85º El cristiano camina hacia el amanecer. La muerte es un nacimiento.
En el escaparate de una agencia de viajes leo un anuncio en el que explican que el "Concorde" sale de París a las once de la mañana y llega a Nueva York a las nueve y media de la misma mañana. Y, al leerlo, me doy cuenta de que ésa ha sido ilusión de toda mi vida: viajar - vivir - en Concorde, es decir, ganar tiempo al tiempo y duplicar la vida Distinto es en efecto es viajar hacia Oriente, comiéndose las horas y adentrándose en el anochecer casi sin haber saboreado la tarde; o viajar hacia Occidente estirando el tiempo, viajando en un amanecer interminable e incluso llegar 'antes' de la hora en que se ha partido.
Hay hombres que viven de cara a la luz y hacia la vida y hombres que caminan hacia la noche. Uno puede elegir la orientación de su vida: si tiene fe camina hacia la vida, porque la muerte es un nacer; si no tiene fe en Dios su vida es un camino hacia la noche total, hacia la nada.
En este sentido habría que envidiar a los ancianos y no a los jóvenes. Los ancianos están más cerca de la vida, del nacer definitivo que los jóvenes que, en cambio, tienen por delante largos años de vida terrenal antes de llegar al momento de su nacimiento para la vida eterna.
La falta de fe en la vida eterna, hace en cambio que normalmente las mujeres se quitan los años mintiendo su edad o buscando de eliminar con maquillajes de todo tipo los signos de la vejez. Envidian a las jóvenes porque tienen toda la vida por delante, mientras ellas piensan que les faltan pocos años de vida. ¿No es este fenómeno el signo de una mentalidad materialista?
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