4. La corte del rey
4. La corte del rey
A la familia real estaba vinculada una corte de funcionarios y domésticos, 1Re10:4-5. Cualquiera que fuese su cargo, todos eran llamados «siervos» del rey, desde los hombres de la guardia, 1Re1:33; 2Sam11:9.2Sm11:13; 2Sa20:6, hasta los más altos funcionarios, 1Re11:26; 2Re19:5; 2Re22:12;2Cr34:20; cf. en relación a las cortes extranjeras, 2Re 5:6; 2Re25:8; 2Cr 32:9.
Alguien se ha preguntado si la expresión «siervo del rey», ebed hammelek, empleada en singular, no pudo significar algunas veces una función especial. En efecto, el 'ebed hammelek, Asayá, es citado al lado del «secretario» Safán, 2Re 22:12 = 2Cr 34:20. Por otra parte, hay cierto número de sellos que llevan un nombre propio seguido de 'ebed hammelek o 'ebed y el nombre de un rey. El mismo tipo está documentado en sellos de origen fenicio, ammonita, edomita y tal vez filisteo. Es cierto que el título ocupa el lugar que suele estar ocupado por un nombre de función, pero esto solo no prueba que designe una función particular. De hecho, en 2Re25:8, el título se da a Nabuzaradàn, a quien se denomina, al mismo tiempo, comandante de la guardia de Nabucodònosor. Por fin, el número de sellos relativamente grande encontrados hasta ahora sería extraño si sus poseedores hubieran ocupado todos el mismo cargo. Se debe más bien concluir que se trataba de un título general que llevaban diversos funcionarios y cuyo sello servía para autenticar los actos oficiales. La expresión asiría correspondiente comprende también diferentes funciones.
Cuando la conquista de Jerusalén, en el año 587, los caldeos hicieron prisioneros a cinco hombres «que ven la cara del rey», 2Re 25:19 (en el texto paralelo de Jer 52:1, son siete). Con frecuencia se ha traducido la expresión por «consejeros», y, de hecho, las mismas palabras designan en Est1:14 los siete miembros del consejo real de Persia. Esto no obstante, la expresión tiene en sí misma un sentido general: los admitidos a la presencia del rey, cf. 2Sam14:24.2Sam14:28.2Sam14:32, y se puede comparar con la expresión «ir a ver la faz de Yahveh» que significa «ir al templo», Dt 31:11; Sal 42:3. La frase incluye a los que están al servicio del rey y también a sus familiares, a sus cortesanos, todos los que «están delante del rey», 1Sam 16:21s; Jer 52:12; cf. lo que se dice sobre los ángeles en Mt18:10. La expresión se encuentra en asirio con el mismo sentido vago. Es por otra parte normal que el rey pida consejo a sus cortesanos, 1Re12:6; cf. lo referente a la corte celestial, 1Re 22:19s; Job1:6 s; Job2:1 s. El título explícito de «consejero», yó'es se da bajo David a Ahitofel, 2Sam15:12; cf. 2Sa15:31; 2Sa16:23 y lo que sigue; se da también el título de «consejero» a un tío de David, 1Cr 27:32-33. El título se vuelve a encontrar en tiempo de Amasias, 2Cr 25:16.
Al lado de los siervos del rey, 1Sam 8:15 menciona los sarîsîm. Se los nombra juntamente con los notables en Jer 34:19, con los hombres de guerra, las mujeres y los niños en Jer41:16. Acab envía un sarîs cerca del profeta Miqueas ben Yimla, 1Re 22:9 =2Cr18:8, otro queda encargado de restituir los bienes a la Sunamita, 2Re8:6. Dos o tres sarísim participan en la defenestración de Jezabel, 2Re 9:32. Los sarîsîm de Yoyakín son llevados cautivos, 2Re 24:12.2Re 24:15; Jer 29:2. El saris Netán-Melec tenía una estancia en el templo, 2Re 23:11. Cuando la toma de Jerusalén, un saris tenía a su cargo a los hombres de guerra, 2Re 25:19; Jer 52:25. Comúnmente se traduce por «eunuco»; y tal es el sentido que tiene ciertamente la palabra en otros textos, Is 56:3-5; Eclo 30,20,* y posiblemente en 2Re20:18 = Is 39:7; probablemente en Est1 y Est2 passim; Dn1 passim. Pero es más que dudoso que dicho sentido se verifique en los textos precedentemente citados, donde los sarísîm desempeñan simplemente papel de funcionarios o cortesanos. Fuera de Israel, la Biblia denomina así al jefe de la guardia, al coperò y panadero mayores del faraón, Gén37:36; Gn39:1; Gn40:2; menciona también al gran saris de Senaquerib, 2Re 18:17 (falta en el lugar paralelo de Is 36:2), y al de Nabucodònosor, Jer39:3.13; ambos participan en las expediciones guerreras.
La pálabra está tomada del asirio: transcripción de śa-rěši, «el que va en cabeza», simplemente un dignatario, un cortesano que va delante del rey, uno de los hombres de confianza. Para ciertas misiones, como la vigilancia del harén o de los hijos reales, se escogía a eunucos, y la palabra vino a tomar este sentido, atestiguado en muchos textos cuneiformes. Este desarrollo semántico explica igualmente los diversos usos que reviste en la Biblia. La palabra pasó al egipcio tardío, en la forma de srs, para designar los funcionarios persas.
Para su recreación y la de su corte, el rey mantenía cantores y cantoras. El caso de David llamado junto a Saúl para tocar el arpa es especial, 1Sam 16:14-23; 1Sa18:10; 1Sa19:9. Barcilay se declara demasiado viejo para escuchar la voz de cantores y cantoras en el palacio adonde le invita David, 2Sam19:36. El recuerdo de los músicos de Salomón se conserva en Ecl 2:8. Senaquerib, en sus anales, habla de los cantores y cantoras de Ezequías, que él recibió como tributo.
Dichos músicos alegraban las comidas. Se consideraba favor insigne ser admitido a la mesa real «como uno de los hijos del rey», 2Sam 9:7.2Sm 9:13; 2Sa19:29.2Sa19:34; cf. Lc 22:30. La mesa de Salomón fue célebre por la riqueza del servicio y la calidad de los manjares, 1Re10:5. Pero la abundancia de víveres que llegaban cada día, 1Re5:2-3, no servía sólo para la mesa personal del rey, sino también para todos los habitantes de palacio y para los pensionados del rey, como los descendientes de Barcilay, 1Re2:7, y más tarde los centenares de profetas que «comían a la mesa de Jezabel», 1Re18:19; cf. Daniel y sus compañeros, Dn1:5-15, y la mesa de Nehemías, Neh 5:17-18. Las grandes monarquías de Oriente teñían funcionarios encargados de la mesa del rey, coperos, panaderos, trinchantes, como la monarquía francesa tenía sus «oficiales de boca». El Antiguo Testamento habla del copero y panaderos mayores del faraón, Gén40:1 s, del copero mayor de Senaquerib, 2Re18:17s; Is 36:2s, donde el contexto indica que tales títulos bien podían ser honoríficos y asociados a otros cargos, lo cual está abundantemente confirmado por documentos asirios. Por el contrario, Nehemías es copero del rey de Persia y desempeña efectivamente dicha función, Neh1:11; Neh2:1. Es posible que las pequeñas cortes de Israel y Judá hayan conocido también semejantes oficios, pero no se mencionan en la Biblia. En 1Re10:5 =2Cr 9:4, el término traducido ordinariamente por «coperos» significa más bien «servicio de bebida».
El rey, que tiene sus obligaciones militares y hace con frecuencia la guerra en persona, tiene su escudero. Se le llamó, al principio, «portador de armas» del rey: es el título de David cuando se puso al servicio personal de Saúl, 1Sam16:21. Otro escudero de Saúl tomó parte en la batalla de Guelboé, 1Sam31:4-6. Abimélek, rey de Siquem, tenía su escudero, Jue9:54. Naturalmente, los oficiales superiores tamhién tenían el suyo, 1Sam14:6s; 2Sam23:37. Cuando Salomón introdujo los carros, al escudero se le llamó el salís, literalmente el «tercero». En efecto, los carros hititas, asirios e israelitas iban montados por tres hombres: el cochero, el combatiente y el salís, que llevaba el escudo y las armas. Es el equivalente del asirio salsu. En Éx14:7; Ex15:4, la palabra se aplica impropiamente al ejército egipcio, cuyos carros no llevaban más que dos ocupantes. En Israel, todo auriga tenía su salís. El escudero del rey era un personaje importante, como un ayudante de campo, «sobre cuyo brazo se apoyaba el rey», 2Re7:2.2Re7:17.2Re7:19; cf. 2Re5:18. Conocemos el escudero de Jehú, 2Re9:25, el de Peqahya, Peqah, que asesinó a su señor y reinó en su lugar, 2Re15:25. El nombre se emplea dos veces en plural, al lado de los guardias del rey, 1Re9:22; 2Re10:25. Nombre y función desaparecieron cuando desaparecieron los carros, con la caída de Samaría, en el reino del norte; después de la invasión de Senaquerib, en el reino de Judá.
En el reinado de David se llama a Husay «familiar» del rey, 2Sam 15:37 (expresión que se debe leer también en el v. 32, según el texto griego); 2Sa16:16. El término ha sido interpretado por 1Cr 27:33 como nombre de función, pues cuenta a Husay entre los altos funcionarios de David y, de hecho, la lista de los funcionarios de Salomón contiene también un «familiar», 1Re 4:5. La palabra re'eh se explica generalmente como forma distinta de re'a, «compañero», que se encuentra precisamente en 1Cr 27:33. Sin embargo, es posible que los términos no tengan ninguna relación, y que re'eh sea un plagio extranjero. En las cartas de Amarna, el rey de Jerusalén se declara ruhi del faraón. Ahora bien, existe un título egipcio rh nsw.t el «conocido del rey», título nobiliario que se daba a los que el faraón quería honrar. El término hebreo podría ser su transcripción, por intermedio del cananeo, y así 2Sam 16:16 jugaría con las dos palabras: Husay es el re'eh, el «conocido» de David, y Absalón le pregunta por qué no ha ido con su re'a, su «amigo». El título no incluía ninguna función determinada y, a partir de Salomón, no aparece ya más. Sin embargo, es posible que fuese reemplazado por una traducción de la expresión egipcia: así se explicaría el sentido de los «conocidos», los meyudda'im, de la corte de Acab, 2Re10:11. El equivalente mûdû se encontraba ya en Ugarit.
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