3. El sacrificio cananeo
3. El sacrificio cananeo
El sacrificio cananeo nos es conocido por tres fuentes diferentes: las alusiones de la Biblia o las condenaciones que la misma fulmina contra el culto de los baales y las astartés, al que se asociaban los israelitas, las inscripciones fenicias de la metrópoli y de sus colonias, finalmente los textos de Ras Samra.
De los informes bíblicos hay que descartar lo que no es propiamente cananeo, los cultos asirios introducidos tardíamente, tal como los cultos astrales, 2Re21:3b; 2Re23:5b; Jer44:15-25, y los ritos mistéricos y sincretistas mencionados en los textos recientes, Ez 8:7-13; Is 65:2-5; Is66:3. Si se dejan todavía a un lado los sacrificios de niños de que volveremos a hablar para mostrar que nunca fueron legitimados en Israel,² los sacrificios cananeos según la Biblia no parecen diferir materialmente de los que se ofrecían a Yahveh. En el harén de Salomón había moabitas, ammonitas, sidonias que ofrecían incienso y sacrificios a sus dioses, 1Re 11:8. Naamán ofrecía holocaustos, 'olah, y sacrificios de comunión, zehah, a otros dioses, y ya no los ofrecerá sino a Yahveh, 2Re 5:17. En la escena del Carmelo, 1Re18, el holocausto de los profetas de Baal y el de Elias es preparado de la misma manera, y el sentido del relato exige que se trata de la forma regular de un sacrificio a Baal. También el rito cananeo es el que se supone que observa Jehú en el episodio del templo de Baal, 2Re 10:18-27, donde aparecen zebah y 'olah. Sacrificios y ofrendas de perfumes resumen para el redactor deuteronomista de los libros de los Reyes el culto en los lugares altos, que condena a propósito de casi todos los reinados de Judá, 1Re22:44; 2Re12:4; 2Re14:4, etc., e incluso bajo Salomón antes de la construcción del templo, 1 Re 3:3, Estas ofrendas estaban destinadas a Yahveh, pero Jeremías habla en los mismos términos de los sacrificios y del incienso ofrecidos a Baal, Jer7:9; Jer11:12-13.Jer 11:17; Jer32:29. El empleo, en todos estos casos, de la forma verbal qitter en lugar de la forma hiqtîr, reservada ordinariamente al culto de Yahveh (pero cf. 1Re11:8; Jer 48:35; Os2:15) es una distinción del lenguaje, pero no indica un rito diferente. La Biblia no condena este culto por razón de los ritos que implicaba, sino porque se ofrecía en santuarios ilegítimos o a divinidades distintas de Yahveh. Se debe, por consiguiente, concluir, según la Biblia, que hay una semejanza fundamental entre el sacrificio cananeo y el sacrificio israelita, pero la Biblia no puede probar que los términos técnicos relativos al sacrificio fuesen idénticos entre los israelitas y entre los cananeos.
La terminología cananea se debe buscar en las inscripciones fenicias y púnicas. Entre éstas, las más importantes para nuestro propósito son las tarifas sacrificiales de Cartago y de Marsella (adonde la piedra fue llevada desde África del Norte). Estas tarifas fijan para cada clase de sacrificio el arancel en dinero, Ja parte del sacerdote y la del oferente, el «dueño del sacrificio», pero no describen los ritos y no mencionan los motivos de los sacrificios. Fuera de la ofrenda vegetal, que se llama minhah como en hebreo, la tarifa de Marsella distingue tres clases de sacrificios, el kalil, el seva'at, el selem kalil. En el kalil una pequeña parte de la carne corresponde al sacerdote y nada se da al oferente, en el seva'at el pecho y el muslo pertenecen al sacerdote, el resto al oferente; en cuanto al šelem kalil, no se indica ninguna repartición de las carnes, excepto cuando se ofrece un ave para hacer un exorcismo o recabar los auspicios: en este caso la carne corresponde al oferente. Comparando las disposiciones del Levítico, se ha identificado el kalil con el sacrificio expiatorio; el seva'at, con el sacrificio de comunión, y el selem kalil, con el holocausto. Estas equivalencias no son ciertas, la más clara es la del seva'at con el zebah o con el zebah selámim israelita, pero conviene notar que los nombres son diferentes. La cuestión se complica todavía si se compara la tarifa de Cartago, que da disposiciones algo diferentes en cuanto al kalil y el seva'at y no habla de selem kalil. Hubo, pues, variantes en el interior mismo del sistema cartaginés. En el resto del territorio púnico se encuentran todavía otros nombres: lt, asociado a mnht, es decir, 'olah y minhah del hebreo, en una inscripción neopúnica de la época romana; 'zr, «ofrenda votiva» (?), en diversas inscripciones. El empleo de los perfumes está documentado por un fragmento de ritual que cita qtrt y Ibnt, o sea, qetoret y lebonah del hebreo. La fecha de estas inscripciones varía, pero todas son posteriores al Levítico. En cuanto a las inscripciones de la propia Fenicia, que se remontan al período israelita anterior a la cautividad, desgraciadamente no ofrecen ninguna información sobre los sacrificios; estamos reducidos para esta época a los testimonios bíblicos que antes hemos evocado. Combinando éstos con los informes que dan las inscripciones posteriores, sólo se puede concluir que el sistema sacrificial cananeo era análogo al sistema israelita, que conocía por lo menos el holocausto y el sacrificio de comunión, la ofrenda vegetal y las ofrendas de perfumes, y que los dos sistemas evolucionaron independientemente, con una terminología en parte diferente.
Los descubrimientos de Ras Samra, la antigua Ugarit, han proporcionado documentación del siglo XIV a.C., es decir, anterior a la instalación de los israelitas en Palestina. Algunos sabios han formado listas de los términos rituales ugaríticos y han buscado sus correspondientes hebreos. Muchas de estas equivalencias son inciertas, puesto que todavía no se ha establecido bien el sentido de los términos ugaríticos. Los más significativos son términos que aparecen en textos rituales: dbh, «sacrificio» = zebah;ślmn, «ofrendas de paz» = selâmîm; šrp, «ofrenda quemada», que puede corresponder a los sacrificios quemados en todo o en parte sobre el altar. También se ha señalado el término 'țm, que se ha relacionado con el 'âšâm hebreo, pero el sentido es completamente incierto y ni siquiera consta con certeza que el término pertenezca a la lengua semítica de Ugarit. Más demostrativas que este vocabulario espigado en dos textos cortos y mutilados, son quizá las descripciones de ciertos actos rituales en los grandes poemas de Ras Samra. Así, por ejemplo, el sacrificio ofrecido por el héroe Keret: «Se levantó y se enrojeció (es decir, "se pintó", más bien que "se frotó con sangre"), se lavó las manos hasta el codo, los dedos hasta el hombro, entró bajo la sombra de la tienda y tomó en su mano un cordero de sacrificio, una bestia joven en sus dos manos, todo su mejor alimento, tomó... (?) un ave de sacrificio, vertió vino en una copa de plata, miel en una copa de oro, fue a la cima de la torre, montó sobre el hombro del muro, levantó sus manos al cielo, sacrificó en honor del toro El, su padre, honró a Baal con su sacrificio, al hijo de Dagon con su ofrenda.» Luego Keret vuelve a bajar y prepara alimentos para la ciudad, sin relación aparente con el sacrificio, que sería, pues, un holocausto. Pero sería imprudente tratar esta descripción poética como si fuese un ritual. Señalemos por fin que los textos de Ras Samra, y asimismo las inscripciones fenicias o púnicas, no parecen dar importancia ritual a la sangre de la víctima.
Todas estas informaciones, diversas por su origen como por su fecha, no permiten, a nuestro parecer, concluir que Israel tomase de Canaán su ritual de los sacrificios, sino que indican que este ritual era afín al de Canaán más que a los de Mesopotamia y de Arabia. La relación es probablemente más compleja de como se la presenta ordinariamente, y vamos a tratar de definirla.
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