Sacramentos
BAUTISMO
312. El Bautismo
Hola Padre Jorge, tengo una pregunta: ¿Para la Iglesia Católica qué es del bautismo? Yo quiero saber si el bautismo salva, porque los evangélicos dicen que es la fe, y que el bautismo no salva.
No te fíes de ésos que se llaman evangélicos, pero no tienen nada de evangélicos. Eso que dicen es mentira. Cristo mandó bautizar. También hace falta la fe, pero sin las buenas obras no hay salvación. El demonio tiene fe y está en el infierno. Cristo mandó guardar los mandamientos.
313. Bautismo y pecado original
Padre, tengo dudas sobre el Bautismo y sobre el pecado original. ¿En qué consiste el pecado original? ¿Es el sexo, el pecado original? ¿Por qué tengo que pagar yo el precio del pecado original si es un pecado que cometieron otros? En diversos sitios, leí que el pecado original nos da la inclinación hacia el pecado. Si el bautismo borra el pecado original, ¿por qué conservamos la inclinación al pecado? ¿Es el agua la que quita los pecados o es la acción del Espíritu Santo? Si es la acción del Espíritu Santo, ¿para qué se necesita el agua? ¿Por qué entonces el Espíritu Santo no limpia a todas las personas del pecado original cuando nacen en lugar de sólo a las que se bautizan? Muchas gracias.
El pecado original se hereda, como se hereda una enfermedad. El Bautismo perdona el pecado, pero no la mala inclinación. El agua es rito del sacramento, pero quien perdona es Dios.
314. Bautismo de recién nacidos
Hola Padre: soy un joven médico salvadoreño, neonatólogo. Sólo atiendo casos de recién nacidos, y quisiera que me ayudara en el sentido de saber qué hacer con los niños que nacen con malformaciones incompatibles con la vida, cómo ayudarles, y qué tan cristiano es prolongarles la vida por 24 horas o más, y luego fallecen por sus múltiples anormalidades. Y además, Padre, si se pueden bautizar, aunque no haya un sacerdote para hacerlo.
Tu profesión es muy bonita, pues puedes salvar muchas almas. Para bautizar a un niño recién nacido, en peligro de muerte, no es necesario que lo haga un sacerdote. Lo puede hacer cualquier persona, hombre o mujer, que derramando sobre su cabeza agua natural pronuncie estas palabras:
“YO TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO”.
Así podrá usted asegurar la entrada en el Cielo de muchas criaturas.
315. Bautismo de urgencia
Una amiga mía está muy afectada porque ha dado a luz prematuramente y el niño se le ha muerto sin bautizar. Yo la he consolado diciendo que como no ha sido culpa suya, seguramente Dios ha salvado al niño. ¿He hecho bien?
Ha obrado usted correctamente. En casos similares a los de su amiga, al niño lo puede bautizar cualquiera, aunque no sea sacerdote.
Voy a añadir aquí algunas normas sobre el bautismo de urgencia. Aunque no es frecuente que tenga que realizarse, pues en las clínicas suele haber gente que tiene mucha práctica en hacerlo, me basta que por darlas a conocer aquí pueda una persona más conseguir la gloria eterna.
La Iglesia desea que se bauticen los fetos abortivos. Así lo manda en el Código de Derecho Canónico. Cuando en un aborto se está cierto de que se trata de un ser humano vivo, se bautiza absolutamente según la fórmula que acabo de indicar.
Pero si hay duda, se hace bajo condición: «Si eres capaz..., si vives...».
Especial dificultad presentan las molas o embriones. Para bautizarlos se pueden coger con las dos manos y con los dedos rasgar la envoltura que los rodea y sumergirlos en un recipiente con agua de modo que ésta toque todo el contenido, pronunciando la fórmula la misma persona que hace esta acción. Cuando el feto presenta figura humana se bautiza la cabeza.
Si presenta señales de vida, con la fórmula ordinaria. Si se duda de que viva, se hace bajo condición. Solamente en caso de cierta y plena corrupción se ha de omitir el bautismo. Si el feto tiene forma monstruosa debe bautizarse siempre, al menos bajo condición. Y si se duda de si es uno o varios, bautizar uno absolutamente y los otros
Nuevo Código de Derecho Canónico no 871.
bajo condición. Si es claro que se trata de varias personas unidas entre sí, se bautiza cada uno por separado.
Si por las dificultades del parto hay peligro de que el niño muera antes de salir, debe bautizarse en el seno materno; y si lo primero que sale es una mano o un pie, bautícese ahí, y después, si nace con vida, bautícese de nuevo en la cabeza, bajo condición. Y si la madre muere antes de que el niño nazca, el feto debe ser extraído, por aquellos a quienes corresponda, y bautizado, absolutamente si ciertamente vive, o bajo condición si es dudoso que viva: no se olvide que el feto humano puede sobrevivir a la madre una o varias horas, según los casos.
316. Padrinos del Bautismo
Me gustaría saber si existe la obligación canónica de que el sacramento del Bautismo exija necesariamente un padrino y una madrina, o si simplemente basta con uno de ellos. Para los padrinos del bautismo, el código de derecho canónico dice (c.783): Téngase un solo padrino o una sola madrina o uno y una.
317. Bautismo hasta la edad adulta
Si Jesús se bautizó ya de grande, ¿por qué no hacerlo así con los niños?
El que Jesús se bautizara de mayor no impone que todos tengamos que bautizarnos de mayores. La Iglesia quiere que los niños se bauticen cuanto antes para asegurar su salvación en caso de que mueran pronto.
318. Bautismo de adulto
¿Una persona adulta que desea bautizarse, debe antes confesarse?
No se hace la confesión, pero es recomendable hacer un acto de contrición.
Nuevo Código de Derecho Canónico no 871. ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para Seglares, 2º, 2ª, I, 51, 4º. Ed. BAC. Madrid.
ORDEN SACERDOTAL
319. Vocaciones infantiles
Estimado en Cristo, P. Jorge: Además de saludarle le quisiera preguntar cómo uno puede dar argumentos a favor de los seminarios menores hoy en día, pues parece ser algo que no lo entiende mucha gente. Muchos dicen que es manipular al niño, que son muy pequeños, sin capacidad de decidir. Muchas gracias. Suyo en Cristo.
Es cierto que se puede manipular al niño, pero también es cierto que Dios llama a veces desde niños. Hay enorme experiencia de ello. Excelentes sacerdotes sintieron la vocación siendo niños. Lo importante es educarlos en libertad de decisión. Que en el seminario menor no se sientan obligados a seguir al sacerdocio, sino que sean conscientes de su compromiso, y lo abracen libremente. Pero es bueno que los que son llamados desde niños estén en un ambiente propicio.
320. El sacerdocio secular
Muy querido P. Jorge Loring S.I: Discúlpeme por atiborrarle la bandeja con un e-mail más, pero desde hace tiempo que quisiera conocer qué opina sobre un asunto que siento a veces, complejo. Hace un tiempo le escribí para contarle que no recibo sus correos. Me he suscrito varias veces a su lista y no puedo restablecer los correos.
Si la vida religiosa es un estado de vida más perfecto, por los consejos evangélicos, y el sacerdocio secular es menos perfecto en su estado porque no se obliga en los consejos, al menos con la pobreza; y si además, la vida religiosa supone una entrega más radical de uno mismo, un seguimiento más de cerca de Jesús, ¿por qué un joven debería reconocer en el sacerdocio secular una vocación querida por Dios dentro de la Iglesia si tiene como opción la vida religiosa, que acompañada de un discernimiento, por ejemplo, ignaciano, casi siempre será descartada porque no alcanzaría el 'magis', la mayor gloria de Dios, de la cual habla San Ignacio? Tengo claro que en un joven la pregunta siempre es personalísima, siendo una trampa ver el problema en abstracto, sin embargo, surge en mí el cuestionamiento porque consultándoselo por ejemplo, a algún religioso, es muy probable que él aduzca que la vida diocesana implica una entrega menor y que por ello, sería un sacerdocio de segunda clase, para quienes no alcanzaron a pasar la prueba de la pobreza, (dando por supuesto que hablamos del sacerdocio religioso y el sacerdocio secular). Por ejemplo, un sacerdote religioso una vez me dijo, después de hablarle del cura de Ars, que aquel insigne santo no sería parte del clero secular porque en su privacidad, había hechos votos de pobreza, y que además era terciario franciscano. Lo mismo en cuanto al catálogo de santos, el cual estaría compuesto en su mayoría por religiosos, y no de sacerdotes diocesanos.
Algo distinto piensa San Josemaría Escrivá de Balaguer quien como sacerdote secular, reconoció muchísimas veces en sus escritos que no tenía vocación religiosa, admirando a los religiosos y todo, pero identificándose con un sacerdocio en el mundo, demostrando que es una vocación distinta a la vida religiosa, querida por Dios, además.
Yo también lo creo así, pero me atribulo al pensar por ejemplo, en los discernimientos que hacen muchísimos jóvenes con las reglas de San Ignacio, o San Alfonso María de Ligorio en su libro La vocación religiosa, que es muy poco probable que salgan vocaciones al sacerdocio secular por aquel 'magis' que implica una entrega mayor, o por la falsa impresión que a veces se tiene del sacerdocio secular, como de segunda clase. Siendo así las cosas, ¿qué signos se deben tener en cuenta y que son propios de la vocación al sacerdocio secular, en un discernimiento vocacional? En los tiempos que vivimos, y más allá de las diferencias ya expuestas, ¿qué razones hay en la vida sacerdotal secular que la hacen distinta, atractiva, y diferente a la religiosa?
Bueno, Padre, sólo si tiene un poquito de tiempo (como decimos en Chile), me gustaría leer su apreciación sobre el tema, que a mí me ayudaría también muchísimo. Mi agradecimiento y oración.
Es un error considerar el sacerdocio secular inferior al religioso. Los dos sacerdocios delante de Dios son iguales. El elegir uno u otro depende de las circunstancias que exponen la voluntad de Dios para cada persona. El ejemplo del cura de Ars es clarísimo. Un sacerdote secular puede ser santo, y hay muchos religiosos que no lo son. Y lo importante es la santidad, que es lo que necesita la Iglesia. Muchos sacerdotes seculares se han hecho religiosos, pero también religiosos han salido y siguen siendo sacerdotes seculares. Hay que estudiar cada caso concreto.
321. Vocación dudosa
Qué tal P. Jorge. Quiero contarle que no me perdí sus programas en EWTN, antes de estar en donde estoy.
Antes que nada, quiero contarle que actualmente soy novicio en una congregación, y como usted sabe es una etapa muy dura: mi congregación es muy exigente, ya que se dedica a la juventud. Pues mi duda es la siguiente, ¿cómo saber que esta vocación es para mí? Mire, yo siento que el Señor me llama a servirle y en las meditaciones ésa es la respuesta que recibo, pero ¿cómo estar seguro que así es? He tenido como momentos de sequedad y quiero dejarlo todo de lado, pero sé que si lo hago no estaría discerniendo lo que Dios quiere de mi vida. También ¿cómo saber si el carisma que elegí es el que Dios quiere de mí? Ésas son mis cuestiones en este momento. Ayúdeme padre. Mi maestro me ha dicho que espere para tomar una decisión, ya que hay momentos en los que sí me quiero regresar, pero sólo Él me sostiene, por favor, Padre, dígame qué puedo hacer.
La sequedad no es falta de vocación. Muchos santos la han tenido y han seguido adelante. Nuestra entrega a Dios no es cuestión de sentimiento sino de voluntad. Yo no sé qué exigencias tiene ese instituto, pero si ahí puedes ser santo, eso es lo único importante. Nos consagramos a Dios para ser santos, según nuestras posibilidades. Lo demás es accesorio. Por eso opino que en todas partes podemos aspirar a la santidad. Las modalidades de los distintos institutos son accidentales.
322. Vocación tardía
Padre Jorge Loring. Desde hace muchos años lo sigo en la EWTN en distintas conferencias y programas del Canal Católico Mundial y quiero preguntarle, ¿cuáles son los pasos a seguir para discernir mi vocación al Sacerdocio? Siento un gran llamado de Nuestro Señor para esa vocación en particular, ya que desde muy niño amé a la Santa Iglesia Católica. Ahora que tengo 49 años de edad ¿qué me aconseja usted padre Jorge Loring? Desde ya espero ansioso su comentario al respecto.
Nunca es tarde para consagrase a Dios. Es verdad que en todas partes se le puede servir, pero la entrega total es lo mejor. Lo que habría que considerar a su edad:
1. ¿Tiene buena salud?
2. ¿Aspira al sacerdocio o le basta ser religioso?
3. ¿Vive castamente?
4. ¿Tiene obligaciones familiares?
5. En caso de tener que abandonar la vida religiosa, ¿tendría modo de vivir?
Son las preguntas que se me ocurren a bote pronto.
323. Malos sacerdotes
Querido P. Loring: perdone que me dirija a usted con un tema tan desagradable. De cuando en cuando aparecen en los medios de comunicación casos de sacerdotes que han dado mal ejemplo. Esto se presta a comentarios muy desagradables. En el trabajo tengo compañeros que aprovechan la ocasión para despotricar contra los curas. Yo sé que no todos son iguales y que no se puede generalizar. Pero ellos insisten en que todos son así. ¿Qué respuesta podría yo darles?
Tienes razón en que no se puede generalizar. El que haya algunos malos sacerdotes no quita que haya también muchos buenos y algunos hasta santos. Es lamentable que algunos sacerdotes no vivan lo que prometieron a Jesucristo. Pero esto es inevitable dada la miseria humana. Yo suelo decir que si entre doce Apóstoles hubo un Judas, entre cuatrocientos mil que somos hoy, ¿a cuántos Judas tocan?
Lo lamentable es que algunos cristianos masoquistas se fijan mucho en los malos ejemplos de algunos sacerdotes e ignoran los buenos ejemplos de otros muchísimos. Y e s que una mancha de tinta se ve más en una camisa blanca que en el mono grasiento de un mecánico. Cuando nos enteramos del mal ejemplo de un sacerdote lo que tenemos que hacer es pedir por él para que cambie. Pero hacer una bola de excrementos es propio de los escarabajos peloteros.
Pero que quede claro que la religión no deja de ser verdad aunque haya malos sacerdotes; lo mismo que la medicina no deja de ser verdad aunque haya algún médico toxicómano.
324. Sacerdotes pederastas
P. Loring: Es un escándalo la pederastia del clero. ¿Qué me dice?
Lucrecia Rego, Directora de catholic.net, ha publicado un artículo, comentando una entrevista a Mons. Scicluna, de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, publicada en la agencia de noticias Zenit. Entresaco un dato muy interesante sobre los sacerdotes pederastas.
«Es muy lamentable que existan, pues son representantes de Cristo y todos deberían aspirar a la santidad. Pero el número de sacerdotes pederastas es muy inferior al que se suele presentar en los medios de comunicación. Analizadas las acusaciones de sacerdotes pederastas en los últimos años resulta un caso cada dos meses. Como en el mundo hay cuatrocientos mil sacerdotes, resulta que es una minoría insignificante.
Con todo es ¡muy lamentable! pues no debía haber ninguno. Pero no es lo que suelen enfatizar los medios de comunicación. En otros sectores de la sociedad los pederastas son mucho más numerosos. En concreto el 16 de marzo del 2005, en “20minutos.es”, vemos la noticia de la detención de 500 implicados en una red de pederastia. En el estudio histórico que hacen hablan de más de 9,700 implicados en la pederastia de 1997 al 2005.
La Iglesia quiere acabar con los sacerdotes pederastas. Antes, con un sentido maternal de la Iglesia, los amonestaba y cambiaba de sitio, pero se ha visto que esto no es solución, porque no se corregían. Por eso hoy la norma con los sacerdotes pederastas es tolerancia cero».
325. Celibato sacerdotal
No entiendo por qué los sacerdotes no pueden casarse. Si lo hicieran podrían entender mejor el matrimonio para aconsejar a los casados. Además, los Apóstoles eran casados. ¿Por qué la Iglesia no deja que se casen?
Para conocer algo no es necesario experimentarlo. El médico conoce una enfermedad y la cura sin haberla padecido. El celibato sacerdotal no es mandato de Cristo, sino que la Iglesia, en sus dos mil años de experiencia, piensa que es mejor así.
La vocación al sacerdocio lleva consigo el celibato, recomendado por el Señor. La obligación del celibato no es por exigencia de la naturaleza del sacerdocio, sino por ley eclesiástica. En la Iglesia Católica latina, los sacerdotes están obligados a guardar perpetuamente el celibato. El celibato sacerdotal en la Iglesia Católica se remonta al siglo ll.
«Al principio el celibato no era obligatorio, a pesar de la alta consideración de que gozaba. La primera ley al respecto fue el canon 33 del Concilio de Elvira en Granada». La Iglesia quiere que los candidatos al sacerdocio abracen libremente el celibato por amor de Dios y servicio de los hombres.
El sacerdote tiene que ser «el hombre para todos», sin vincularse con nadie. La Iglesia quiere a sus sacerdotes célibes para que puedan dedicarse completamente al bien de las almas, sin las limitaciones, en tiempo y preocupaciones, que supone sacar adelante una familia. El sacerdote debe estar libre para dedicarse, cien por cien, al cuidado de las almas.
Aunque es verdad que en algún caso una esposa podría ayudarle, también es verdad que en otros muchos, una esposa podría absorberle su tiempo por estar enferma física o psíquicamente, o por exigir de él mayor atención, etc. La atención a la familia requiere un tiempo que el sacerdote tendría que quitarlo del dedicado al apostolado. Sus problemas matrimoniales entorpecerían su trabajo apostólico; y su tiempo tendría que repartirlo entre el apostolado y una posible enfermedad física o psíquica de su esposa.
Y por supuesto, los hijos exigirían de él, no sólo tiempo, sino destinos en los que la educación de ellos fuera más fácil, o evitar atender a enfermos contagiosos, etc. Y además necesitaría unos ingresos económicos muy superiores para atender a los gastos familiares. Es decir, el sacerdote sin familia está más libre para el apostolado; y la Iglesia, en dos mil años de experiencia, así lo ha advertido, y por eso exige el celibato a sus sacerdotes.
Un amigo mío, corresponsal de televisión en Marruecos, me contó que haciendo un reportaje sobre el Sahara, fue a una iglesia católica en El Aiun. Allí se encontró dos ancianos jesuitas que estaban allí desde que esa zona era una provincia española. Vivían
Evangelio de SAN MATEO, 19:12 Concilio Vaticano II: Presbyterorum Ordinis: Decreto sobre los presbíteros, nº16. DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 979. Ed. Herder. Barcelona. JOSÉ RATZINGER: La sal de la tierra, II, 11. Ed. Palabra. Madrid. 1997. PIERO PETROSILLO: El cristianismo de la A a la z, voz CELIBATO. Ed. San Pablo. Madrid. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1599.
en la mayor pobreza, rozando la miseria. Si hubieran estado casados, se hubieran marchado, pues sus hijos allí no tenían ningún futuro.
Pero, sobre todo, el celibato sacerdotal tiene un fundamento teológico: Cristo fue célibe, y el sacerdote es alter Christus, es decir, «otro Cristo».
El fundamento del celibato sacerdotal está en la fe y en el amor a Jesucristo. El mismo Jesucristo alabó a los que eligen no casarse por causa del Reino de los Cielos.
Si el sacerdote le ha prometido a Dios guardar castidad hasta la muerte, debe cumplir su palabra. Si algún sacerdote no cumple, ofende a Dios. Pero las caídas de algunos no empañan el enorme número de los que sí cumplen lo prometido y guardan castidad hasta la muerte. Esto exige sacrificios, pues son hombres normales. Pero con la ayuda de Dios es perfectamente posible.
Dios nos da siempre la fuerza necesaria para que cumplamos con nuestras obligaciones.
326. El celibato es Ley Eclesiástica
P. Jorge: Hasta ahora nadie me responde por qué cuando un sacerdote pide 'dispensa' puede contraer matrimonio y un divorciado no. No lo entiendo. ¿No son ambos sacramentos? Incluso el sacerdocio imprime carácter y el matrimonio no. No es mi caso, pero es una duda grande que quisiera resolver. Muchas gracias.
La razón es que el celibato sacerdotal es de derecho eclesiástico, y la indisolubilidad del matrimonio es de derecho divino.
327. Amante sacrílega
Soy amante de un sacerdote. Somos muy felices porque nos queremos muchísimo. El amor no es pecado, pues Dios es amor. Me considero una buena cristiana y por eso comulgo todos los días.
Usted no es una buena cristiana sino una pecadora y una sacrílega. Lo que tiene que hacer es alejarse inmediatamente de ese sacerdote y confesarse cuanto antes con un sacerdote que no conozca a su cómplice. Creo que le gustará lo que le envío. Es un texto de Hugo Wast sobre el sacerdote.
Hugo Wast escribió: «Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que hace un sacerdote; cuando se piensa que ni los ángeles pueden hacer lo que un sacerdote;
Cardenal STICKLER: El celibato eclesiástico. Revista SCRIPTA THEOLOGICA,26 (I-94) 13-78. Evangelio de SAN MATEO, 19:12.
cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la Última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del universo, y que este portento puede repetirlo cada día un sacerdote; cuando se piensa en el otro milagro que un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados; cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si le faltase la eucaristía; cuando se piensa que esto puede ocurrir por falta de vocaciones sacerdotales; cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un maestro y que un médico, pues él puede remplazarlos a ellos, y ellos no al sacerdote; cuando se piensa todo esto uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales; uno comprende el afán de muchas familias para que en su seno brotase una vocación sacerdotal; uno comprende el inmenso respeto del pueblo por los sacerdotes; uno comprende que el peor crimen que se puede cometer es impedir o desalentar una vocación; uno comprende que ayudar a un joven a llegar al altar es contribuir a que “otro Cristo” alimente al mundo con la eucaristía.»
No sé cómo llegó a mis manos una hoja que decía:
¡Pobre cura! Si es joven, le falta experiencia. Si es viejo, ya debe retirarse. Si canta mal, se ríen. Si canta bien, es un vanidoso. Si se alarga el sermón, es un pesado. Si es corto, no sabe qué decir. Si habla en voz alta, regaña. Si lo hace en tono natural, no se le oye. Si escucha en el confesionario, es un chismoso. Si confiesa aprisa, no escucha. Si visita a los feligreses, no está nunca en el despacho. Si no lo hace, es arisco. Si tiene coche, vive como rico. Si va a pie, es un antiguo. Si pide ayuda, es un pesetero. Si no arregla la iglesia, es un abandonado. Y cuando se muera, muchos lo echarán de menos.
328. Ordenación sacerdotal de las mujeres
En los tiempos que vivimos de reconocimiento de los derechos de la mujer, ¿no habrá llegado el momento de que la Iglesia Católica permita a la mujer el acceso al sacerdocio?
El papel de la mujer en la Iglesia es muy importante, y así lo ha reconocido la Iglesia a través de la historia. Pensemos el papel de muchas santas, y las obras femeninas en la educación y en la beneficencia. Sobre todo el papel de María, a cuya mediación se debe la redención de la humanidad. Pero Jesucristo no ordenó sacerdote a ninguna mujer. Ni siquiera a su madre, que era la que más se lo merecía.
Y esto no fue por estar condicionado por la mentalidad de su tiempo. Pensar que Cristo se dejó influenciar por esto sería ofensivo para Él. Cristo hizo siempre lo que tenía que hacer, aunque fuera contra lo que en su tiempo se pensaba. Y si Cristo no lo hizo, la Iglesia no lo puede hacer. Así se ha expresado Juan Pablo II. La Iglesia no puede hacer cambios importantes en los sacramentos instituidos por Jesucristo. Lo mismo que sería inválida una misa con patatas fritas y cerveza.
No se trata de igualdad de derechos de hombres y mujeres. El sacerdocio ministerial no puede ser reivindicado por nadie como un derecho. Es una vocación de Dios. El varón tiene una, y la mujer otra. Cada cual en su puesto. Y el papel de la mujer en la Iglesia es tan importante que la Iglesia, ha dicho Juan Pablo II, no sería lo que es sin la presencia de la mujer.
329. Sigilo sacramental
Buenas tardes Padre, no sé si con usted corresponde mi consulta, pero bueno. Yo le sirvo a Nuestro Señor por medio de un grupo de retiros espirituales en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, en Costa Rica.
Mi consulta es: Como todo retiro espiritual, el cual es dirigido totalmente por seglares, obviamente con la dirección espiritual de nuestro Párroco, trabajamos con hombres los cuales en muchos casos abren tanto su corazón que llorando cuentan sus penas, sus problemas, sus dificultades, etc. Muchos de esos comentarios son prácticamente confesiones, y durante un momento específico en el retiro, llegan sacerdotes y llevamos a todos los participantes a confesarse. Algunos de esos "pecados" ya han sido escuchados por nosotros durante el retiro. ¿Existe alguna directriz de la Iglesia para los seglares? Muchas gracias de antemano por sus consejos.
El sigilo sacramental es de los sacerdotes, pero los seglares que oyen esas confidencias están también obligados al secreto.
330. Enemistad entre los Jesuitas y los Dominicos
Reverendo Padre: He oído decir que entre ustedes, los jesuitas, y los dominicos hay hostilidad. No lo entiendo. ¿Me lo quiere aclarar?
Tienes toda la razón. No puede haber hostilidad porque todos trabajamos en el mismo frente y contra el mismo enemigo.
El hecho se refiere al siglo XVI, pero hoy no queda nada de eso. Yo valoro mucho a algunos dominicos, y con alguno he tenido gran amistad, como con el P. Royo Marín,
O. P., y poco antes de su muerte fui a regalarle mi libro Para salvarte donde le cito un centenar de veces. Pero entre 1582 y 1607 los jesuitas y los dominicos se enfrentaron en el tema «de auxiliis». Se trataba de cómo armonizar la gracia de Dios con las buenas obras. La diferencia era muy poca, pues todos aceptamos que las buenas obras necesitan la gracia de Dios, pero los dominicos insistían en la necesidad de la gracia y los jesuitas en la necesidad de las buenas obras.
Los dominicos acusaban a los jesuitas de pelagianos, pues el hereje Pelagio excluía la necesidad de la gracia; y los jesuitas acusaban a los dominicos de luteranos, pues Lutero no valoraba las buenas obras. Como no se ponían de acuerdo, en 1607 el Papa Paulo V cerró la discusión diciendo que las dos teorías eran opinables en la Iglesia.
331. Diferencia entre sacerdote y pastor
¿Cuál es la diferencia entre un sacerdote católico y un pastor protestante? ¿Qué funciones tiene uno que no puede ejercer el otro?
La respuesta es fundamental. El sacerdote católico está en la única Iglesia fundada por Cristo, por lo tanto tiene jurisdicción recibida oficialmente desde los tiempos apostólicos.
El pastor protestante está en una Iglesia fundada por un hombre, y por lo tanto, no tiene la jurisdicción que Cristo dio a los Apóstoles.
332. Los Cardenales
Hola Padre, ¿cómo está? Tengo una pregunta. Hoy leí que un sacerdote alemán que se llama Walter será cardenal. ¿Se puede esto? ¿Y desde cuándo no hay un caso así? Que pase de sacerdote a cardenal sin ser obispo.
Para ser cardenal no es necesario ser obispo.
333. Vocación religiosa
Estimado P. Loring. Paz y Bien. En primer lugar, deseo felicitarle por su libro Para Salvarte. ¡Es magnífico!
En segundo lugar, comunicarle que próximamente voy a renovar mis votos como consagrada de la Orden Franciscana y me gustaría pedirle que me hiciese llegar unas palabras sobre éste, para mí, acontecimiento.
Me alegro de que le guste mi libro Para Salvarte.
Le felicito por sus votos. Es un privilegio haber sido elegida por el Ser más digno de amor que existe, y la Persona que nos ama como nadie puede amarnos en el mundo.
MATRIMONIO
334. Casarse en secreto
Quisiera saber si me puedo casar con mi novia de 21 años de edad por medio de la Iglesia, pero sin hacerlo público, sólo nosotros. Yo y mi novia queremos casarnos por la Iglesia, y ya lo hemos decidido y platicado muchas veces. Sólo me queda preguntarle, Padre, ¿qué necesito para casarme con ella? ¿Qué tipo de papeles necesito? Yo soy de México, al igual que ella; y ambos hemos sido bautizados, confirmados y hemos recibido la comunión. ¿Qué más nos hace falta, o qué debo hacer?
Por supuesto que os podéis casar por la Iglesia en privado, pero tenéis que comunicar al párroco vuestro deseo para que él os informe del modo de hacerlo.
335. Boda civil
Estimado P. Loring: Soy sacerdote. Admiro sus libros y conferencias. Dios siga bendiciendo su apostolado. Imagino que tendrá mucho trabajo, pero me atrevo a hacerle una pregunta, pues me fío de su buen criterio y prestigio. ¿Puede un católico acudir a un matrimonio civil de dos bautizados, cuya boda debería ser por la Iglesia? He aconsejado que no, pero me faltaría documentación, para apoyarlo. ¿Usted me podría ayudar?
Creo que has contestado correctamente. No conozco documentación sobre el caso, pero es de coherencia con las ideas de uno. Si no estoy de acuerdo con lo que hacen, no asisto. Si hay compromiso, una solución podría ser asistir al banquete y no a la boda. Con todo, no creo que sea pecado asistir a la boda.
336. Matrimonio entre primos
Buenos días. Agradezco la receptividad a través de este portal. Mi consulta radica en lo siguiente: Brevemente he consultado a distintas personas en relación a la posibilidad de obtener un permiso por la Iglesia Católica para matrimonio entre primos. Me han dado la respuesta de que es necesario una dispensa. Ahora bien, ninguno me ha dado en concreto la información necesaria en relación a los pasos a seguir para la obtención de la misma. He solicitado una cita con el párroco, pero a la espera de ésta me gustaría estar al tanto de tener idea de los pasos necesarios para la obtención de la misma. Gracias.
Debes consultar a tu obispo.
337. Matrimonio entre católicos y judíos
Mi prometida es judía, pero hemos decidido juntos celebrar nuestra boda por la Iglesia Católica. Nos hemos informado y existe una ceremonia “mixta”. ¿Qué procedimientos debo seguir? ¿Puedo invitar a oficiar la ceremonia de mi boda a un sacerdote que no sea el párroco? Por favor, Padre, mi boda es en un mes y medio. Le agradeceré mucho que me aclare estas dudas. No sé a quién recurrir.
Las bodas como la tuya suelen celebrarse sin Misa. En caso de que haya Misa, naturalmente, ella no puede comulgar. Lo que es indispensable es que pidáis dispensa al Vicario Judicial de la diócesis. Y si queréis casaros en otro sitio con otro sacerdote, el párroco debe daros el permiso por escrito. El ideal sería que más adelante, con calma, ella se hiciera católica.
338. Matrimonio entre católicos y musulmanes
En los últimos tiempos, debido a la era de la comunicación, existe un creciente número de relaciones entre hombres musulmanes y mujeres católicas.
Lo que yo quería saber es si según las leyes católicas y las enseñanzas de Cristo está permitido un matrimonio entre un hombre musulmán y una mujer católica, y en el caso de que estuviera permitido, ¿cuáles son las condiciones para que éste se lleve a cabo?
No es conveniente el matrimonio de una católica con un musulmán. Trae muchos problemas.
339. Matrimonio protestante
Planeo casarme con una mujer cristiana y yo soy de creencia católica. En un inicio habíamos pensado en un matrimonio mixto, pero por otro lado mi novia tiene a un tío que ha sido como su papá, ya que su padre falleció hace varios años, y dicho tío es un Pastor Cristiano, y a mí en lo personal me gustaría darle como un regalo el que solamente nos casara su tío, que es una extraordinaria persona. Mi pregunta es: ¿tiene validez ante Dios mi matrimonio en caso de hacerlo de esta manera, solamente casados con la bendición del Pastor?
Sé que, por ejemplo, el bautizo cristiano hecho en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo sí es aceptado por la Iglesia Católica. ¿Qué hay del matrimonio?
Quiero advertirte que el matrimonio celebrado con un Pastor protestante no es sacramento.
340. Sexo en el matrimonio
Mi marido quiere hacer en el uso del matrimonio cosas que a mí no me gustan, pero él dice que para eso soy su mujer. ¿Debo acceder a sus deseos?
Con tal de que al final la cosa termine en su sitio, todo lo que se haga como preparación es lícito dentro del matrimonio.
341. Amor matrimonial en el Cielo
Me gustaría saber si el sacramento del matrimonio es para toda la eternidad, al igual que el sacramento del orden. Esto es, si en el Cielo estaré junto a mi mujer.
Efectivamente, en el Cielo tu mujer seguirá siendo tu mujer, pero no en el sentido de aquí en el que el amor a un tercero puede ser adulterio. Allí no hay sexo. El amor es espiritual.
342. Amor extramatrimonial
Soy argentina, tengo 28 años, y un amigo me ha hablado mucho sobre usted diciéndome que tal vez pueda darme un valioso consejo, que necesito mucho en este momento de mi vida.
Ésta que le contaré es una historia de amor. Nos conocimos en un salón de chat; como se conoce a tantas personas. A lo largo de meses cultivamos una amistad maravillosa. Y siempre decimos que nos devolvimos la vida el uno al otro. A medida que nos fuimos conociendo, nos fuimos enamorando. Mostrándonos las almas y los corazones, descubrimos que estamos hechos el uno a la medida del otro. A miles de kilómetros de distancia, somos capaces de presentirnos, de saber si el otro está bien o mal, alegre o triste…, y es tan grande el poder que tenemos uno sobre el otro que somos capaces de desterrar cualquier tristeza o preocupación en cuestión de minutos con sólo dos o tres palabras. Juntos aprendimos el verdadero sentido del amor, y lo estamos viviendo así; quizás por primera vez en la vida.
Sentimos que se nos llena el corazón de alegría cuando el otro está feliz y eso es lo que más nos importa y nos ocupa: hacer feliz al otro. Nos damos lo mejor. Nos desvivimos por provocar el bienestar uno del otro. ¡Mi meta es verlo feliz! ¡Lo amo!
Ahora, Padre, se imaginará que si nuestra historia fuera fácil, no estaría tan necesitada de un consejo. Así que paso a contarle, la parte triste…
Ambos estamos casados. Yo me casé con mi novio de la adolescencia, después de muchos años de noviazgo. A él le pasó igual. Yo no tengo niños, él sí.
Mi marido es un hombre muy bueno; también la mujer de él. Los queremos mucho. Les damos lo mejor de nosotros, nos damos fuerza el uno al otro para llevar adelante nuestros matrimonios. No somos plenamente felices con ellos. Pero somos incapaces de lastimarlos.
Cuando estoy con mi marido, cierro los ojos, lo abrazo con todas mis fuerzas y me imagino que lo estoy abrazando a él. Beso a mi marido imaginando su boca; le acaricio las manos con toda la ternura del mundo como si fueran las manos de él. Él hace cosas similares con su mujer.
Y no me diga Padre que nos olvidemos uno al otro, ni que nos alejemos… Ya lo intentamos y fue imposible… Casi todos los días nos juramos estar ¡¡¡juntos para siempre!!!
Justamente él es el hombre con el que siempre soñé, un hombre que creí que no existía; y yo soy la mujer hecha a su medida. Cada uno es lo que necesita el otro.
Le repito, somos incapaces de lastimar a quienes nos rodean. Somos fieles a nuestros respectivos con el cuerpo…, aunque, a veces pienso que en realidad los estamos engañando con el alma.
Queremos hacer lo correcto: cumplir el juramento que hicimos frente al altar; seguir unidos en matrimonio hasta que la muerte nos separe; no conocernos personalmente, para dejar las cosas como están.
Me pregunto, y le pregunto a usted, si es correcto lo que estamos haciendo. Intentar hacer felices a las personas que queremos. Aferrarnos a sus brazos soñando que son los nuestros. Escurrirnos de ellos con excusas desesperadas para poder chatear, escribirnos mails, hablar por teléfono.
Por favor, denos su consejo. ¿Está bien lo que estamos haciendo? Queremos ser buenos para que Dios nos bendiga. Poder amarnos para el resto de nuestras vidas. ¡Nuestros corazones llenos de amor! ¡Locos de amor!
Enamorados y desorientados le agradecen infinitamente que nos haya escuchado y esperamos pronto recibir su consejo. Sabemos que usted conoce mucho de la vida, de Dios y del mundo. Por eso confiamos plenamente en su opinión.
He leído tu larga carta dos veces para percatarme bien de tu situación. Pero no puedo aprobarla. Un enamoramiento extramatrimonial es algo que ocurre con alguna frecuencia. Pero las cosas no son buenas por ser frecuentes. Tienen una moralidad objetiva. Las personas casadas no pueden permitirse amores extramatrimoniales. Ni siquiera de pensamiento.
Por eso, cuando abrazas a tu marido no puedes pensar en el otro. Tu amor debe dirigirse a tu marido exclusivamente. Y que tu marido no sospeche que piensas en el otro, pues sería la ruina de tu matrimonio. Y como dices muy bien, no queréis arruinar vuestros respectivos matrimonios.
Y como para apagar un fuego hay que dejar de echarle leña, opino que no debéis hablar por teléfono. Ni siquiera comunicaros por Internet. Por mucho que esto os cueste, peor sería que trascienda vuestro amor extramatrimonial. Dijo Cristo que «si tu ojo te escandaliza, arráncatelo...».
Y este amor extramatrimonial pone en peligro vuestra salvación eterna. Pídele a Dios que te ayude a cortar de golpe, porque querer hacerlo poco a poco puede ser una ilusión para seguir igual. A veces Dios nos pone en situaciones difíciles para que le demostremos nuestra fidelidad sobre todas las cosas. Pero nunca nos pone sobre los hombros una cruz superior a nuestras fuerzas.
Quiere que pongamos de nuestra parte y Él nos ayuda todo lo que haga falta. Pido a Dios que ayude tu buena voluntad.
343. Infidelidad matrimonial
He cometido un grave error. No sé cómo, pero me he enamorado de un muchacho más joven que yo, y varias veces he sido infiel a mi esposo.
No vivo tranquila. Navegando por Internet he tropezado con usted y se me ha ocurrido pedirle ayuda.
Gracias por acudir a mí en busca de ayuda. Realmente hubiera sido mejor buscar un sacerdote que lo tengas más cerca; pero si no lo encuentras, aquí estoy yo para ayudarte. Comprendo perfectamente tu estado de ánimo, pues has cometido una equivocación importante. Pero tu situación tiene solución. No eres la primera, ni serás la última, que tiene que salir de una situación similar.
La solución es costosa, pero necesaria. Dijo Jesucristo que si por culpa de un ojo te vas a ir al infierno, es preferible sacarte ese ojo que condenarte con los dos ojos. Aplícalo a ese amor intruso que se ha colado en tu vida. Por mucho que te cueste cortarlo, el tiempo hará cicatrizar la herida. Y cuanto más tardes en cortar, más te costará. Y si no cortas, te condenarás eternamente.
Ánimo pues, y pide a Dios que te ayude a dar este paso, pues cuando se pide a Dios una cosa necesaria para la salvación, la eficacia de la oración es infalible. Pero pon de tu mano todo lo que tengas que hacer, pues aunque la ayuda de Dios es muy importante, nuestra colaboración es indispensable: Dios no ayuda al que no pone de su parte.
344. Adulterio
"La conocí en mi oficina, era una muchacha con unos años menos que yo; y sin ser una belleza, no era fea; y además con una bonita figura, simpática, y muy atractiva. Yo la admiraba porque también era muy eficiente en su trabajo. Nunca pasó por mi mente el tener algo que ver con ella. Adicionalmente, nunca había sido infiel a mi esposa, quizá porque siempre he sido del tipo hogareño.
Sin embargo las circunstancias se dieron cuando las cosas del trabajo cambiaron, y lo que pareció un resbalón accidental de ella, que ahora pienso no fue tan accidental, nos obligó a afianzarnos uno al otro. De ahí en adelante se abalanzaron ciertas ideas en mi mente que poco a poco se fueron haciendo realidad, hasta que un día, cegados por la locura, ni yo ni ella nos detuvimos.
Desconozco si anteriormente ella ya había hecho lo mismo. Cuando acudí a confesarme el sacerdote estaba bastante triste por lo sucedido, y claro, me hizo comprometerme a que ya no la seguiría viendo. De veras que lo intenté haciendo trámites para que alguno de los dos fuese trasladado profesionalmente. En lugar de cambiarnos, por las nuevas condiciones de trabajo, se nos dieron mayores facilidades de estar juntos.
Por entonces investigué un poco, y supe que ella se veía también con otra persona, en mis ausencias. Hablé con ella para decirle que no nos veríamos más.
Para mi sorpresa no lo aceptó, al contrario, prometió dejar al otro y expuso muchas razones; me dejé convencer. No estaba enamorado de ella, ni siquiera sé cómo llamarlo, creo que estaba enredado. De manera que verla y tratarla, en mi interior se desgarraba mi mente y mi espíritu. Ahora no sé qué decirme a mí mismo en mis propias tribulaciones, que no son pocas.
Estoy bastante seguro si digo que no pasa un día sin que me acuerde de esa decisión, y me lamente, y me lo recrimine, y pida perdón a Nuestro Señor. La relación actual con mi esposa nunca fue peor; y aunque mis hijos me siguen respetando y escuchando, sé que ahora lo hacen por lo que les enseñamos antes.
Cómo lamento que ya no tenga yo la capacidad de dar consejos. Cómo añoro esa tranquilidad interior que me hacía sentir tan bien aún en las situaciones más difíciles. Cómo me duele haber tenido y perdido esa paz interior que me hacía sentir y gozar la intensidad de la vida y del amor. ¡Creo que estoy describiendo la pérdida de la gracia!
Esto equivale a perder una parte del corazón y de la existencia. Y lo peor, ¡aún no encuentro cómo reparar ese daño! Todo tiene su precio, ¡lo sabía! Y ahora ya lo estoy comprobando. Tenía el Cielo en la tierra y lo perdí".
Esta carta anónima la recibí por Internet el 3 de julio del 2001. Conozco varios casos similares como el que describe este señor.
345. Adulterio de un familiar
Bueno Padre me da mucho gusto saludarlo. He visto muchos programas de usted por televisión. Me digno ser católica. Siento amar mucho a Dios. Espero me entienda y me pueda contestar o darme buenos consejos como usted los sabe dar. Con frecuencia fallo a mi Misa dominical, a veces es por cansancio, otras por flojera o no sé qué es. Todos los días hago oración, estoy en comunicación con Él. Uno de mis hermanos tiene una amante. Mi pregunta es: ¿En qué me afecta a mí, que él cometa ese adulterio? Su esposa me dice que también me abarca a mí su pecado.
Gracias por su elogio de mis intervenciones en la televisión. Hace usted bien en rezar mucho. Pero la asistencia a la Misa dominical es obligatoria. No se debe dejar a no ser por imposibilidad. Creo que debe usted organizarse mejor, y señalar un tiempo para la Misa.
En la conducta de su hermano usted no tiene responsabilidad, a no ser que le apoye. Lo único que usted puede hacer es dejarle muy claro que usted no aprueba su conducta. Pero no le puede forzar a que cambie. Lo que sí puede, y debe hacer, es rezar por él para que el Señor le toque el corazón y se decida a cambiar de vida.
346. Adúltera no arrepentida
Estimado Padre: Mi marido padece depresión. En un momento en que mi relación con mi marido estaba muy mala, tuve la oportunidad de encontrarme con un amigo. Ha cambiado mi vida, me ha rejuvenecido, me ha hecho valorarme como mujer. He sido adúltera, y no me arrepiento. Me he alejado de la Iglesia. No estoy tranquila por el daño que le estoy haciendo a mi marido. Pienso también que él se lo ha buscado. Es una persona muy negativa. Padre, no sé si puede entender mi situación. Ojalá pueda ayudarme.
Entiendo muy bien tu situación, pero tengo que decirte que te has equivocado.
El que no te arrepientas de tu adulterio es muy grave, pues sin arrepentimiento no hay perdón de Dios; y si mueres sin arrepentirte, te condenarás eternamente. Esto será para ti el fracaso definitivo, y eternamente te repetirás «ME HE EQUIVOCADO». Así te lo avisa Jesucristo. El que estés a gusto con ese hombre, también lo comprendo, pues tu marido te ha hecho sufrir tanto. Pero es tu marido, con él te casaste, le prometiste fidelidad hasta la muerte, y debes cumplir tu promesa.
Comprendo que es muy duro convivir con esa persona enferma, pero esto pasa en la vida. No podemos huir de la cruz que el Señor nos pone sobre los hombros. Cada uno debe aceptar la suya. Pero tenemos la seguridad de que Dios nos ayuda a llevarla, pues a nadie le pone una cruz superior a sus fuerzas. Por eso creo una equivocación que te apartes de Dios. En Él está tu apoyo y tu esperanza.
Deseo de corazón que te acerques a Él para enderezar tu vida.
347. Esposa inaguantable
Padre, necesito su ayuda, tengo problemas con mi matrimonio que está a punto de destruirse y yo no quiero. Mi esposa tiene un carácter demasiado fuerte, ella siempre me está vigilando, me maldice, me pone apodos, me desea la muerte e imagínese usted como me trata, padre. Yo tengo dos niños con ella. Llevamos siete años de casados. Padre me siento mal. Dígame usted qué puedo hacer.
Comprendo tu triste situación, y te felicito por no querer romper tu matrimonio.
La única solución es tu santificación. ¡¡¡Aguantar, aguantar y aguantar!!! Suponte que ella hubiera quedado paralítica en un accidente, tendrías que aguantarla. Me dirás que lo tuyo es peor. De acuerdo, pero la solución es la misma: aguantar hasta la muerte. Quizás podría ayudarla a corregirse alguna persona (sacerdote o médico) que la aconseje. Pero si ella no cambia, siempre habrá que terminar aguantando.
Pero no se puede descartar la posibilidad de una separación.
348. Separación matrimonial
Estimado Padre Loring: Me dirijo a usted porque estoy desesperado. Desde hace unos meses estoy pasando una racha muy mala en mi matrimonio, llevamos casados más de veintidós años y creo que la monotonía y la falta de tiempo para nosotros por motivos laborales esta mellando nuestra relación, por lo que me estoy planteando seriamente la separación. Tenemos cuatro hijos de 20, 19, 17, 15 años, y si no lo he hecho antes ha sido por ellos. La verdad es que a mi mujer la quiero más que a mi vida y le puedo asegurar que no ha habido infidelidades por ninguna parte. Necesito que me ayude, que me oriente y que me aconseje. Se lo pido de corazón, Padre. Sin otro particular reciba un cordial saludo de este hermano en fe con Cristo.
Mi consejo es claro: No te separes. Si tu matrimonio se ha roto, ¡¡¡arréglalo!!! Si lo abandonaste, ¡¡¡recupéralo!!! Pero no deshagas lo que has construido con amor.
Pero la separación, aunque no sea aconsejable, puede ser lícita.
349. Anulaciones de matrimonios de famosos
Tengo en el trabajo unos compañeros que atacan a la Iglesia siempre que pueden. Una de las ocasiones se ha presentado con estas bodas por la Iglesia de personas famosas que habían estado casadas anteriormente. La acusan de que anula matrimonios por dinero. ¿Cómo responderles? Gracias.
Es cierto que los medios de comunicación airean los matrimonios de famosos que han conseguido la nulidad del matrimonio anterior. También es cierto que estas nulidades cuestan dinero, pues hay personas que se dedican a eso, y viven de eso. Pero no es cierto que se consigan sólo por dinero. Si no hay razones, no hay nulidad. Y si hay razones, hay nulidad aunque no haya dinero.
Según datos del vicariato de Madrid, el 30 por ciento de las declaraciones de nulidad son gratuitas. Y de paso quiero advertir que no es correcto decir que la Iglesia anula matrimonios. La Iglesia no los anula, sino que declara que el matrimonio fue nulo, que no es lo mismo.
En la celebración de un matrimonio puede haber existido un impedimento que lo hace nulo. Si esto se demuestra, la Iglesia declara que no hubo tal matrimonio, y los supuestos cónyuges quedan en libertad para casarse de nuevo.
Uno de estos impedimentos es la coacción. Nadie puede ir coaccionado al matrimonio. Tiene que ir libremente. Si se demuestra que hubo coacción, ese matrimonio fue nulo.
También es posible que en el juicio se engañe, y se jure en falso. Eso es problema del que jura en falso. Ante Dios las cosas siguen igual. Pero la Iglesia tiene que juzgar con los datos que se le dan. Por lo tanto ya sabes: Ni se declaran nulos matrimonios sólo por dinero, ni se dejan de declarar nulos, si hay razones para ello, aunque no haya dinero.
350. Novio divorciado
Hola Padre.He seguido algunos de sus programas y admiro su gran vehemencia para tratar las cosas de Dios, pero justo ahora me asalta una gran duda, que le quiero plantear: ¿Es malo dudar de los preceptos de la Iglesia Católica, en cuanto a la indisolubilidad del matrimonio? Si en el Antiguo Testamento los hombres podían repudiar a las mujeres por adulteras, ¿por qué el adulterio no es causa de nulidad de matrimonios católicos? Si Dios en su infinita misericordia perdona todos los pecados, ¿por qué una persona que escogió mal su pareja debe condenarse si se divorcia y rehace su vida con la persona adecuada?
Le agradezco su amable colaboración para despejar estas inquietudes. Me alegra que te gusten mis intervenciones en la EWTN. Las tengo todas disponibles en DVD. Comprendo todas tus preguntas. El Nuevo Testamento ha actualizado el Antiguo, y cosas del Antiguo ya no rigen, como la circuncisión. Y Jesucristo dijo que el casado que se va con otra es un adúltero. La Iglesia es fiel a la doctrina de Jesucristo. Mientras no se haya conseguido la nulidad y se hayan casado sacramentalmente, no pueden tener vida sexual. Esa relación no puede pasar de amistad. Esto es indiscutible, por encima de cualquier otra consideración. La equivocación del primer matrimonio y la posibilidad de rehacer la vida no justifica el adulterio, que es pecado mortal.
351. Vivir en matrimonio con un divorciado
Tengo una familia maravillosa. Cuatro lindos hijos y un marido que me quiere. Pero tengo un problema: él es divorciado y casado por la Iglesia. No ha podido obtener la anulación de su anterior matrimonio. Somos muy felices, pero tenemos una espinita. Los dos somos católicos y nos gustaría comulgar cuando vamos a Misa. Por favor, denos una solución.
Vivir matrimonialmente sin estar casados por la Iglesia es muy grave.
Si os queréis tanto que no podéis separaros, la única solución para vivir en gracia de Dios es vivir castamente. Por difícil que parezca, es posible con la gracia de Dios. Y este sacrificio merece la pena antes que vivir en pecado mortal con riesgo de condenación eterna. Buscad un sacerdote amable que os ayude.
352. Casados viviendo como hermanos
Buenas tardes: No sé si usted me pueda ayudar, ya que no sé a quién dirigirme para una orientación. Por eso es que me acerco a usted, Padre. Mi problema, es éste: Yo soy una persona de 34 años y tengo dos hijos. Hace como cinco años me divorcié y volví a rehacer mi vida con otra persona de la cual me enamoré perdidamente. Hemos intentado desde hace un año tener un bebé, que es nuestra mayor ilusión. Empezamos a intentarlo, pero pasaba el tiempo y nada. Yo tenía toda la seguridad que era yo, pero hace un mes le mandaron unos estudios a mi esposo, y resulta que el problema es de él.
Le pido su ayuda para que me diga cómo ayudarlo. Por favor, dígame cómo lo hago. Nosotros asistimos a Misa todos los domingos, pero no comulgamos porque no estamos casados por la Iglesia. Aunque pensamos hacerlo. Tengo miedo que él se deprima. ¿Cómo lo ayudo?
El que tu marido sea estéril no es para deprimirse. Hay muchos hombres así y viven con naturalidad. Lo mismo que las mujeres que no pueden tener hijos.
Lo que es más serio es lo de vivir matrimonialmente sin estar casados por la Iglesia. Si os queréis tanto que no podéis separaros, la única solución para vivir en gracia de Dios es vivir castamente. Por difícil que parezca, es posible con la gracia de Dios. Y este sacrificio merece la pena antes que vivir en pecado mortal con riesgo de condenación eterna.
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