5. La moneda
5. La moneda
El estudio de los pesos lleva naturalmente al de la moneda. La primera forma de comercio consiste en el trueque de mercancías; los pagos se hacían en un principio en géneros mensurables y contables: tantas medidas de aceite o de cebada, tantas cabezas de ganado... Por razones de comodidad no tardó en adoptarse como medio de arreglo el metal, elaborado o en lingotes, cuya cualidad y peso determinaban el valor de cambio. El metal se utilizaba así, en cantidades pesadas, para el pago de los tributos, 2Re 15:19; 2Re18:14, etc., y en pequeñas cantidades para las transacciones particulares con el extranjero, Gén 42:25.Gn42:35 ; Gn43:12s; 1Sam13:21; 1Re10:29, y siempre, a lo que parece, para las compras de terrenos, Gén23:14s; 2Sam24:24; 1Re16:24; 1Re21:2; Jer32:9. Pero también Salomón pagó a Hiram en especie, 1Re5:25, y Mesá entregaba a Israel un tributo de carneros y de lana, 2Re 3:4. Podían combinarse las dos formas de pago: Oseas compró a su mujer por 15 siclos de plata, un homer de cebada y un letek de lo mismo, Os 3:2.
Los metales de cambio eran el cobre, el oro y, sobre todo, la plata. La palabra kesep, «plata», vino así a significar a la vez el metal mismo y el modo de pago (en metálico), como kaspu en acádico. Muy pronto en el Mediterráneo oriental, en Micenas, en Chipre, en Egipto, en Mesopotamia, en Siria, el metal de cambio se fundió en lingotes de diferentes formas o en discos, barras, broches y anillos, que a veces llevaban una señal que certificaba el peso y la ley, pero todavía no se trataba de moneda. Los pagos se hacían siempre a peso. La pesada de la plata o del oro se representa con frecuencia en los monumentos egipcios y está descrita en uno de los poemas de Ras Samra. Fue el único modo de pago entre los israelitas hasta la cautividad; la qešitah de Gén 33:19 no es una moneda de la época patriarcal, sino un peso o una medida cuyo valor es desconocido. El verbo šaqal significa a la vez «pesar» y «pagar» y el siclo vino a ser la unidad fundamental del sistema monetario judío, después de haber sido la del sistema ponderal israelita. Para pagar la gruta de Makpelá, Abniham «pesa» 400 siclos a Efrón, Gén 23:16; Jeremías «pesa 17 siclos a su primo por el campo de Anatot, Jer 32:9, etc. A los comerciantes se los llama «los pesadores de plata» en Sof1:11. El Estado procedía de la misma manera. Para pagar las reparaciones que habían de hacerse en el templo, el rey Joás puso a la entrada un cofre, antepasado de nuestros cepillos de las iglesias, donde los fieles depositaban la plata, de cualquier forma que fuese. Cuando se veía que había mucha plata en el cofre, subía el secretario real, y se fundía y contaba la plata que había en el templo de Yahveh, luego se entregaba la plata controlada a los maestros de obras, que la gastaban, 2Re12:10-13. Se puede comparar lo que Heródoto cuenta de Darío: «El oro y la plata del tributo los conserva el rey de la manera siguiente: los hace fundir y verter en jarras de barro cocido, una vez la vasija está llena, rompe la cerámica y cuando el rey tiene necesidad de numerario, acuña la cantidad de metal que cada vez necesita», Hist. 3:96.
Pero entre Joás y Darío tuvo lugar la invención de la moneda. Una moneda es una pieza de metal acuñada con un sello que legaliza su título y su peso. Puede, pues, teóricamente ser aceptada a vista, sin pesada ni control. La invención tuvo lugar en Asia Menor el siglo VII a.C. y el uso fue sobre todo propagado en el Oriente próximo por los persas. Las primeras monedas fueron de electro, aleación natural de oro y plata que se recogía en la arena de los ríos, en particular en el Pactolo. Creso inventó un sistema bimetálico de estateras de oro y de plata. Estas «cresidas» fueron reemplazadas bajo Darío por los «daricos» de oro y los siclos de plata. El darico no tuvo rival como moneda de oro, pero el siclo médico tuvo poca difusión y no pudo competir con las monedas griegas de plata.
Es, pues, normal que las primeras mencione de la moneda.aparezcan en los libros de la Biblia posteriores a la cautividad: los daricos de oro de Esd 8:27 y, por anacronismo, en 1Cr29:7 para la época de David. Las cuentas de Esd2:69 y Neh7:69-71 están establecidas en dracmas de oro. La dracma de plata era la moneda griega más apreciada, sobre todo la dracma de Atenas, la «preferida» del siglo V a.C. En cambio, raras veces se acuñaron dracmas de oro, que tuvieron poca difusión. Parece, pues, seguro que las «dracmas» de Esd y Neh son daricos. La confusión pudo provenir del redactor o de la falta de algún copista. No es posible decir si los siclos de plata de Neh 5:15; Neh10:33 designan un peso o una moneda. En todo caso, no son siclos médicos, que no fueron nunca de uso corriente en Palestina.
Las más antiguas monedas halladas en Palestina son monedas griegas de Macedonia: una moneda de electro de hacia el año 500 a. de J.C. proviene de las últimas excavaciones de Balata (Siquem), una tetradracma de plata acuñada en Egea hacia el año 480 se ha hallado en una tumba de Atlit. Es más que evidente que estas monedas lejanas no tenían curso en Palestina y no circulaban sino por su valor como lingotes, con el contraste de peso.
Pero Judea, como las otras provincias del imperio persa, vino a acuñar su propia moneda. La primera moneda judía parece ser una pequeña pieza de plata del siglo V a. de J.C. procedente de Hebrón y semejante a las de la serie incierta de Arabia y de Filistea en la misma época. Lleva la inscripción bq' en antiguos caracteres hebraicos o fenicios, y pesa 3,88 gramos, aproximándose así a la dracma ática. Se ha atribuido al tiempo en que Nehemías fue gobernador de Judea, lo cual es sólo una hipótesis, y ni siquiera es seguro que la pieza sea judía: el tipo no es característico y el alfabeto «fenicio» estaba entonces propagado fuera de Judea. Más ciertas son dos piezas de plata con la leyenda yhd, es decir, Y'hüd, nombre oficial de la provincia persa de Judá en el arameo de Esd5:1.Esd5:8; Esd7:14; cf. Dn2:25; Dn5:13; Dn6:14. Una pieza de plata encontrada en Betsur lleva también la leyenda Yehüd y un nombre propio, «Ezequías». Se trata probablemente del sacerdote Ezequías que, según Josefo, fue en su vejez, hacia el 512 a.C. amigo de Ptolomeo I; pero es poco verosímil que los Ptolomeos hayan autorizado la acuñación de monedas de plata. La pieza debe provenir más bien de la época en que Ezequías estaba en funciones en la provincia de Judea, inmediatamente después de la conquista de Alejandro o bien al final de la dominación persa. Las otras dos piezas con la leyenda Yehûd son anteriores.
Palestina se sometió en seguida, como todo el Oriente, al sistema monetario de los Seléucidas y de los Ptolomeos. Se seguía el patrón fenicio, la dracma de plata de 3,6 gramos y la tetradracma, o el siclo de 14,4 gramos poco más o menos. Sólo cuando fueron reconocidos por Antíoco vn Sidetes los títulos de Simón Macabeo como sacerdote y etnarca de los judíos, se le entregó también el derecho de acuñar moneda, 1Mac 15:6. Se trataba sólo, como en las concesiones análogas hechas por los Seléucidas, de la moneda de bronce para uso local. Esto tenía lugar el 138 a.C. Pero Simón no hizo uso de su privilegio: éste fue revocado por el mismo Antíoco, que muy pronto se volvió contra Simón, 1 Mac 15:27, y Simón murió poco después, el año 134. De todos modos, ninguna moneda de Simón ha llegado hasta nosotros: las piezas de plata y de bronce que durante mucho tiempo se le han atribuido, datan de hecho de la primera insurrección, en 66-70 de nuestra era. La acuñación de moneda judía comenzó sólo con el sucesor de Simón, Juan Hircano, y sólo cuando éste se consideró independiente después de la conquista de Samaría, hacia el 110 a.C. Fue una pobre acuñación de bronce que continuó bajo los asmoneos, sus sucesores; como monedas de plata, tenían curso exclusivamente las de Tiro, renombradas por su ley. La historia de esta acuñación y de las que le sucedieron durante la dinastía de Heredes y bajo los procuradores romanos, no nos interesa ya aquí. Los judíos comenzaron de nuevo a acuñar monedas de bronce y de plata durante las dos insurrecciones contra los romanos, en 66-70 y en 132-135 de nuestra era. Sus piezas llevan una leyenda en hebreo y están datadas de los años de la «liberación de Sión» o de la «liberación de Israel». Pero entonces hacía ya tiempo que había pasado la época del Antiguo Testamento.
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