un trabajo determinado, por cierto tiempo y contra una retribución pactada. Los extranjeros residentes o de paso contrataban así sus servicios, Éx 12:45; Lev 22:10; Dt24:14, como Jacob lo había hecho en casa de Labán, Gén29:15; Gn30:28; Gn31:7. Pero el empobrecimiento de ciertas familias y la pérdida de sus terrenos forzaron también a cierto número de israelitas a trabajar por salario, cf. Dt24:14. En época antigua se contrataba sobre todo a peones agrícolas. Trabajaban como pastores, Am 3:12, como segadores o vendimiadores, quizá Rut2:3 s; 2Re4:18; cf. Mt20:1s. Podía contratarse al día, como «jornaleros», Lev 19:13; Dt 24:15; cf. Mt 20:8, o al año, Lev 25:50-53; Is16:14; Is21:16; .Eclo 37,11
El Antiguo Testamento no da informes directos sobre la cuantía del salario. En Mesopotamia, se pagaba a los obreros en especie o en dinero. Según el código de Hamurabi, recibían un siclo de plata al mes durante la temporada de las grandes faenas y algo menos el resto del año, pero algunos contratos estipulan cantidades muy inferiores. Con el código de Hamurabi, que prevé diez siclos como salario anual, habrá que comparar Jue17:10 y el difícil texto de Dt15:18, que puede interpretarse así: un esclavo que ha servido seis años ha producido a su dueño el doble de su valor, conforme a la tarifa de un asalariado; el valor de un esclavo era, efectivamente, de treinta siclos, Éx21:32. Los trabajadores del Evangelio, Mt20:2, cobran un denario, lo que representa mucho más, pero sería ilusorio comparar los precios entre dos épocas tan distantes.
En todo caso, la situación de los asalariados no tenía nada de envidiable, Job 7:1-2; Job14:6, y había amos injustos que no les daban ni siquiera lo que se les debía, Jer 22:13; . Eclo 34,22 Por lo menos gozan de cierta protección de la ley: Lev 19:13 y Dt 24:14-15 prescriben que se pague a los jornaleros todas las noches, cf. Mt 20:8, y los profetas los defienden contra la opresión, Jer 22:13; Mal 3:5; .Eclo 7:20
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