2. La dirección de la guerra
2. La dirección de la guerra
Ya quedó dicho anteriormente cómo se conducía la guerra en la época del pueblo en armas, antes de David.² Ahora se trata de ver, en cuanto lo permiten los documentos, cuáles fueron la estrategia y la práctica seguidas por el ejército organizado de la monarquía.
No había declaración de guerra. Lo que más se le parece es el reto lanzado por Amasias de Judá a Joás de Israel: «¡Ven y midamos nuestras fuerzas!», 2Re14:8. Esto es excepcional. Según las costumbres de la época, sólo después de haber establecido el campo en país enemigo y de haber hecho alarde de las propias fuerzas se ponen las condiciones; de no aceptarse, se romperán las hostilidades, 1Sam11:1s; 1Re20:1s; cf. Dt 20:10-12,³ pero la guerra ha comenzado ya.
Los relatos de guerra no dan detalles acerca de la movilización. Dicen únicamente que el rey «reúne» al ejército o al pueblo, 1Re 20:1; 2Re 6:24, que los «recuenta» o les «pasa revista», 1Re 20:27; 2Re3:6. La cosa era fácil tratándose del ejército de profesión, pero no lo era tanto para el ejército de reclutas. En tiempos del pueblo en armas se enviaban mensajeros o se tocaba el cuerno.⁴ En la época siguiente algunos textos hacen suponer que se tocaba el cuerno y se izaba una señal, el nes.⁵ En Jer51:27 se describe la movilización de los pueblos contra Babilonia:
¡Levantad una señal en todo el mundo,
tocad el cuerno entre las naciones!
¡Consagrad naciones contra ella,
convocad reinos contra ella...
Nombrad contra ella un comisario de reclutamiento!
Pero cuando se trataba de Israel, que solía sufrir más que emprender las guerras, el toque del cuerno y la señal izada son en los profetas anuncio de una invasión o de un peligro inminente, señal de alarma en sentido propio, llamamiento a las armas... o a la fuga, Jer 4:5-6; Jer6:1; Os5:8; Am 3:6; cf. Jl 2:1. En la cita de Jer51:27, «comisario de reclutamiento» traduce el término tipsâr, que es un simple calco del acádico tupšarru, «escriba», aquí el funcionario encargado del alistamiento, que es en hebreo el sóper, «el secretario que alistaba al pueblo del país», 2Re25:19, o el sóter, «comisario» que, según Dt20:5-8, proclamaba los casos de exención del servicio.⁶
Según 2Sam 11:1 y su paralelo 1Cr 20:1 «el tiempo en que los reyes se lanzan al campo» es el «retorno del año», la primavera.⁷ En efecto, casi todas las campañas asirías, que están datadas con precisión, fueron lanzadas entre abril y junio; en la época neobabilónica las fechas se extienden hasta el otoño y, a veces, hasta el invierno, según las necesidades militares. Es natural que, cuando se podía, se escogieran los comienzos de la bella estación, pues los caminos estaban practicables, los transportes y los vivaques eran más sencillos; también el aprovisionamiento era más fácil, pues se llegaba al país enemigo durante la recolección de cereales o inmediatamente después de ella. Esto tiene aplicación tratándose de un ejército profesional, pero tratándose de un ejército de alistamiento, debía resultar más difícil movilizar a los labradores durante el período de las grandes faenas agrícolas, de la recolección o de la sementera.
Acerca de la estrategia no disponemos de buenas informaciones. En caso de invasión, los hititas y los cananeos parecen haber tenido como norma atraer al enemigo lejos de sus bases y aguardarlo cerca de una plaza fuerte donde los carros lo atacaban por sorpresa, mientras que el grueso del ejército quedaba en reserva para explotar el éxito o para poder retirarse en buen orden. A este tenor se desarrollaron las batallas de Meguiddó contra Tutmosis III y de Qadés contra Ramsés II. Quizá ateniéndose a esta vieja doctrina, dejó Josías que Nekao avanzase hasta Meguiddó; después del fracaso del primer ataque guiado por el rey en persona, el ejército israelita se retiró, 2Re 23:29-30; 2Cr 35:20-24.
Según 2Sam11:11, en la guerra de David contra Ammón, el ejército nacional está bassukkôt con el arca, mientras que el ejército de profesión acampa delante de Rabbá. Según 1Re20:12.1Re20:16, BenHadad y los reyes aliados se embriagan bassukkôt, mientras los embajadores negocian con Acab en Samaría y los cadetes hacen su salida victoriosa. La traducción recibida es «en las tiendas», es decir, en el campo plantado delante de Rabbá o de Samaría respectivamente. Recientemente se ha propuesto traducir «en Sukkot», entendiendo que Ben-Hadad o David habrían establecido en el valle del Jordán «una base estratégica avanzada», donde el grueso del ejército se mantenía en reserva. La hipótesis es interesante, pero no parece que estos viejos relatos reflejen una estrategia tan moderna. El texto de 1Re 20:1.1Re20:12-13.1Re20:20 supone que Ben-Hadad y su ejército están acampados muy cerca de Samaría. En cuanto a 2Sam11:11, el contexto inmediato es favorable a la traducción ordinaria: Urías se niega a ir a su casa mientras el arca y el pueblo están bajo las tiendas y sus camaradas de la guardia acampan a la intemperie.
La guerra contra Moab, 2Re3:4-27, ofrece un ejemplo de ataque indirecto: el rey de Israel, en lugar de atacar a Mesá en su frontera común, al norte del Arnón, toma al rey de Judá como aliado y, con un gran movimiento que tuerce a través de Judá y de Edom, invade por el sur el territorio moabita y avanza hacia la capital, destruyendo metódicamente todo lo que encuentra a su paso.
De menor envergadura fue el movimiento estratégico de David contra los filisteos, 2Sam 5:23.
También estamos mal informados sobre la táctica de combate.Ésta varió evidentemente según se empleasen o no los carros, según interviniera solo el ejército de profesión o el de alistamiento, o ambos a la vez. En este último caso los soldados de profesión estaban en primera línea y llevaban adelante el ataque, el pueblo servía de masa de maniobra, como sucedió en la guerra ammonita bajo David y en las guerras arameas bajo Acab.⁸ En la guerra abierta, o cuando se trataba de sorprender a ün campamento, el comandante dividía su tropa en tres cuerpos de asalto, Jue7:16; Jue9:43; 1Sam11:11; 2Sam18:2; cf. los filisteos, 1Sa13:17. En lugar de esta maniobra envolvente, se podía enviar un destacamento contra la retaguardia del enemigo. Un buen general cogido así de flanco, combatía en dos frentes, cuyos combatientes mantenían el enlace para prestarse mutuamente socorro, 2Sa10:8-11.
Los bagajes, con guardias y juntamente con los hombres de reserva, se dejaban detrás de la línea de combate o en la posición de partida, 1Sam 17:22; 1Sa25:13; 1Sa30:24, cf. v. 9-10. Según el texto hebreo de 1Re 20:27(la indicación falta en el griego y con frecuencia es descartada por los críticos), el ejército se aprovisionaba antes de la partida; para esto se surtía en los depósitos, los miskenôt que, bajo Salomón, son mencionados junto con las guarniciones de carros, 1Re 9:19, al mismo tiempo que las ciudades bajo Josafat, 2Cr 17:12. No consta cómo se atendía al aprovisionamiento del ejército en campaña. El joven pavid lleva granos tostados y panes a sus hermanos que están eii la guerra, 1Sam17:17, pero ordinariamente la tropa debía hallar los víveres en el país que atravesaba, gracias a las contribuciones aportadas por los habitantes, 2Sam16:1s; 2Sa17:27-29; 2Sa19:33; o que se les exigían, Jue8:4s; 1Sam 25:7-18. Un papiro egipcio hace viva descripción de estos mismos métodos empleados por el ejército egipcio en Canaán; pero sería expuesto utilizar este texto, comparado con 1Sam25:18, para evaluar la ración cotidiana del soldado israelita.
De mantener las comunicaciones, se encargaban los enlaces, a pie, Jue9:31; 2Sam11:19; 2Sa18:19, o también enlaces montados, 2Re 9:17s. También se utilizaban señales ópticas: el mašet es un fuego encendido sobre una altura, cuyo humo o cuyo resplandor se ven de lejos y dan una señal sobre la que se ha convenido de antemano,Jue 20:38, o solamente una alarma, Jer 6:1. Un ôstrakon hallado en Lakís se muestra muy explícito: «Observamos las señales (mś't) de Lakís según todas las indicaciones que ha dado nuestro señor, pues no podemos ver Azeqâ»; existía, pues, un código para interpretar las señales así transmitidas. En la tradición acerca del éxodo y la permanencia en el desierto, la nube luminosa que manifiesta la presencia de Yahveh da las señales para las marchas y los campamentos del pueblo, al que se representa como un ejército en campaña, Éx13:21-22; Núm9:15-23; «Acampaban siguiendo la orden de Yahveh y levantaban el campo según la orden de Yahveh», Núm 9:20-23.
Se utilizaban también señales acústicas. Inmediatamente después del pasaje sobre la nube luminosa, Núm10:1-10 habla de dos trompetas de plata, hâsoserah, que servían para convocar la asamblea y para acompañar el culto, pero también para dar orden de levantar el campo, y también está previsto su empleo para la marcha a la guerra. De hecho, el sacerdote Pinhás las lleva cuando se ponen en marcha contra Madián, Núm31:6. Asimismo, según 2Cr 13:12-15, los sacerdotes tocan la trompeta en la guerra entre Abiyyá y Jeroboam. En Os 5:8, la trompeta hace paralelo con el cuerno, šofar, propiamente cuerno de carnero, y, en los otros textos antiguos, el sofar aparece sólo en el papel que los pasajes tardíos que hemos citado atribuyen a la trompeta. El cuerno es una señal de movilización o de concentración, Jue 3:27; Jue 6:34; 1Sam13:3; 2Sam 20:1. No oírse ya la llamada del cuerno es sinónimo de no estar ya bajo la amenaza de la guerra, Jer42:14. Pero el cuerno sirve también para dar orden de suspender el combate, 2Sam18:16; 2Sa20:22.
Cuando va a empeñarse la batalla, el šôpâr da la señal de lanzar el grito de guerra, Jos6:5s; Jue7:16s, papel que se atribuye también a la hâsoserah en Núm 10:9; 2Cr 13:12-15. Este grito de guerra, la terû'ah, cf. también el nombre y el verbo correspondiente en 1Sam17:20.1Sa17:52; Jer4:19; Jer20:16; Jer49:2; Ez21:27; Os5:8; Am1:14; Am2:2, era primitivamente una aclamación salvaje que tenía por objeto exaltar a los combatientes y, sobre todo, desanimar al enemigo. Pero es también un grito religioso ligado al papel del arca en los combates, cf. 1Sam 4:5s,⁹ que se incluyó así en el ritual del arca, 2Sam 6:15, y finalmente en la liturgia del templo, Lev 23:24; Núm 29:1, y algunos salmos.
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