02 La Verdad es Eterna
LA VERDAD ES ETERNA
2.A.– Me parece un orden muy claro y breve.
R.– Concentra, pues, tu atención y responde con cautela y firmeza a mis cuestiones.
A.– Estoy dispuesto.
R.– Si dura siempre este mundo, ¿será verdad que siempre durará?
A.– ¿Quién lo dudará?
R.– Y si no durase, ¿será igualmente verdad que no durará?
A.– No tengo nada que oponer.
R.– Y si el mundo debe perecer, después del final, ¿no será verdad que ha perecido? Mientras es verdadera la proposición: «el mundo no ha perecido», realmente continúa existiendo; pero hay una contradicción en decir: «el mundo se ha acabado», y «no es verdad que se ha acabado el mundo».
A.– Todo te lo concedo.
R.– Y de esto, ¿qué te parece? ¿Puede existir algo verdadero sin que exista la verdad?
A.– De ningún modo.
R.– Luego la verdad subsistirá, aunque se aniquile el mundo.
A.– No puedo negarlo.
R.– Y si pereciera la verdad, ¿no será verdad que ella ha perecido?
A.– Me parece legítima la consecuencia.
R.– Mas no puede haber algo verdadero sin verdad.
A.– Ya lo he admitido poco antes.
R.– Luego de ningún modo puede morir la verdad.
A.– Sigue adelante, porque todas son consecuencias verdaderas.
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