78º "Si supiera que voy a resucitar el domingo... ".
Recuerdo que, hace unos años, mi hermana María Cruz explicaba al más pequeño de sus hijos -Javier de seis años, lo bueno que había sido Jesús con los hombres, tanto que hasta había muerto por salvarnos.
"¿Y tú - le preguntaba - tú sería capaz de morir por Jesús? A lo que Javier respondió, después de pensarlo un poco: "Hombre, si sé que voy a resucitar el domingo, sí"
¿Sabía Jesús antes de morir que iba a resucitar? Todo hace pensar que Jesús no tenía claro que iba a resucitar al tercer día. No se explica el terror y la angustia que sufrió en el huerto de los olivos y, sobre todo, el inexplicable y misterioso grito en la cruz "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado". Si Jesús hubiera sabido ya la respuesta del Padre a su petición: "Libérame de este cáliz" su oración no tenía sentido.
Después de la muerte y resurrección de Jesús, la muerte, para nosotros, no es otra cosa que pasar de esta vida a la casa del Padre. Con la resurrección de Jesús, la muerte perdió todo su aguijón, todo su terrible aspecto. Jesús fue el primero que esperó en el Padre sin saber de antemano, cómo le respondería. En la carta a los Hebreos leemos que: "Cristo en los días de su vida mortal, ofreció su sacrificio con fuerte gritos y lágrimas. Dirigió ruegos u sufrimientos a Aquel que lo podía salvar de la muerte, y fue escuchado por su religiosa sumisión" (Heb 5:7) Pidió al Padre que lo liberara de la muerte, y la respuesta inmediata fue... un total silencio. Sólo cuando resucitó de la muerte supo cómo el Padre lo había escuchado. Pero Jesús tuvo que llegar al máximo posible de fe y de abandono a la voluntad del Padre para merecer resucitar de la muerte.
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