2. La fiesta de las semanas
2. La fiesta de las semanas
En Éx 23:16, la segunda gran fiesta anual es la de la siega, qâsîr, propiamente de la siega de los trigos, como lo dice explícitamente Éx 34:22; era uno de los grandes períodos del calendario agrícola de Palestina, Gén 30:14; Jue 15:1; 1Sam 6:13; 1Sa12:17, y el calendario de Guézer. ⁵ En Éx 34:22 se llama también a la fiesta la fiesta de las semanas, quizás una glosa que subraya la identidad de esta fiesta con la de Dt 16:9-10, el hâg de las šâbu'ôt, «semanas». Este último texto explica la palabra y precisa la fecha: la fiesta se celebraba siete semanas después del corte de las primeras espigas, es decir, después de la fiesta primitiva de los massôt. En Núm28:26 se llama a la vez «fiesta de las semanas» y «fiesta de las primicias», bikkûrîm. Era la verdadera fiesta de las primicias de la cosecha, una fiesta jubilosa, cf. Dt 16:11; Is 9:2.
El ritual más desarrollado es el de Lev 23, 15-21: a partir del día siguiente al sábado en que se había presentado la primera gavilla ⁶ se cuentan siete semanas completas hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, cincuenta días. De ahí viene el nombre griego de la fiesta: πεντηχοστή el día «quincuagésimo», Pentecostés, cuyas primeras menciones se hallan en 2Mac 12:31-32 y Tob 2:1 junto al nombre de la «fiesta de las semanas». Esta «cincuentena» de días entre el comienzo de la siega de las cebadas y el fin de la siega de los trigos, proviene probablemente de períodos de un antiguo cómputo agrícola ⁷ La ceremonia característica era la ofrenda de dos panes de harina nueva, cocida con levadura, y es la única vez que el ritual prescribe el uso del fermento en una ofrenda presentada a Yahveh. Esta oblación excepcional subraya el carácter agrícola de la fiesta y su estrecha relación con la de los massôt: al comienzo de la siega se comen panes sin levadura en señal de renovación; al fin de la siega de los trigos se ofrece pan leudo, el pan de todos los días entre los sedentarios: el tiempo de la siega ha terminado y con su producto se reanudan las prácticas ordinarias. La relación con los ácimos (y más tarde con la pascua) explica el nombre que los rabinos dieron a la fiesta: áseret, «asamblea» de la clausura e incluso «'âseret de la pascua».
Esta fiesta de agricultores sedentarios es posterior a la instalación de Israel en Palestina y debió de tomarse de los cananeos: la presentación de las primicias de la cosecha a la divinidad es un uso muy extendido. La fecha, al principio, quedó fluctuante, Éx 23:16; Ex34:22; por primera vez se precisa en Dt 16:9-10, pero es todavía relativa, pues parte de la fiesta de los ácimos, que aún dependía del estado de las cosechas. Pentecostés no obtuvo una fecha fija sino con la reglamentación sacerdotal que había anexado los ácimos a la pascua. Hemos visto, no obstante, que se discutía sobre la interpretación de este cómputo En el calendario con días fijos, del libro de los Jubileos y de la secta de Qumrán, ⁹ la ofrenda de la primera gavilla, el «día siguiente al sábado», se hacía el domingo que seguía a la octava de pascua, el 26 del primer mes, y la fiesta de las semanas caía el 15 del tercer mes.
Lo mismo que la pascua, pero mucho más tarde, la fiesta de las semanas fue ligada a la historia de la salud. Utilizando la indicación de Éx 19:1, según la cual los israelitas llegaron al Sinaí el tercer mes después de la salida de Egipto, que había tenido lugar a mediados del primer mes, se hizo de la fiesta de las semanas la conmemoración de la alianza. Ya 2Cr15:10, aunque sin referencia expresa a la fiesta de las semanas, coloca en el tercer mes una fiesta religiosa del reinado de Asá, para una renovación de la alianza. La conexión resulta explícita en el libro de los Jubileos, que pone en el día de la fiesta de las semanas todas las alianzas que descubre en el Antiguo Testamento, desde la de Noé hasta la del Sinaí. La secta de Qumrán, que se llamaba a sí misma la comunidad de la nueva alianza, celebraba precisamente en la fiesta de las semanas la renovación de la alianza, la más importante de sus fiestas.
Por el contrario, en el judaismo ortodoxo, la fiesta de las semanas no tuvo nunca más que una importancia secundaria. Se omite en el calendario de Ez 45:18-25 y, fuera de los textos litúrgicos, no se menciona en el Antiguo Testamento, sino muy tarde e incidentalmente, 2Mac 12,31-32 y Tob 2,1. La Misná no le consagra un tratado como a las otras fiestas anuales. Sólo a partir del siglo n de nuestra era aceptaron los rabinos que Pentecostés conmemorase el día en que la ley había descendido al Sinaí. La fiesta cristiana de pentecostés tuvo desde un principio distinto significado: según Hch2, había quedado señalada por la efusión del Espíritu Santo y la vocación de la nueva Iglesia al universalismo; su coincidencia en la fecha con una fiesta judía manifiesta que el antiguo sistema cultual ha caducado y que se han realizado las promesas de las que era figura, pero no hay ninguna relación entre la fiesta cristiana de pentecostés y la fiesta de las semanas, tal como la comprendió la comunidad de Qumrán o, más tarde, el judaismo ortodoxo: en la relación de los hechos no hay la menor alusión a la alianza del Sinaí ni a la nueva alianza cuyo mediador es Jesucristo.
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