3. Ritos de consagración
3. Ritos de consagración
a) Generalidades. Purificación y santificación son para los israelitas nociones afines y las palabras que las expresan pueden emplearse como sinónimos. Sin embargo, mientras la purificación quita el obstáculo que impedía acercarse a Dios (que es el aspecto negativo), la santificación prepara para este encuentro o es el resultado del mismo (que es el aspecto positivo). Como todo lo que se refiere a Dios es santo, nada penetra en el ámbito divino sin ser «santificado» y sin salir del ámbito de lo profano. El verbo quiddeš, «santificar», puede traducirse con frecuencia por «consagrar».
Esta consagración no exige por sí misma un rito especial: resulta de toda acción que pone un objeto o una persona en relación próxima con Dios y con su culto. Los participantes en la guerra santa son personas «santificadas» y el botín queda consagrado a Dios;⁶ los sacerdotes son santificados sencillamente por su entrada en funciones;⁷ la tienda del desierto y el templo son santos por el mero hecho de que en ellos reside Dios; su mobiliario es santo porque sirve para el culto; las víctimas y las ofrendas son santas porque son presentadas a Dios. Por su parte, esta consagración lleva consigo entredichos; éstos no efectúan la consagración, sino que son su consecuencia: cosas y personas consagradas a Dios no oueden ser profanadas. Los guerreros están obligados a la continencia, 1Sa 21:6; 2Sa11:11; no se puede uno aprovechar del botín de la guerra santa, Jos 6:18s; 1Sa 15:18-19; los sacerdotes están sujetos a reglas estrictas de pureza, Lev 21:1-8; las víctimas de los sacrificios, las ofrendas y los diezmos, son «cosas santas», o «cosas muy santas», que deben consumirse en condiciones particulares y por personas determinadas, Lv 2:3.Lv2:10, etc.; Núm 18:8-9; Ez 42:13.
A esta consagración de hecho se añadieron, tardíamente y en algunas circunstancias, ritos particulares. Anteriormente hemos estudiado la consagración del sumo sacerdote después de la cautividad, que comportaba una purificación, una vestición y una unción con un crisma especialmente preparado.⁸ Los mismos textos recientes prescriben ungir con este óleo santo el santuario, el altar y todo el ajuar sagrado, Éx 30:26-29; Ex40:9-11; Lev 8:10.
Esta unción era bajo la monarquía el rito esencial de la coronación, que convertía al rey en una persona sagrada.⁹ a insignia de esta consagración era el nezer que llevaba el rey, 2Sam1:10; 2Re11:12; Sal 89:40, que es también un ornamento del sumo sacerdote, idéntico al sis, la flor de oro que llevaba en la frente, Éx 39:30; Lev 8:9 ¹⁰ Recordemo s que la traducción exacta de nezer no es «diadema», sino «signo de consagración».
El sentido fundamental de la raíz nzr es el de separar o guardar separado del uso profano, de aplicar un entredicho, por consiguiente de «consagrar». De ahí viene el sustantivo nâzîr, que designa una persona consagrada a Dios. Un duplicado de nzr es ndr, de donde viene neder, el «voto», que es también la consagración de una cosa o de una persona a Dios. Este parentesco de los términos y de las nociones nos invita a tratar aquí de los votos y del nazireato.
b) Los votos. El voto, neder. es, en efecto, la promesa de dar a Dios, de consagrarle una cosa o una persona, un diezmo, Gén 28:20-22, un sacrificio, 2Sa15:8, el botín de una guerra, Nm 21:2; una persona, Jue11:30-31; 1Sa1:11. En todos los casos citados, el voto es condicional; su cumplimiento depende de la obtención de un favor: Jacob pagará el diezmo si Yahveh le hace volver sano y salvo; Jefté sacrificará una persona si regresa victorioso; si Ana tiene un hijo, lo consagrará a Dios, etc. Es la mañera de reforzar la petición con un contrato concluido con Dios, Este aspecto de reciprocidad parece haber dominado todos los votos del Antiguo Testamento, aun en los casos en que no se expresa la condición, lo que justifica la distinción entre sacrificios «votivos» y sacrificios «voluntarios»¹¹ Pero la incertidumbre en que los textos del Levítico, Lev 7:16-17; Lv22:18-23, y hasta el Deuteronomio, Dt12:6.Dt12:11.Dt12:17, dejan la distinción entre estas dos clases de sacrificios, y las expresiones generales de los salmos, Sal 50:14; Sal61:9; Sal65:2, etc., indican que el voto evolucionaba hacia la simple promesa, sin contrapartida reclamada a Dios. El nazireato, de que vamos a hablar, era en su forma última, un voto sin condiciones.
El voto pronunciado debe mantenerse, Núm 30:3; Dt 23:22-24, y más vale no hacer votos si no se han de observar, Ecl 5:3-5. Hay, sin embargo, votos ilícitos: no se pueden consagrar a Yahveh los primogénitos del ganado, puesto que le pertenecen por derecho, Lev 27:26, la santidad de Dios impide que se le consagren los ingresos de la prostitución sagrada, sea cual sea el voto que de ellos se haya hecho, Dt 23:19. La ley somete a ciertas reglas los votos emitidos por las mujeres: el voto de una muchacha soltera puede ser rescindido por su padre, el voto de una esposa puede ser invalidado por su marido, pero una mujer viuda o repudiada puede hacer votos válidamente, Núm 30: 4-17. La obligación grave que imponía el voto acabó por relajarse y se admitió que el voto podía conmutarse por una paga en dinero, según una tarifa que una ley tardía fija con minuciosidad, Lev 27:1-25.
c) El nazireato. Una persona, hombre o mujer, puede consagrarse a Dios por un tiempo determinado: es el voto del nazireato, cuyas reglas se establecen en Núm 6:1-21. El nâzîr, durante el tiempo de su consagración debe abstenerse de vino y de bebidas fermentadas, debe dejarse crecer el cabello, evitar la proximidad de un muerto. Si alguien muere improvisamente en su presencia, queda él impuro, debe afeitarse, ofrecer una paloma en sacrificio por el pecado, otra en holocausto, un cordero en sacrificio de reparación, y debe imponerse de nuevo las obligaciones de su voto sin tener en cuenta el tiempo que había ya transcurrido. Al final de su voto ofrece un holocausto, un sacrificio por el pecado y un sacrificio de comunión. Entonces el nazireo queda purificado, regresa a la vida normal y puede beber vino.
Esta práctica existía en la época del Nuevo Testamento. San Pablo cumplió un voto análogo en Cencreas, Hch18:18, y se juntó a cuatro nazireos para realizar en el templo las ceremonias de purificación, Hch 21:23-24. Bajo los Macabeos se formula la queja de que los nazireos no pueden observar los ritos prescritos al final de su voto, porque el templo ha sido profanado, 1Mac 3:49-51.
Pero la ley de los Números no hizo sido codificar y adaptar al ritual levítico una costumbre muy antigua. Redujo también a un voto temporal lo que era primitivamente una consagración de toda la vida. Según Am 2:11-12, Dios suscitó en Israel profetas y nazireos, pero el pueblo hizo beber vino a los nazireos y prohibió hablar a los profetas. El nazireato no se ha convertido todavía en voto, es un carisma que resulta del llamamiento de Dios y queda adquirido para toda la vida. El nazireo es un hombre que Dios mismo se ha consagrado, al que, según el sentido fundamental del término, ha separado de lo profano. Esta separación se expresa exteriormente por los entredichos a que está sujeto el nazireo, aquí la abstención de vino, que Núm 6:3-4 extenderá a todos los productos de la viña.
Se descubre el mismo sentido en la única narración antigua que habla de un nazireo, la historia de Sansón. Desde antes de su nacimiento, su madre debe abstenerse de vino y de bebidas fermentadas, porque el niño que nacerá de ella será un «nazireo de Dios», que personalmente estará obligado a la misma regla y la navaja no pasará nunca por su cabeza, será «nazireo de Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte», Jue13:4-5.Jue13:7.Jue13:13-14. Esta cabellera es el signo de su consagración, cf. Núm 6:9-18, y es a la vez la sede de su fuerza milagrosa, Jue16-17. Si Dios escogió a Sansón y lo dotó de tal fuerza, fue para hacer de él su campeón. También en este sentido se puede entender el epíteto de názír aplicado a José en las bendiciones de Jacob, Gén49:26, y en las de Moisés, Dt33:16. Implícitamente en el primer texto y explícitamente en el segundo, la cabellera no cortada es la característica del nazireo, y siguió siéndolo hasta los ejemplos más recientes presentados en la Biblia, Hch 18:18; Hch21:23-24. Por extensión se llama nâzîr en Lev 25:5.Lv25:11, a la viña que no ha sido podada en los años sabáticos y jubilares, y cuyos sarmientos crecen libremente.
Es posible que con la historia de Sansón se alcancen los antiguos ritos de la guerra santa: los combatientes eran consagrados a Dios y se puede concluir de Jue5:2, cf. Dt 32:42, que llevaban larga la cabellera. Si tal es el origen de la institución, ciertamente evolucionó con rapidez. Samuel será dado a Dios por toda la vida y la navaja no pasará por su cabeza, 1Sa1:11; aun cuando no se pronuncia la palabra, Samuel es un nazireo, pero está consagrado para el servicio de Dios, no ya para la guerra (a no ser que se quiera reconocer este rasgo en la presentación de Samuel como juez y como vencedor de los filisteos, 1Sa 7:2-14), y esta consagración es el resultado de un voto hecho por la madre del niño y no proviene de una elección de Dios. Así aparece ya la idea de voto que más tarde caracterizará al nazireato.
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